En ese momento se involucró a la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación Argentina (SECyT) para promover, desde su ámbito, el desarrollo de esta Red a nivel local. En julio de este año en una reunión de CLARA realizada en Quito (Ecuador), un representante del Gobierno Nacional asumió verbalmente ante los delegados de las redes latinoamericanas y de la administración europea del Proyecto, el compromiso de hacerse cargo del pago de la contraparte requerida por el Programa @LIS.
Bajo este contexto, queda claro qué implica el hecho de que Argentina no haya pagado su aporte correspondiente. Las dificultades también perjudican a los demás socios latinoamericanos y al avance del proyecto. Así es que tanto la administración Europea del Proyecto, como los países que conforman la CLARA, están exigiendo que el compromiso verbal del pago se efectivice en la firma de un acuerdo con un cronograma de desembolsos, habiéndose tomado momentáneamente la decisión de interrumpir los enlaces de Argentina.
El hecho de haber sido desconectados, más allá de que todo se esté solucionando, no deja de poner al país en una situación poco favorable. Se pone en peligro el desarrollo de proyectos de investigación y de educación superior de instituciones públicas y privadas del país, y también a importantes proyectos de cooperación internacional en los que se ha comprometido Argentina, con su consecuente deterioro en vistas del resto del mundo.
Y la contienda del hecho no es menor. A partir de los planteos por parte de las Universidades de que la gestión del proyecto debía ser liderada por el Gobierno, y con fondos del mismo (como el caso del resto de los países), una serie de idas y venidas, de pasos y traspasos, derivaron en que los plazos se terminen y la Argentina se cayera de la Red, frente al hecho de que Antorcha dejara de brindar su aporte económico al proyecto. Frente a la posibilidad de buscar alternativas de financiación, la deuda se consolidó y CLARA dijo basta. Hubo dos amenazas de corte. Si bien la Secretaría había asumido la responsabilidad de pagar, a la hora de asentar el compromiso en papeles, nada pasó.
En el interín hubo desentendimientos, diferencias de opinión entre la Secretaría de Comunicaciones, quienes debían gestionar la Red, y la Secretaría de Ciencia y Técnica, quien debía aportar los recursos económicos.
Finalmente, y de acuerdo a lo que destacó el Secretario de Ciencia y Técnica en el marco de la inauguración de la Oficina de Enlace de la Cooperación Científica Unión Europea – Argentina, la semana pasada, finalmente se decidió que el CONICET gestionará la conexión a las Redes Avanzadas y la Secretaría pagó parte de la deuda que ronda los US$ 300.000.
Es ridículo que un Gobierno "progresista" no pueda destinar US$ 300.000 a mantener el enlace con la Red. Nunca antes las cuentas fiscales exhibieron la fortaleza que las propias autoridades afirman que tienen y ese dinero es inferior al que movilizan en forma autónoma, por ejemplo, los grupos 'piqueteros' semioficiales en planes sociales.