Brasil (2): Estornudo, resfrío y pulmonía
Fragmento de la edición de InC. acerca del espejo brasilero en el que no quiere retratarse Cristina Fernández:

Fragmento de la edición de InC. acerca del espejo brasilero en el que no quiere retratarse Cristina Fernández:
El primero de los nombrados dijo, sin pelos en la lengua, algo que no habíamos escuchado antes: “El foco de nuestra actual preocupación pasa por China (…). Tenemos que rezar para que la economía china no se caiga”.
Por su lado, su colega en el gabinete de Dilma Rousseff, repitió una tesis ya conocida pero no por ello menos importante: “La crisis de 2008-2009 no se resolvió y se prolongó. Ahora se transformó en un quiebre del modelo vigente en las economías desarrolladas.”.
Si semejantes afirmaciones hubiesen sido hechas por Alfonso Prat Gay y Javier González Fraga, el gobierno, por boca de algunos de sus voceros, los hubiera satanizado, acusándolos de tremendistas.
Ahora bien, quienes afirman cosas tan serias en público son dos de los más distinguidos ministros de uno de los países del grupo BRICS. Lo que hicieron fue enteramente lógico: anticipar el impacto que tendría una retracción pronunciada del poder de compra chino sobre su país.
Demás esta decir que si Mantega no exageró y reza por la lozanía del gigante asiático, más le convendría a Cristina Fernández y a Amado Boudou hacer otro tanto. Porque si China estornudase, Brasil se resfriaría y nosotros padeceríamos una pulmonía grave.
Si a las advertencias y a los temores de Mantega y Pimentel los cruzásemos con las noticias que llegan de Córdoba, el panorama luce más preocupante aún. Hace diez días la empresa de automotores FIAT amagó con una suspensión masiva de su personal. Luego dio marcha atrás porque no quiso malquistarse con la administración kirchnerista.
Setenta y dos horas después, la francesa Renault decidió seguir un curso similar al de su par italiana. En principio pensó parar la producción todos los lunes del mes de noviembre, y así se lo manifestó a la filial mediterránea de Smata. Luego emitió un comunicado negando que existiera “ninguna medida excepcional… confirmada para el mes de noviembre…”.
Está claro que la capacidad del kirchnerismo de presionar a cualquier empresa —nacional o extranjera— es, a escasos días del plebiscito a favor de Cristina Fernández, enorme.
Por ahora las advertencias gubernamentales siguen teniendo efecto. Sólo que una cosa es asustarlo a Cristiano Ratazzi y al presidente de la marca gala —para lo cual no hace falta mucha destreza— y otra —bien distinta— es la postura que tomarán en Turín y París si cuanto parece insinuarse en el horizonte, se confirmase: la caída de la demanda de vehículos en Brasil, por la acumulación de stocks.
Guillermo Moreno puede fácilmente meterle miedo a nuestros empresarios, capaces de tolerar, sin ponerse colorados, humillaciones sin cuento del poderoso secretario de Comercio. Es lo que ha venido haciendo desde hace tiempo, claro que en otro contexto.
Ahora el panorama resulta distinto. Mantega y Pimentel no son unos charlatanes interesados en crear, por anticipado, pánico en su país y en las naciones vecinas. Sería disparatado pensarlo.
Por el contrario, son políticos avezados que no acostumbran a jugar a las escondidas con la realidad. Hay, pues, que tomarlos en serio.
De su lado, la FIAT y la Renault —que se han cansado de vender autos en estos años— tampoco obran a tontas y a locas. Sus directivos saben que ensayar una política de suspensiones masivas o escalonadas es la forma más fácil de ponerse en contra a las autoridades nacionales y provinciales, a los sindicatos del ramo y a la gente.
De modo tal que lo último que harían es jugar irresponsablemente con semejante amenaza. De momento se echaron para atrás, pero por alguna razón atendible sopesaron la alternativa.
Que hay una correspondencia entre las preocupaciones del gabinete brasileño y la abortada decisión de suspender parte del personal de dos de las fábricas de automotores más importantes de la Argentina, salta a la vista. El principal comprador de los vehículos terminados en las plantas de la provincia de Córdoba por la FIAT y la Renault, no es Estados Unidos, Alemania o el Japón. Es Brasil.
Como se comprenderá, frente a la situación internacional, cuanto suceda el domingo reviste una importancia menor. Todos sabemos quien va a ganar y por qué diferencia. Lo importante, pues, no resulta el número de votos si no qué es lo que va a hacer Cristina Fernández a partir del lunes próximo. (...)".