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Echan a funcionarios cubanos de un hotel en México y aumenta la tensión entre ambos gobiernos

Dieciséis funcionarios cubanos fueron echados del hotel Sheraton, ubicado en el centro de la Ciudad de México, además de que les fue confiscado el dinero pagado con anterioridad. El portavoz de la compañía Starwoods Hotel and Resorts Worlwide, Ellen Gallo, informó que se actuó de acuerdo a la orden que se recibió por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. Desde Cuba se repudió el episodio y el diario Granma publicó un editorial titulado: "La mezquindad y el odio contra Cuba y el desprecio por el Gobierno de México inundan el Sheraton".

La expulsión de 16 funcionarios cubanos del Sheraton de la ciudad de México, en aplicación de la ley estadounidense Helms-Burton, provocó un nuevo escándalo en la relación entre ambos países. La delegación cubana, encabezada por un viceministro de la Industria Básica, Raúl Pérez del Prado, sostenía una reunión en el hotel María Isabel Sheraton de México con importantes compañías estadounidenses sobre las potencialidades del mercado energético de la isla. El portavoz de la compañía Starwoods Hotel and Resorts Worlwide, Ellen Gallo, informó que se actuó de acuerdo a la orden que se recibió por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro. La medida aplicada es conforme al "embargo comercial contra Cuba según establecen las normas estadounidenses", acción que prohíbe el acceso a los participantes cubanos. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), negó que se haya aplicado alguna ley extranjera en el País, pues indicó que sólo se trata de un "incidente entre particulares", motivo por el cual no se pronunciará sobre el tema. Asimismo, la Secretaría de Gobernación, informó que sí la cadena hotelera decide reservarse su derecho de admisión, podría concluir el asunto bajo el término de un problema administrativo. El incidente del Sheraton se suma a una larga cadena de desencuentros entre Cuba y México, iniciados poco después de la llegada de Fox a Los Pinos, y en los cuales tuvo mucho que ver su primer canciller, Jorge Castañeda, informa el diario mexicano Cronica. Esos encontronazos pasan por la toma de la embajada mexicana en La Habana en febrero de 2002 por presuntos inmigrantes y las votaciones de México contra Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. También por el pedido de Fox a Fidel Castro de que se retirara rápidamente de la Cumbre de Monterrey ante la presencia del mandatario estadounidense, George W. Bush, y la publicación por parte de Castro de la conversación telefónica privada entre él y Fox en la cual se le hizo la petición. # Problemas para el Sheraton El hotel Sheraton que expulsó a los funcionarios cubanos por orden del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, podría ser sancionado, incluso hasta clausurado por haber violado al menos cuatro leyes, advirtió Ricardo Ruiz Suárez, secretario de Gobierno del Distrito Federal. Dijo que es inadmisible que se cometan actos de discriminación y explicó que el Artículo 1 de la Constitución, las Leyes Federales de Turismo y del Consumidor, así como para la Ley Para Establecimientos Mercantiles del DF, establecen que no debe haber discriminación por raza, color, nacionalidad o credo político, entre otros. # Cuba repudió el accionar de México en un editorial del diario Granmahttp://www.granma.cubaweb.cu "La mezquindad y el odio contra Cuba y el desprecio por el Gobierno de México inundan el Sheraton" Los tentáculos del bloqueo y la criminal guerra económica del gobierno de Estados Unidos contra Cuba están prestos para extenderse a cualquier confín del planeta, incluso en detrimento de la soberanía y legislaciones de otros estados. Así acaba de ocurrir en México, donde una delegación empresarial cubana fue desalojada del hotel María Isabel Sheraton, en el Distrito Federal, por órdenes expresas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Allí estaba prevista la realización de un encuentro con importantes firmas y empresas norteamericanas interesadas en las potencialidades del mercado energético de la mayor de las Antillas. Organizado por la Asociación de Comercio Estadounidense-Cubano, el evento era abierto a la prensa y contaba con la participación de directivos de Valero Energy Corporation, la refinería más grande de Estados Unidos, además del Consejo Nacional de Comercio Exterior y de firmas como Exxon Mobile y Caterpillar. También miembros del Departamento de Desarrollo Económico del estado de Louisiana y el puerto de Corpus Christi, de Texas. La delegación cubana estaba integrada por 16 funcionarios, encabezados por Raúl Pérez del Prado, viceministro de la Industria Básica, quienes fueron expulsados el viernes pasado del María Isabel Sheraton, cuya gerencia confiscó el depósito que la misión cubana había pagado por concepto de estadía durante tres noches y lo envió a engrosar la multimillonaria suma de fondos cubanos que el gobierno de los Estados Unidos mantiene congelados en bancos norteamericanos de forma ilegal y arbitraria. Los empresarios estadounidenses presentes en el encuentro expresaron su rechazo al desalojo ordenado desde Washington contra la misión cubana. El hotel Sheraton, ubicado en el Paseo de la Reforma, del DF, y propiedad de la firma Starwood Hotels and Resorts Worldwide, con sede en Phoenix, Arizona, ya en 1992 había cancelado un contrato con el entonces Instituto Nacional de Turismo de Cuba, argumentando la aplicación de la ley Torricelli que prohíbe a empresas norteamericanas y sus subsidiarias establecer vínculos comerciales con la Isla. Esta vez la portavoz de la compañía, Ellen Gallo, afirmó que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos, ordenó la aplicación de la Helms-Burton a su hotel en la capital mexicana. La propia Gallo reconoció que el dinero pagado por la delegación cubana al hotel fue enviado a la OFAC por orden expresa de esa dependencia. Según el diario El Universal, la vocera de la embajada de Washington, Judith Bryan, argumentó que, al ser propiedad de una empresa norteamericana, el hotel debía acatar las leyes de Estados Unidos. Ante la afrenta, el encuentro cubano-estadounidense, el sexto que reúne a empresarios de las dos naciones, tuvo que culminarse en el hotel Colón Misión, donde el viceministro Pérez del Prado denunció ante la prensa el carácter absurdo, bochornoso e irracional de los sucesos del Sheraton y destacó lo insólito de que la extraterritorialidad de las leyes estadounidenses se aplique en la hermana república mexicana. Medios de prensa locales consignaron que el Gobierno mexicano se deslindó del incidente. "Es un asunto entre particulares", dijo la Secretaría de Relaciones Exteriores a través de la Dirección de Comunicación Social, según publicó el diario Milenio. El diario La Jornada, por su parte, calificó de acto inaceptable y totalmente reprobable, que vulnera la legislación de México, la ejecución en ese país de la ley Helms-Burton contra Cuba. Para los cubanos no resulta sorprendente ni mucho menos la orden de la OFAC, que incluyó que a la delegación cubana se le negaran los alimentos e incluso el tránsito por los pasillos del Sheraton. Cuba tiene más de 46 años de enfrentar el cerco inhumano y criminal, rechazado por el voto de 182 países, incluido el de México, en la Asamblea General de Naciones Unidas. Por tanto el tema del bloqueo no es una cuestión "entre particulares", mucho menos cuando en su ejecución Washington vulnera las leyes de otro país, donde este aborrecible e inaceptable hecho ha causado indignación en medios políticos, sociales y empresariales. El bloqueo más largo de la historia resulta una vergüenza para la potencia imperial que se erige en gendarme mundial e intenta rendir por asfixia a 11 millones de cubanos. Pero también es un atropello a la soberanía del pueblo de Benito Juárez, que ha sufrido en carne propia la voracidad del poderoso vecino. Una vez más, la soberbia y la prepotencia imperial pretendieron cercenar un respetuoso y fructífero encuentro entre ciudadanos de las dos naciones. Es reflejo de su impotencia ante la creciente oposición que en amplios sectores de Estados Unidos encuentra su absurda y criminal política. Es expresión del temor a la fortaleza de la Revolución, a sus perspectivas económicas, al éxito de la estrategia energética que revoluciona el país. Esta administración se muestra cada vez más llena de odio, bajeza, y repugnante y cobarde mezquindad.

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