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El Banco Central aclara, y Redrado consigue que se desconfíe más de la solidez del 'modelo'

¿Por qué el Banco Central alaba la fortaleza argentina ante los problemas en los mercados internacionales? Es sospechosa la columna del gerente general del Banco Central, Carlos Pérez, en el diario 'Ámbito Financiero'. Pérez, ex Nº2 de la Fundación Capital, que presidía Redrado, defendió la fortaleza argentina ante el aumento de volatilidad internacional. ¿Una nueva interna entre el BCRA y el Palacio de Hacienda o es para deslindar responsabilidades ante el derrumbe de los bonos con CER?

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Uno de los graves problemas que afrontan los países en desarrollo es la falta de independencia de sus bancos centrales de sus administradores políticos circunstanciales. Por lo general, las necesidades electorales se confunden con las monetarias y terminan produciéndose profundas colisiones que terminan por afectar las condiciones macroeconómicas generales de un país. No es común que el economista Carlos Pérez, Gerente General del Banco Central de la República Argentina (BCRA), realice declaraciones públicas, y menos, que escriba una columna para un diario económico en medio de ciertas incertidumbres de los mercados locales sobre la resistencia que puede tener la Argentina ante problema en los mercados internacionales. Esta cuádruple combinación (un alto directivo del BCRA, una declaración formal pública, un medio especializado y en medio de incertidumbres de operadores económicos y financieros) pone en duda todas las afirmaciones realizadas por Carlos Pérez, dado que no queda en claro si lo hizo como parte de una tarea de transparencia propia de funcionario público o como una movida política para trata de poner paños fríos a una City porteña que tiene algunas dudas sobre el futuro, en especial, la supèrvivencia de los bonos con CER, sacudidos por las ventas las últimas semanas. Puede ser que el título "Incertidumbre en el mundo es mayor, pero el país está preparado" no haya sido redactado por Carlos Pérez, pero la frase no deja duda sobre el objetivo de la nota: tratar de derivar todos los temores hacia el exterior y poner paños fríos sobre los activos financieros locales. Casi, casi, como la política del Tero. Ya sólo con este objetivo a la vista, la nota realizada por el Gerente General del Banco Central es preocupante por que demuestra que en la entidad han notado que los operadores financieros locales no tiene confianza sobre las bases macroeconómicas en que se asienta la administración de gobierno de Néstor Kirchner y dudan sobre la estabilidad existente en caso de un crack internacional, como vimos en los 90. Pérez comienza con una obviedad: señalando que siempre hay un detonante de una crisis de mercados internacionales cuando dice que "el año pasado fueron las palabras de Bernanke; ahora, las de su predecesor, Greenspan, que junto con las medidas restrictivas en China explican el aumento de la incertidumbre económica internacional". Sin embargo, de inmediato, realiza una afirmación totalmente antojadiza e intrínsecamente errónea que hace confundir al lector. Sostiene Pérez que "estos eventos justifican el mix de política monetaria y financiera implementada en la Argentina, con capacidad para absorber shocks externos y minimizar el impacto de la inestabilidad mundial sobre nuestra economía". Según la Carta Orgánica del Banco Central, la entidad tiene como meta defender la moneda nacional, no prevenir efectos secundarios de crisis internacionales. Es cierto que, luego de los problemas vividos en los 90 por las crisis externas, ninguna política monetaria puede ignorar dificultades internacionales, pero no "justifican el mix de política monetaria y financiera implementada en la Argentina", como dice Pérez. La fortaleza de los bancos es una necesidad interna, tener una moneda fuerte es una necesidad interna, tener bajas tasas de interés es una necesidad interna, tener altas reservas es una necesidad interna, bajar el endeudamiento del BCRA es una necesidad interna. El BCRA debe conducir mirando hacia adentro de la Argentina y, en segundo lugar, los problemas y efectos internacionales. Para peor, el Gerente General del BCRA reconoce que "la economía argentina se encuentra en una etapa de transición hacia su velocidad crucero", lo que implica que si se produce una crisis internacionales, lo que es una "transición" se pude convertir en una "debacle", en un "resfríos", en un "temporal", es decir, se puede convertir en cualquier cosas, menos en estabilidad sostenida o una oportunidad de crecimiento. La experiencia internacional muestra que son las economía en transición las más afectadas por las crisis de mercados internacionales. Más adelante, Pérez sostiene que "en este contexto, el Banco Central muestra una sólida contribución hacia la estabilidad monetaria y financiera del país", pero el BCRA es sólo una de las patas de la administración económica de la Argentina. ¿Qué quiere decir Pérez que la Casa Rosada o el Ministerio de Economía no muestran "una sólida contribución hacia la estabilidad monetaria y financiera del país". Desde que Martín Redrado se hizo cargo del Banco Central, una línea discursiva viene siendo construida en forma pública por la entidad "nosotros hacemos bien las cosas, si hay problemas, miren para otro lado". Sin ir más lejos, la semana pasada, en El Cronista, el propio Carlos Pérez decía en una nota que "el Banco Central no puede ser el único en combatir la inflación" dando a entender que el resto del gobierno no acompañaba su accionar. Con un poco de mayor disimulo lo reitera en 'Ámbito Financiero' cuando dice "debe reconocerse la multicausalidad del fenómeno inflacionario, a la luz de los cambios estructurales que están operando en nuestra economía, evitando la soberbia de creer que por sí sola (es decir, sin considerarse la política fiscal, salarial y de competencia) la política monetaria puede lograr la estabilidad de precios" y asigna al BCRA sólo el rol de "monitoreo del Estado de situación de la demanda de dinero". Un dato: en medio de una nota que trata de poner en claro que no hay problema con los efectos secundarios a nivel local de una crisis internacional, Carlos Pérez le dedica cerca de 10 párrafos al tema inflación, con lo cual, vuelve a confundir temas de política interna (casi de interna con el gobierno) con problemas internacionales. Así genera una duda ¿la nota se hizo para decir que la Argentina estaba protegida de los vaivenes de los mercados o para cubrirse las espaldas ante un rebrote inflacionario? Si llega a darse la segunda opción hay que comenzar a hablar de que el BCRA intenta diferenciarse, de nuevo, del gobierno en el tema lucha contra la inflación y nos encontramos en el peor escenario: gobierno y Banco Central enfrentados para analizar soluciones en caso de un crack de mercados internacionales. Pérez explicó que "en la actualidad, el BCRA no sólo esteriliza base monetaria tanto por la Tesorería como por el sector financiero, sino que, además, se les exige a los bancos la disminución progresiva del financiamiento al sector público"  medidas que poco sirven para evitar shocks externos, pero que quedan bien para "el público". ¿Qué se debe hacer para prevenir crisis que vengan del exterior? Según Carlos Pérez "en el plano interno, es fundamental fortalecer el sistema financiero (que tiene activos que ajustan por inflación financiados con pasivos a tasa de interés); de ahí que el recorrido ascendente de los diferentes tipos de interés (Pases, Lebac y Nobac) sea gradual". De nuevo se confunde política monetaria interna con externa. Fortalecer el sistema financiero se debe hacer para que las entidades no quiebren y se pierdan los ahorros de los argentinos, no para prevenir crisis internacionales. Además, si hay crisis en los grandes mercados del mundo, la tasa de interés va a ir sola para arriba, sin necesidad que actúe el BCRA. En principio, parece que hay confusiones de objetivos. Sin embargo, más adelante empeora el diagnóstico: Dice Pérez que "más allá del momento económico y las condiciones imperantes, la política monetaria prioriza el equilibrio del mercado monetario, a través del seguimiento de la demanda de dinero, siendo sumamente importante su correcta estimación. Resulta evidente la presente fortaleza que tiene la demanda de pesos, ya que libremente se ofrecen dólares a la autoridad monetaria, voluntariamente los ahorristas extienden los plazos de sus depósitos y los bancos comerciales se disputan la capacidad prestable ociosa que tienen". Entonces, ¿qué hace el Banco Central para decir que la Argentina está liberada de sufrir efectos de una crisis en los mercados internacionales? ¿Medir la demanda de dinero, hacer subir la tasa de interés y hacer a los bancos más fuertes? ¿Nada más? Parecen remedios escasos para tormentas que han sido muy duras con los mercados débiles. Para que no haya duda, reitera más adelante Pérez: "por ahora, creemos que lo más adecuado es el estricto control de los agregados monetarios que estamos realizando. Sin embargo, en el marco de esta transición, somos flexibles, adaptándonos a los cambios rápidamente.... Luego, no tiene sentido insistir con otros agregados tales como el M3 que crece más que M2, ya que está aumentando el dinero de ahorro, tanto público como privado, o el crédito privado, que representa menos de la mitad de los registros históricos, tan sólo un tercio de los ratios latinoamericanos y apenas un décimo de los estándares internacionales". Después viene el tiempo del autobombo. Los últimos párrafos de la nota de Carlos Pérez es decir que el Banco Central hace bien las cosas. Incluso, en un rapto de ausencia de modestia sostiene que "es importante garantizar la consistencia en la evolución de todas las variables para que la economía tenga un desarrollo sustentable. En este sentido, una política monetaria y financiera como la actual, que -por primera vez en décadas sienta las bases para el desarrollo de políticas perdurables y que, a la vez, guarda entera consistencia con el programa macroeconómico- nos posiciona inmejorablemente para enfrentar los desafíos que tenemos por delante". Con estas palabras, más dirigidas a la Casa Rosada y el Ministerio de Economía queda en claro que el Banco Central dice estar preparado para una crisis de mercados internacionales, dice que la Argentina puede resistir los vaivenes de la volatilidad. Sin embargo, queda una duda: el resto del gobierno, ¿coincide con este diagnóstico? o ¿fue sólo una movida de prensa para que el BCRA se saque de encima cualquier responsabilidad las dudas que hay entre los operadores sobre el futuro de los bonos con CER? Lo cierto que la nota de Carlos Pérez en 'Ámbito Financiero', despertó más sospechas que tranquilidades a los operadores locales acostumbrados a que las autoridade hablen más por necesidad política que para satisfacer las necesidades de un mercado con expectativas.

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