ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele
ARCHIVO

"La devolución de nuestras Islas Malvinas"

POR ENRIQUE LUIS LICCARDI SAÑUDO (*) A continuación, U24 reproduce una opinión enviada por un UR a la redacción sobre discusión por la soberanía de las Islas Malvinas entre Argentina y Gran Bretaña.

La discusión por la soberanía de las Islas Malvinas, entre nuestro País y Gran Bretaña, viene de 1833, cuando las autoridades argentinas fueron desalojadas por la fuerza. Esta usurpación, contraria al derecho internacional, la reiterada desatención a los reclamos y la guerra de 1982, alimentan un sentimiento de agravio al pueblo argentino que, con el tiempo se ha convertido en parte de nuestra conciencia colectiva. Pero si bien en 1982, la Argentina perdió la guerra con Gran Bretaña; Gran Bretaña perdió los dos argumentos que tenía para justificar su permanencia en las islas: 1.- La posesión pacífica e ininterrumpida. Esta situación, que venía de 1833 se quebró el 2 de abril de 1982. 2.- El derecho a la autodeterminación de los habitantes. Después de la guerra, el Reino Unido sancionó una ley reconociendo lo que siempre había dicho la Argentina: los isleños no son un "pueblo", son parte integral del Reino Unido. A los conflictos internacionales rara vez los dirime el derecho. Suelen resolverse a favor del más poderoso. No obstante, el menos poderoso debe invocar su derecho en todos los foros, buscando fortalecer sus reclamos. No es lo que hizo Argentina en los últimos años. No aprovechó la debilidad de los argumentos británicos. En 1982 ya habían transcurrido 149 años desde el desalojo por la fuerza. Desde entonces la política exterior argentina procuró una solución pacífica y negociada de la disputa por las Islas Malvinas. Tanto las negociaciones, como las inversiones en política de comunicaciones de los diez años previos al conflicto, como la sangre derramada en la batalla por nuestras Islas, constituye para Argentina una experiencia inédita, que fortalecen la decisión irrenunciable de reivindicar por siempre sus derechos como legítima heredera de los territorios. Pero, si es paradójico que Londres haya ganado la guerra y perdido los argumentos, también lo es, que la Argentina –después de sostener durante años que los isleños eran británicos instalados en territorio argentino– desaproveche la razón que le ha dado el Parlamento Inglés. No sólo la desaprovecha. Después de que el Reino Unido reconoció que, los isleños eran británicos, nuestra diplomacia trató de seducir a estos británicos como si debiera congraciarse con aquellos que pueden resolver el conflicto, (obsequiando al osito Winnie Poo). Esta falla de la Cancillería devengó en un error diplomático. La doctrina correcta es la de siempre: respetar los intereses de los isleños, sus derechos y su identidad cultural; pero no reconocerles una tercería en la disputa territorial. Históricamente la situación de Malvinas a lo largo del siglo XX a hoy, es: Principios de siglo. Inglaterra sigue justificando la posesión de las islas en supuestas primicias históricas: primer avistaje, primer desembarco, primer asentamiento. Años 30. Gran Bretaña abandona sus argumentos originales y adopta la doctrina de la prescripción: la posesión pacífica e ininterrumpida de un territorio, durante largo tiempo, crea soberanía. La Argentina sostiene que la prescripción fue interrumpida por los reclamos periódicos; Londres alega que un reclamo no altera la situación de hecho. Años 40. Con la creación de la ONU, la posguerra da fuerza al concepto de autodeterminación. Gran Bretaña desconocía este derecho, pero desde 1947, tras perder la India y Pakistán, acepta la autodeterminación y estimula a las colonias a independizarse. Los malvinenses son pocos para gobernarse por sí mismos, frente a la Argentina que reclama el territorio. Londres pide la autodeterminación e ignora lo que sostiene la Argentina: que los isleños son británicos asentados en territorio argentino. 1965. La Asamblea de la ONU reconoce que la disputa es bilateral entre la Argentina y el Reino Unido. Es inadmisible, por tanto, que sea arbitrada por un grupo de británicos ( los Malvinenses ). 1981. Para mantener su posición, Gran Bretaña edita leyes que niegan a los isleños la condición de británicos. Los considera ciudadanos de un territorio dependiente de Gran Bretaña. 1982. Queda interrumpida la posesión pacífica. 1983. Tras la guerra de 1982, el Parlamento británico se siente obligado a sancionar la Ley Act 1983, que concede la ciudadanía británica a los isleños. Reconoce, así, que no son un "pueblo". Conclusión: Nuestra generación y las de nuestros hijos tendrán el honor y el orgullo de reclamar ante todos los tribunales internacionales del mundo la devolución de nuestras Islas Malvinas, derecho éste que nos corresponde en representación de nuestros héroes que con valentía y dignidad defendieron nuestro pabellón nacional. Desde aquí, nuestro sencillo y humilde homenaje, a los compatriotas que lucharon en Malvinas. --- (*) Ingeniero Civil. Presidente de RECREAR Para el Crecimiento de Pinamar

Más Leídas

Seguí Leyendo