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Tirotearon a Javier Fernández, el operador K en Tribunales

El episodio resulta todavía confuso: ¿atentado? ¿venganza? ¿advertencia? ¿un hecho más de la inseguridad? Lo cierto es que Javier Fernández es una figura tan relevante como controvertida del Mundo K, y lo tirotearon.
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). Javier Fernández, integrante de la Auditoría General de la Nación, fue atacado a balazos.
 
Fernández circulaba con su Citroen C4 por el barrio porteño de Colegiales y fueron 3 disparos.
 
 
"El periodista Horacio Verbitsky denunció en el diario Página/12 que Fernández y sus hermanos son los “principales operadores de la SIDE en el Poder Judicial”. El auditor tiene una estrecha relación con el ex número dos de la Secretaría de Inteligencia, Darío Richarte, cuyo estudio jurídico defiende a funcionarios K caídos en desgracia, como Claudio Uberti. Dentro del Gobierno justamente es el ala devidista la que banca a Fernández.

Relaciones públicas. El poder de Fernández reside en sus extensos y fluidos contactos en la Justicia. Le dio trabajo en su despacho de la Auditoría a Josefina Ballestero, hija de Jorge, el camarista del fuero. También a Malena Canicoba Corral, hija de Rodolfo, otro juez del fuero. Siguiendo esa línea, cobijó en su planta de empleados al hermano del juez federal Ariel Lijo, Alfredo. Más íntima es su relación con el camarista Eduardo Farah, compadre suyo. “Nos conocemos desde tercer grado. Ibamos a campamentos. Pero no es delito ser compañero de alguien, ¿no?”, dijo hace poco en un reportaje a La Nación. PERFIL no tuvo la misma suerte de poder hablar con él. Si bien originalmente Fernández había aceptado una entrevista, después dijo que contestaría un cuestionario (ver recuadro). Cuando se le enviaron las preguntas, mandó a decir que no respondería porque le parecían “una falta de respeto”.

Fernández exhibe su mayor poder en el Fuero Contencioso Administrativo. Su hermano Sergio es camarista de la Sala III. Su otro hermano, Claudio, fue secretario de la Sala V, pero tuvo que renunciar envuelto en un escándalo por un supuesto pedido de coimas, caso por el cual fue procesado bajo la figura de “cohecho”. Para tener dimensión del alcance del poder de Fernández, dos de los cinco preseleccionados para cubrir las vacantes del fuero federal en el polémico concurso 140 tienen vinculación con él. Uno es Luis Osvaldo Rodríguez, ex compañero de Fernández en el colegio. Otro es Carlos Oscar Ferrari, que trabaja en la AGN como contratado y que, llamativamente, en su examen citó párrafos enteros de jurisprudencia estadounidense. En abril de 2006, el ex secretario del ministro de Justicia Raúl Granillo Ocampo, Wilfen Martínez Medina, declaró que Fernández era el “valijero” que llevaba el dinero a jueces de la Corte. La causa terminó con Medina condenado por calumnias. (...)".
 
 
Otro fragmento de Laura Zommer en el diario La Nación:
 
"Odia que se lo identifique como un operador judicial K y que lo vinculen con la Secretaría de Inteligencia (SI). En privado, protesta porque jueces, fiscales, abogados, políticos y periodistas lo señalan como el enlace del Gobierno con la Justicia. El auditor general de la Nación Javier Fernández prefiere que lo presenten como un militante peronista, con excelentes vínculos en fueros clave del Poder Judicial y llegada directa a la mayoría de los senadores y ex senadores del país.

En rigor, todos los gobiernos tuvieron a sus Fernández. Los operadores judiciales son personas con capacidad de ser escuchados por camaristas, jueces y fiscales. Algunos actúan dentro de la ley y otros, no. Los allegados a Fernández lo señalan como alguien que sólo vincula a conocidos de la Justicia con conocidos del poder político con problemas judiciales. Otras fuentes aseguran que vive del tráfico de influencias y que utiliza métodos de todo tipo para conseguir las resoluciones judiciales que espera el Gobierno.

Es cuanto menos curioso, pero quienes se dicen amigos de Fernández lo ningunean, y quienes no lo quieren, lo describen como alguien muy poderoso. De los tres jueces, dos camaristas, un fiscal, tres abogados y dos funcionarios consultados para esta nota, sólo uno aceptó hablar por teléfono. El resto prefirió hacerlo personalmente, "por temor a las escuchas" (algo que jamás me había ocurrido en 14 años escribiendo sobre lo que pasa en Tribunales).

Dos fuentes consultadas, que piden no ser identificadas, aseguran que Fernández tuvo una intervención clave en el Senado para que el juez Norberto Oyarbide zafara del juicio político en 2001, el día que se desplomaron las Torres Gemelas. Explican así el inusual avance de la causa de las escuchas ilegales por la que Mauricio Macri fue indagado esta semana. Las mismas fuentes lo recuerdan como un férreo defensor del hoy destituido juez federal Federico Faggionato Márquez, que en plena campaña electoral imputó al entonces candidato y ahora diputado Francisco De Narváez.

Pese a lo que se dice de él, Fernández niega trabajar o haber trabajado alguna vez para la SI (ex SIDE), jura que no conoce personalmente a Néstor Kirchner y afirma que sólo vio a la Presidenta una vez, en el despacho de Aníbal Fernández, porque ella irrumpió en una reunión. En cambio, el auditor general con más antigüedad en el cargo admite llevarse muy bien con Julio De Vido, el poderoso ministro de Planificación mencionado en las principales causas por presuntos actos de corrupción kirchnerista. (...)".

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