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El club del robot: Thermomix, una idea que no llegó a la Argentina

Un revolucionario robot de cocina llamado Thermomix, invento de 1978 y que no se vende en tiendas, ya cocina en millones de hogares. Sus 'devotos' intercambian recetas por Internet. En Europa ya es furor. En la Argentina todavía no se consigue.

Desde que en los '70 irrumpiera en los hogares a través del sistema de venta directa, este electrodoméstico ha ido asentándose como un icono de la sociedad del bienestar, sobre todo entre las amas de casa, a quienes ha proporcionado cierta liberación. El producto se llama Thermomix y la clave es que ha logrado construir comunidades de interesados. La historia comenzó en Francia, el paraiso de los gourmets. A los franceses les gustan mucho los potajes y de aquí surgió la idea de combinar las funciones de cocinar y mezclar en una sóla máquina batidora con calor, que se denominó cariñosamente "el mezclador de sopa". A lo largo de 30 años ha evolucionado hasta convertirse en una de las mejores herramientas de cocina: un robot sustituto de la picadora, licuadora, batidora, rallador, cuchillo, tabla, etc. Y sin tener que estar delante. Hay que poner los ingredientes y programar adecuadamente. Ferran Adrià es uno de los mejores chefs del mundo y habla maravillas de este invento:  "La entrada de la Thermomix en la cocina ha aportado, tanto para el ama de casa como para el cocinero profesional, un mayor rendimiento y una gran economía de tiempo. La calidad de las masas, purés, sopas, vinagretas y cremas es inigualable con cualquier otro utensilio. Su característica más importante es la posibilidad de incorporar calor (calentar, hervir, cocer, calentar al baño María) y, además, permite pesar los ingredientes en su balanza mientras se van añadiendo". 'La secta Thermomix' realiza reuniones caseras en las que las usuarias intercambian trucos y recetas (ahora, sus hijas hacen lo propio en los foros especializados de Internet) y dan rienda suelta a su devoción por este milagroso artilugio. La empresa Vorwerk fue fundada en 1883 en Wuppertal (Alemania) por los hermanos Carl y Adolf Vorwerk. Desde entonces ha sido dirigida por la misma familia. El negocio arrancó con la fabricación de alfombras –esta línea aún se mantiene–, para más tarde dar el salto al sector de los electrodomésticos, que desde 1930 se comercializan a través de la venta directa. ¿Su lema? "Lo mejor de nosotros para su familia". Es el contexto del Thermomix, cuyos diferentes modelos (2.200, 3.300, TM-21 y TM-31) han ido evolucionado en prestaciones. En Alemania se hacen los motores y en Francia el ensamblaje. La clave siempre fue una arquitectura de comercialización directa, con promociones y obsequios para la red de vendedoras, todas amas de casa. En la Argentina han ocurrido algunas experiencias de comercialización similar. Por ejemplo, Avon. A € 890 euros cada unidad, el producto paga una comisión de 20% por vender más de una decena al mes; lo normal es un 10%. La edad media de las vendedoras ronda los 50 años. Se calcula que 2 millones de hogares de todo el mundo poseen el puchero mágico. En España, que disputa a Italia el liderazgo de ventas a nivel internacional, se compra una Thermomix cada 5 minutos. En 2006 se despacharon 108.000 unidades, con una facturación de € 90 millones. No deja de sorprender la expansión de un producto que no se vende en tiendas ni se apoya en anuncios publicitarios. La Infanta Cristina es una thermomixera declarada y fue todo un golpe mediático cuando el rey de España, Juan Carlos I de Borbón, apareció hablando del producto: "Desde que mi hija se compró la Thermomix no hay quien le tosa", ha llegado a bromear el Rey. Familia y amigos son los primeros contactos. Un teléfono lleva a otro. Poco a poco, el círculo se va ampliando. A más ventas, más puntos. Y a más puntos, más obsequios y viajes de placer. Cada año asisten a una convención nacional, y a las más eficientes (un 10% del total) la empresa las premia con un viaje internacional (Londres, París, Nueva York...). ¿Por qué la Thermomix no se vende en tiendas? Una explicación es: "Sería el sacrilegio más grande que pudiéramos cometer. Los vendedores de electrodomésticos no conocen a fondo el producto y nunca podrán enseñar durante hora y media las funciones del aparato". En el caso de Thermomix, la clave han sido los cursos y clases a domicilio y las escuelas y libros de cocina. Frente a los medios de comunicación, un hermetismo absoluto. Solamente la web extraoficial española, por ejemplo, (www.mithermomix.com) ya tiene 18.000 usuarios registrados. La fuerza de ventas en el mercado español son 5.500 presentadoras, el soldado raso del ejército, coordinadas por 400 monitoras, también llamadas jefas de grupo o 'team leaders', puesto al que se accede tras conseguir un número de ventas y demostrar dotes de reclutamiento. Por encima hay 82 adjuntas, el primer nivel de empleado, al frente de las 82 delegaciones provinciales. A su vez, las adjuntas están bajo la supervisión de 15 jefas de área, coordinadas por cuatro jefas regionales. Y por último está la directora general de ventas. "Estoy guisando con la Thermomix / ¡Qué gran invento!/ Y con ella termina, chiquilla, mi sufrimiento/ Mi sufrimiento/ De cortar las cebollas, los ajos y los pimientos/ Se rehoga el tomate, chiquilla, en un momento", reza la primera estrofa de 'La thermosong', una sevillana que ensalza las virtudes del aparato y está disponible en video a través de YouTube. Una demo básica dura aproximadamente una hora y media y consiste en mostrar cómo se hace un sorbete (para apreciar la función de triturado de hielo); una limonada (licuado); un rallado de pan y queso con diferentes texturas; una masa de pizza (amasado); una lasaña (troceado, sofrito y rehogado) y, por último, un plato al vapor aprovechando el efluvio de la salsa boloñesa. -¿Qué porcentaje de clientes acaba adquiriendo la Thermomix? -La gran mayoría, un 90%. Hay veces que no es el momento de comprar, pero siempre es el momento de conocer. Por eso son tan importantes las presentaciones; nadie se olvida de ellas.

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