El gobierno nacional tendrá, de esta manera, una doble vía por la que conseguirá más dinero para cubrir los problemas que muestra la situación fiscal: dejará de girar fondos para subsidios y, al mismo tiempo, recaudará más por el impuesto al valor agregado (IVA).
El informe elaborado por el Iaraf ofrece un ejemplo aplicable a los habitantes de la ciudad de Buenos Aires. En el caso en cuestión, el usuario del servicio de electricidad paga por mes $ 31,10 y tiene un subsidio de $ 57. De la primera cifra, $ 6,80 corresponden a la carga impositiva, que incluye el IVA (21%), el aporte para el Fondo Provincial Santa Cruz (0,6%) y una contribución municipal (6,38%). Esas alícuotas están calculadas sobre $ 24,30, que es el valor del servicio con subsidio.
Al eliminarse la totalidad del aporte de fondos públicos para subsidiar el consumo, las tasas serán aplicadas sobre $ 81,30 y, entonces, el componente impositivo se elevará a $ 22,80, lo que llevará la factura total a $ 104,10. Así, la familia deberá abonar finalmente un 234,7% más que hasta ahora. De los $ 73 que implica ese incremento, 57 corresponden a la eliminación del subsidio y 16 a mayores tributos. Dicho de otra forma, y según detalla el estudio, por cada $ 100 que se eliminen de subsidio, hay que sumar $ 28 por los tributos nacionales o de otro nivel.
Lo mismo ocurre, por ejemplo, en el caso de AySA, la empresa distribuidora de agua. Según el mencionado matutino, en una factura de $ 116,38, de los cuales $ 86,54 corresponden al subsidio, las tasas e impuestos que suman un 23,67% son estimadas hasta ahora sobre el monto neto de la contribución del Estado, en este caso, de $ 29,84. Al hacerse la cuenta sobre la tarifa total, el monto de impuestos pasará a ser de $ 27,55, en lugar de los $ 6,84 actuales. En síntesis, el usuario pasará a pagar $ 143,93, una tarifa que supera en un 292,4% a la actualmente abonada, de $ 36,68. Los recursos que serán directamente percibidos por el fisco, en tanto, se incrementarán en un 302,8 por ciento.
El informe del centro de estudios que dirige el economista Nadin Argañaraz destaca que a nivel provincial el impuesto más común cargado en las facturas de servicios públicos es el de ingresos brutos. Recuerda que "en el marco de las privatizaciones se estableció que todo incremento de alícuota podría ser trasladado de manera legal al consumidor". A su vez, hay varios municipios que cobran tasas al consumo de energía o gas natural. Por último, hay otros tributos menores, que responden a hechos diversos, como el caso del cargo ya mencionado que aportan los ciudadanos porteños para la provincia de Santa Cruz.
El criterio de cálculo de la carga tributaria no es igual en todas las jurisdicciones. En el caso de la ciudad de Córdoba, comenta el informe, el IVA está estimado como un porcentaje de la tarifa total. La misma factura, sin embargo, toma otro criterio para calcular las tasas municipales.
De esta manera, por cada $ 100 de eliminación de subsidios en la factura de la electricidad, los cordobeses deberán afrontar una suba para sus bolsillos de $ 110, por el efecto de los tributos de índole local.
En rigor, la magnitud del efecto sobre la recaudación fiscal, en todos los casos, dependerá de cómo reaccionen los consumidores ante las fuertes subas previstas.