
MADRID (Marca) El Madrid ha llegado a un acuerdo con el Santos y hoy será el jugador el que estampe su firma tras pasar reconocimiento médico en Sao Paulo con el doctor Carlos Díez, jefe de los servicios médicos del equipo blanco. Eso sí, ambos clubes lo van a negar, por lo menos, hasta que se celebren las elecciones del Santos —que tendrán lugar en diciembre— con el fin de no entorpecer la reelección del presidente peixe, Luis Álvaro Ribeiro.
Neymar se convierte en el nuevo galáctico blanco tras ponerse punto y final a una faraónica operación. El Madrid pagará 60 millones de euros al Santos por el traspaso y siete millones netos al jugador por cada una de las seis temporadas por las que firmará, lo que le sitúa en el segundo escalón salarial de la plantilla madridista junto a Iker y sólo superado por Cristiano y Kaká.
Florentino se lleva otro Clásico de los despachos —ganó el de Özil el año pasado— después de unos meses de máxima tensión. La incursión del Barcelona en el fichaje de Neymar puso en jaque el acuerdo que suscribió el Madrid con el jugador y su representante, Wagner Ribeiro, a finales del mes de junio y que fue adelantado por MARCA. Y es que lo que algunos en la Casa Blanca pensaron que se trataba de una simple maniobra culé para encarecer la operación, se convirtió en una ofensiva en toda regla para fichar al crack brasileño.
En ese momento, el mandatario azulgrana pone toda la maquinaria en funcionamiento. Viaja a la Copa América y se hospeda en el mismo hotel que la selección brasileña. Allí se reúne con el padre de Neymar para informarle del interés del Barcelona y, de paso, deslizarle que el acuerdo que tienen con el Madrid sería fácil echarlo abajo en la FIFA, que no sería un problema si el jugador desea fichar por el conjunto azulgrana.
Rosell sabe que Neymar es intocable por el lado de su agente, Ribeiro, y de Ronaldo, cuya empresa 9ine gestiona los derechos de imagen y marketing deportivo del futbolista. Ambos fueron piezas claves para el Madrid en los primeros compases de la operación. Así que Sandro se lanza a negociar con el Santos, propietario del 45% del pase del jugador e interesado en entrar en una subasta por él —del que posee otro 40% la empresa Sonda, un 5% una serie de empresarios y el 10% restante el futbolista, una multipropiedad que ha hecho de este fichaje un puzzle dificilísimo de cuadrar.