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Los sueños de Mauricio

Mauricio Macri, aunque no solamente Mauricio Macri, se pregunta cómo dejar su recuerdo en la Ciudad. El afán de trascendencia y la obra pública en el Gobierno porteño.

por EDGAR MAINHARD

CIUDAD DE BUENOS AIRES (2015). Hacer historia es el anhelo que comparten Cristina y Mauricio. Ambos ambicionan concretar monumentos que a futuras generaciones les recuerden queellos existieron. No les alcanza con la renovación de sus respectivos mandatos. Haberlo conseguido es apenas la oportunidad para concretar la ilusión de la trascendencia definitiva.


Cristina y Mauricio se encuentran convencidos de sus roles de jefes. Ambos se ufanan de su soledad, de poder decidir sin tener que explicar sus fundamentos, de atesorar los sufragios, de imponer hasta sus caprichos.

Ahora será el tiempo de concretar el legado, obras que satisfagan el ego, alimenten el mito y fortalezcan la pertenencia al grupo de los elegidos.

Mauricio necesita mucho más que la ampliación de la red de subterráneos, proyecto que no le pertenece en su origen. Él se encuentra ejecutando, con evidente provecho, vale la pena aclararlo, la prolongación de la red de trenes bajo tierra que enunció Enrique Olivera cuando subrogaba a Fernando De la Rúa en la Jefatura de Gobierno porteño.

Mauricio dice que así como Carlos Grosso hizo Puerto Madero, él necesita construir algo que identifique su paso de 8 años por la Ciudad. Es comprensible: Mauricio es un ingeniero civil, hijo de un constructor que hizo dinero como contratista del Estado. ¿Cómo resuelve él su afán de trascendencia si no es a través de una obra pública?

Jorge Vanossi afirma que Mauricio padece una limitación: “Si no hablás de dinero, mujeres o fútbol, él se aburre. Si el tema se refiere a las ideas de la política, bosteza”.

Si el relato fuese cierto, hay un problema adicional al que exhibió una frase anterior:Carlos Grosso no fue autor de Puerto Madero, perímetro de la Ciudad y de la Nación (en ese tiempo la autoridad a cargo era José Roberto Dromi, ministro de Obras y Servicios Públicos). Quien inspiró y promovió ese desarrollo fue Carlos Menem. En cierta ocasión en la que tuvo que atravesar el puerto abandonado para cortar camino desde la Casa Rosada hacia el barrio La Boca, recordó un reciclaje de galpones portuarios que había conocido en el exterior.

De todos modos, Macri contribuirá notablemente a la ampliación de Puerto Madero.La Legislatura porteña aprobará el plan de IRSA/Eduardo Elsztain para convertir la ex Ciudad Deportiva Boca Juniors en un barrio cerrado.

El proyecto ya tiene casi 10 años y no fue concretado. Pero hay razones para imaginar un final diferente. La Ciudad

> recupera espacios públicos importantes, si se suman los metros cuadrados de plazos y calles que se construirán,

> obtiene una inversión privada con la construcción o repavimentación de los accesos,

> suma una voluminosa recaudación en concepto de una tasa elevada de Alumbrado, Barrido y Limpieza, y

> consigue -sin pagarla- la urbanización del barrio carenciado contiguo, la villa Rodrigo Bueno.

Es bastante ridículo que algunos hayan cuestionado con tantos bríos una iniciativa privada semejante pero así es la sociedad argentina, de debates tan superficiales y estereotipos ramplones. Por eso existen los Francisco Nenna y también unos cuantos del PRO.

De todos modos, lo de la Ciudad Deportiva no será una obra pública y tampoco contribuirá a colmar el anhelo de Mauricio, quien avanzó con la construcción de la nueva sede municipal en el sur de la Ciudad. Es un mensaje socio-político-económico de importancia considerable… siempre que se concrete el traslado a ese perímetro de todas las reparticiones del Gobierno de la Ciudad. No puede ser a medias ni en parte. Faltan aún definiciones al respecto.

En ese contexto, es la vía rápida subterránea entre las autopistas 25 de Mayo y la Arturo Illia, por debajo de la avenida 9 de Julio, la obra preferida de Mauricio a la hora de imaginar hoy mismo algun emprendimiento grandilocuente.

Sin duda que es una obra importante, de 3 Km. de traza y una profundidad máxima de 47 metros, de concreción difícil y elevado costo, pero no es imposible. Es un antiguo proyecto que inició Guillermo Laura en días de Osvaldo Cacciatore alcalde y que ni Julio Saguier ni Facundo Suárez Lastra ni Carlos Grosso ni Saúl Bouer ni Jorge Domínguez ni Fernando De la Rúa ni Enrique Olivera ni Aníbal Ibarracomprendieron la importancia de la obra.

En cambio Jorge Telerman llegó a conversarlo con Julio De Vido, quien lo calificó como viable.
Se necesitarían aproximadamente US$ 1000 millones de inversión, y con el Presupuesto de la Ciudad de Buenos Aires [de $ 7.500 millones aquel año] y con un poco de ayudita nuestra [la Nación] se podría realizar”, dijo.

Eran los días cuando Telerman, vía Juan Pablo Schiavi, intentaba que De Vido lo convirtiera en el candidato a Jefe de Gobierno de Néstor Kirchner, algo que no prosperó porque Alberto Fernández impuso a Daniel Filmus.

“Tanto la autopista bajo la 9 de Julio como la Ribereña [que unirá la Buenos Aires-La Plata con la Illia] son, desde el punto de vista vial, las obras más importantes que demanda la ciudad”, agregó De Vido.

Mauricio intentó avanzar en 2010. Pero el juez Guillermo Scheibler, titular del Juzgado en lo Contencioso Administrativo y Tributario Nº 3 de la Ciudad de Buenos Aires, lo impidió con un fallo burdo, al resolver 2 amparos presentados por 2 grotescos legisladors de entonces (que ya no lo serán el 11/12/2011, el ibarristaEduardo Ezequiel Epzsteyn y María José Lubertino) y por la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos (¿?).

Durante 2012 todo puede reformularse. ¿Volverá a oponerse Aníbal Ibarra, promotor de la multiplicación de gente hacinada en barrios carenciados pero documentos de identidad listos para sufragar?

De todos modo, hay inconvenientes. La vía rápida punta-a-punta, sin salidas laterales y sin autotransporte de pasajeros ni de carga, es realizable. Pero hay un incipiente lobby del autotransporte de pasajeros reclamando circular. Sería un error aceptar esa aproximación.

Cierto autotransportista que aportó financiación en la campaña proselitista 2007 -por lo que cree tener derechos privilegiados- y que practica el tráfico de influenciasentre Cristina y Mauricio, se encuentra en operaciones.

De todos modos, dificilmente él consiga frustrar que Mauricio siga ilusionado con hacer historia.

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