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España se pregunta cómo erradicar la violencia en el fútbol (un tema muy argentino)

Pueden concretarse enormes avances en materia de legislación para frenar la violencia en el fútbol pero lo que salvó a Inglaterra y es lo que se cuestiona España es la decisión política de los clubes, los medios de comunicación y las fuerzas policiales. Si no hay esa decisión política, todo lo que se debata es inútil.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). España debate qué hacer con la violencia, especialmente cuando el proyecto de ley contra la Violencia en el Deporte lleva 6 meses bloqueada en el Congreso por una cuestión de competencias, y justo ahora ocurrió lo que se temía. El entrenador del Sevilla de fútbol, Juande Ramos, acusó a los "profesionales y dirigentes" (se supone que él incluido) de haber echado "gasolina al fuego" antes de su partido contra el Betis, en el que perdió el conocimiento por el golpe de una botella lanzada desde las gradas: "No podemos esperar que los aficionados vayan al estadio como corderos cuando les provocamos". El problema no está en la infraestructura del fútbol. Tal como dijo Manuel García Gurruchaga, secretario general adjunto de la Liga de Fútbol Profesional española, "los estadios son muy seguros" y, a diferencia de Italia, desde hace mucho tiempo se hacen cacheos a quienes ingresan, y es difícil que alguien pueda ingresar o una bengala o una botella de vidrio. Sin embargo, en el Betis vs. Sevilla, se encendieron bengalas en las tribunas, un objeto prohibido por la legislación común en los estadios. Una bengala mató a un niño de 13 años en el año 1992 durante un partido jugado en el ya desaparecido campo de Sarrià, en Barcelona. Es cierto que, en algún caso, algún simpatizante descontentó llegó a arrojar su teléfono móvil contra algún protagonista del campo de juego, pero no es algo que se puede evitar pero sí sancionar con posterioridad (y es bastante fácil de identificar el irascible, a menos que arroje el teléfono móvil de otro). Lo más interesante que aportó España, y debería imitar la Argentina, es la incorporación a la legislación de la "responsabilidad derivada" del dueño del estadio. Otro aporte ha sido sancionar al club por los cánticos de sus aficionados, cuando son racistas o discrimintarios. Así se obliga a los clubes a educar a su público, a fomentar una visión lúdica de la competición deportiva. Pero, pese a todos los esfuerzos, ocurrió la violencia en el Betis vs. Sevilla, porque se llevaba varios días de polémica pública que encendió los ánimos. Por lo tanto es correcta la solicitud de Josep María Minguella, ex representante de jugadores de fútbol: "Hace falta un compromiso para evitar el lenguaje bélico". En España se habla de lograr un pacto como el que hubo en Inglaterra, que incluya a clubes, policía y medios de comunicación para enviar a los violentos a prisión aplicando el Código Penal. Sin embargo, el sábado pasado algunos aficionados del Atlético de Madrid destrozaron varios vehículos en las afueras de su estadio, y todavía se espera que les apliquen el Código Penal. 3 de ellos fueron detenidos pero la Comisión Antiviolencia sólo les impuso una multa de € 10.000 a cada uno. Hasta ahora tampoco está estipulado sancionar a los clubes que otorgan entradas a los grupos ultras que no están registrados como asociaciones (porque hay grupos de 'ultras' o 'barrabravas' que 'blanquearon' su actividad, registrándose ante la Ley como fundaciones o entidades con fines sociales). El abogado Martín Domínguez afirmó que el problema es de voluntad, no de leyes. Hasta ahora la única demostración de voluntad de erradicar la violencia la exhibió el Barcelona, que formalmente interrumpió cualquier relación con sus 'barrabravas', los Boixos Nois. Llevando el isologo de la Unicef en sus casacas, Barcelona no se puede arriesgar a que sus simpatizantes realicen alguna 'trapisonda'. La explicación oficial del club fue muy coherente: "Colaboramos con los Mossos d'Esquadra e hicimos lo que nos pidieron, aunque al principio no confiaban en que fuéramos en serio". Mossos d'Esquadra se denomina a la fuerza de seguridad de Catalunya. El Barcelona sólo presta sus instalaciones deportivas a los grupos que animan a su equipo de basquetball, porque nunca cometieron un acto violento.
Por ahora abundan los lamentos, las declaraciones solemnes y propuestas para acabar con la violencia. Sin embargo, es apenas un capítulo más de un largo listado de actos violentos que tienen al fútbol como trasfondo. En un partido de la Copa del Rey de la temporada anterior, un lineman fue alcanzado con un mechero durante el partido de Valencia vs. Deportivo de la Coruña, que se suspendió ante las protestas del público, y se reanudó sólo semanas después sin público. En la Liga de la temporada anterior, un árbitro suspendió momentáneamente un Atlético de Madrid vs. Sevilla después de que desde el fondo del estadio Calderón llovió una multitud de objetos sobre el portero sevillista Palop. Hasta una botella de whisky. También una Fue en una visita del Real Madrid a Barcelona cuando se arrojó el objeto más recordado: una cabeza de cochinillo, contra el regreso, con la camiseta madridista, de Luis Figo al Camp Nou.

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