En otras palabras, la serie de prohibiciones de SOPA no sólo se llevaría por delante las libertades de los usuarios de manera desproporcionada, sino que afectaría gravemente a uno de los principales motores que impulsaron el crecimiento de Internet en un primer momento... e ignorando el modelo de negocios del gigante de Internet el gobierno de USA no sólo se denuncia como ignorante de cómo funciona la red actualmente, sino que desestima la verdadera tendencia que se está imponiendo.
El modelo Cuevana
CUevana es una especie de catálogo gigantesco de películas subidas a Internet y subtituladas por usuarios, pero que no se alojan en servidores propios, sino que son "mostrados" por el sitio de manera gratuita. Esto significa que Cuevana ofrece la posibilidad de vuisualizar contenidos tomados desde servidores externos, por ejemplo, Megaupload.
En ese sentido, el "delito" de Cuevana no sería más que el de ofrecer un sitio de intercambio, pero no estaría incurriendo en la falta de piratear propiamente dicho, sino de facilitar la búsqueda de material pirateado. Algo similar sucede con Google, que ha sabido ganar juicios en su contra por la publicación de materiales que indexaba sin tenerlo albergado en sus propios servidores.
De esa definición del problema se decanta entonces una nueva posibilidad para generar un modelo de negocio del que se habló en alguna ocasión: comercializar visualizaciones y contenidos a través de la "nube".
La idea básica sería sencilla: mediante servicios de streamming (visualización o escucha online) se podría cobrar una especie de canon por reproducción. Los grandes servidores como Megaupload o Rapid Share ya disponen de la información y lo único que deberían hacer es comenzar a cobrar las reproducciones. Lo mismo podría aplicarse a la música en servicios como el Groove Shark.
En lugar de limitar el acceso de información ya existente, a través del uso de la "nube" podrían establecerse sistemas de cobro por reproducción,lo que implicaría una suerte de sociedad entre los productores de los contenidos (como las discográficas y los estudios de cine) y los "archivadores", que son los grandes servidores.
Sin dudas la solución mediante acuerdos con los grandes servidores podría reducir la dimensión del problema para los grandes estudios enemigos de la piratería, no sin costo, pero tampoco imponiendo restricciones a la totalidad de los usuarios, que usan Internet como un medio de comunicación y una forma de compartir información.
El ribete del terrorismo
Si bien la SOPA usa como principal argumento la lucha contra la piratería en Internet, no es la única excusa que encuentran los impulsores de la legislación. De hecho, la piratería podría ser sólo el caballo de batalla que usa el gobierno estadounidense para una lucha aún mayor: suprimir libertades personales de manera velada bajo pretexto de combatir el terrorismo.
Aunque USA dice estar en contra de modelos como los de Irán o China, su voluntad de control parece ir en la misma dirección que la de los países que dice combatir y la SOPA,con su conjuntode medidas restrictivas, estaría directamente en esa línea.
Numerosas organizaciones de derechos civiles y de defensa de los consumidores ya están en alerta e informando a la ciudadanía acerca de esas intenciones del gobierno de USA, sosteniendo que la SOPA estaría en consonancia con otras leyes como la Patriot Act, que permite detener a un ciudadano cualquiera con sólo sospechar de sus actos.
En ese sentido, la SOPA estaría haciendo culpables a usuarios cuyo único delito sería compartir un video en Youtube,algo que desde el puntode vista de los defensores de lalibertad de expresión resulta,cuanto menos, inaceptable.