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Marion, o la historia de una pasión

Sencilla, educada, diáfana, Marion Cotillard sigue apasionando a la prensa del espectáculo. Ella nació en París, el 30 de septiembre de 1975, es una una familia de artistas, y comenzó desde pequeña a trabajar como actriz. Su madre es actriz; su padre, director; ambos profesores de Arte Dramático y Marion tiene dos hermanos gemelos, Quentin, escultor y Guillaume, escritor. Su primo Laurent Cotillard, dirigió su primera obra 'Y a des nounous dans le placard'. Es una familia de artistas y eso la apasionó para siempre. Ahora ella ganó el Oscar a la Mejor Actriz.
En 1994, Mario Cotillard ganó el primer premio del Conservatorio de Arte Dramático de Orleáns. Y comenzó a intervenir en series televisivas como 'Highlander' y 'Extrême Limite', y más tarde en el cine con la película 'La Belle Verte', aunque fue con 'Taxi', de Luc Besson, con la que se dio conocer al gran público. Entonces filmó 'La Mouette' y 'Les Jolies Choses', que le supuso un César du meilleur espoir féminin. El César es el premio más importante a la actuación cinematográfica en Francia. En 2005, ganó el César a la mejor actriz secundaria en Un long dimanche de fiançailles de Jean-Pierre Jeunet. En 2007, ella hizo de Édith Piaf en el film de Olivier Dahan, 'La vida en rosa', y por ese trabajo tiene su Oscar. La asombrosa vida de la legendaria intérprete Edith Piaf fue magistralmente dramatizada por Marion Cotillard, quien además ha recibido un Globo de Oro, entre otros importantes galardones. "Lo primero que leí sobre su vida fue el guión", confiesa Cotillard. "Lo que encontré fue una sorpresa tras otra, porque su vida fue tan extrema. Ella fue una persona extrema que atraía situaciones extremas", le dijo a Charles Cotayo, de El Nuevo Herald, antes de ganar el Oscar.
http://cotayo.blogspot.com/2008/02/marion-cotillard-entrevista-exclusiva.html Según ella cuenta, descubrió que lo que tenía más en común con Piaf era "su pasión por compartir historias y emociones". "Lo importante para mí fue comprender quién era ella, entender su corazón y su alma. No traté de sonar o de hablar o de moverme como ella sin antes de entender quién era Edith Piaf", explica Cotillard sobre su preparación para el complejo y desafiante papel. "No quise ensayar demasiado. Mi deseo no era interpretar lo superficial sino el interior". Y la esencia de lo que descubrió fue precisamente esa pasión por la vida que Cotillard define como "una manera de expresar tu arte''. "Cuando eres apasionada sobre algo, envías una energía que realmente penetra en los demás", precisa. "La pasión es contagiosa", sentencia. Aunque firme "amante de la vida", Cotillard no se considera una "extremista" como Piaf. Nacida en París el 30 de septiembre de 1975, deseó ser actriz desde su infancia. "Me crié entre personas que contaban historias. Mi padre era un mimo que tenía una compañía de teatro infantil tan exitosa que viajaba por todo el mundo, a lugares como Perú y Hong Kong. Poder contar historias alrededor del mundo era algo que me fascinaba", sostiene. Algo que sus padres nunca hicieron fue tratar de cambiar su vocación. "Era obvio que yo estaba apasionada con ese oficio y ellos sabían lo que significa tener ese tipo de pasión". Quizás a ese antecedente se deba un aspecto de la perfección alcanzada por Cotillard en su encarnación de Piaf: comunicar aun cuando no esté hablando, sólo con gestos, miradas, sonrisas. Una actuación que por momentos recuerda a la de Charlie Chaplin en City Lights, o a la de Giulietta Masina en La Strada. La actriz asegura que la escena más difícil que ha tenido que interpretar en su carrera es la de la muerte de Piaf. "La película es una sucesión de memorias, de recuerdos", explica. "Y cuando llegas al final de tu vida, supongo que lo que recuerdas son cosas que no necesariamente ocurren en orden, desde tu nacimiento hasta donde estás en ese momento, con el alma al borde de entrar en otro nivel. Fue muy conmovedor, un día muy especial". El equipo de producción ya había filmado durante tres meses muchas etapas de la vida de Piaf, desde su dolorosa niñez hasta su triunfo como una gran diva musical de renombre internacional. "El ambiente en el set era muy extraño. Lo difícil no fue representar una sola emoción, sino la fusión de emociones que se sienten al final de la vida". Sobre el mensaje que podría tener el filme y la vida de Piaf, dice que ha tratado de contestar esa pregunta varias veces. "No sé si existe un mensaje específico", asevera. "Una vez más tengo que decir que la pasión hace sentir lo que es vivir. No sé si [la película] tiene un mensaje, pero sí contiene muchas emociones". Cotillard describe su técnica como "el poder desprenderme y dejar que las cosas me entren'', y cuenta que uno de sus maestros de Arte Dramático --al que ella considera "mi guía"-- le ayudó "a descubrir el lugar dentro de mí donde cada personaje puede encajar". Otra película reciente de la estrella francesa es la tragicomedia romántica A Good Year (2006) con Russell Crowe, y tiene prevista su participación en Nine, actualmente en preproducción. ¿Le será posible superar su actuación en La Vie en rose? Cotillard no sabe cómo contestar eso. "Tengo muchas cosas aún por descubrir y mejorar"', aseguró.

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