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Nuevo: La Vía Láctea es rica en rubidio

Un grupo de científicos, en su mayoría españoles, ha descubierto que las estrellas "más evolucionadas" de la Vía Láctea están "altamente" enriquecidas con rubidio, lo que confirma una teoría de hace 40 años sobre la existencia de esos astros, que tienen masas entre 4 y 8 veces la del Sol.

Nuevo: La Vía Láctea es rica en rubidio
Un grupo de científicos, en su mayoría españoles, ha descubierto que las estrellas "más evolucionadas" de la Vía Láctea están "altamente" enriquecidas con rubidio, lo que confirma una teoría de hace 40 años sobre la existencia de esos astros, que tienen masas entre 4 y 8 veces la del Sol. El rubidio es un metal alcalino blando, de color plateado blanco brillante que empaña rápidamente al aire, muy reactivo —es el segundo elemento alcalino más electropositivo— y puede encontrarse líquido a temperatura ambiente. Al igual que los demás elementos del grupo 1 puede arder espontáneamente en aire con llama de color violeta amarillento, reacciona violentamente con el agua desprendiendo hidrógeno y forma amalgamas con mercurio. Puede formar aleaciones con oro, los demás metales alcalinos, y alcalinotérreos, antimonio y bismuto. Al igual que los demás metales alcalinos presenta un único estado de oxidación (+1) y reacciona con dióxido de carbono, hidrógeno, nitrógeno, azufre y halógenos. Con el oxígeno forma al menos cuatro óxidos: Rb2O, Rb2O2, Rb2O3, RbO2. Los resultados de un trabajo, que publica la revista 'Science', confirman que las estrellas "más evolucionadas" de la Vía Láctea están "altamente" enriquecidas con rubidio, lo que confirma una teoría de hace 40 años sobre la existencia de esos astros, que tienen masas entre 4 y 8 veces la del Sol Este tipo de estrellas habrían "contaminado" la nebulosa de la que surgió el sistema solar y podrían ayudar a comprender la evolución química de la galaxia. En el trabajo participan científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Madrid, del Instituto de Astrofísica de Canarias (CSIC), en Tenerife, y del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC), en Barcelona. Uno de los responsables del estudio, el científico Pedro García-Lario, miembro de la ESA en Madrid, explicó que los investigadores han observado un centenar de esos cuerpos celestes ricos en rubidio, conocidos como estrellas de la "rama asintótica de gigantes". Explicó que estos astros se encuentran en la fase previa a la formación de nebulosas planetarias, es decir, en el preludio de su muerte como enanas blancas. García-Lario señaló que, aunque su existencia había sido predicha hace 40 años por las teorías de nucleosíntesis estelar, el hallazgo supone "la primera evidencia" con datos de que esas estrellas producen enormes cantidades de la variante radiactiva 87 del rubidio, un metal alcalino blando de color plateado blanco. Según el científico, las gigantes de la "rama asintótica" experimentan una "intensa pérdida de masa que expulsan hacia fuera" contribuyendo con ello al "enriquecimiento del medio interestelar". "Por ello, entender cuál es la composición química del material que expulsan al final de sus días es crucial para predecir la evolución química de nuestra galaxia", explicó. El científico agregó que el trabajo podría tener además "importantes implicaciones" en el estudio de los orígenes del sistema solar, puesto que algunas "anomalías químicas" observadas en primitivos meteoritos serían "residuos" de este tipo de estrellas masivas cercanas al Sol durante la formación del sistema solar. En la investigación colaboraron instituciones científicas como la Universidad de Montpellier (Francia) y el Observatorio Astronómico de Roma, y se emplearon más de cien espectros ópticos de alta resolución obtenidos con telescopios del Observatorio del Roque de los Muchachos, en La Palma, y de La Silla, en Chile. Rubidio El rubidio (del latín rubĭdus, rubio) fue descubierto en 1861 por Robert Bunsen y Gustav Kirchhoff en la lepidolita utilizando un espectroscopio —inventado un año antes— al detectar las dos rayas rojas características del espectro de emisión de este elemento y que son la razón de su nombre. Son pocas las aplicaciones industriales de este elemento que en 1920 empezó a usarse en células fotoeléctricas habiéndose usado sobre todo en actividades de investigación y desarrollo, especialmente en aplicaciones químicas y electrónicas. El rubidio se puede ionizar con facilidad por lo que se ha estudiado su uso en motores iónicos para naves espaciales, aunque xenón y cesio han demostrado una mayor eficacia para este propósito. Se utiliza principalmente en la fabricación de cristales especiales para sistemas de telecomunicaciones de fibra óptica y equipos de visión nocturna. Otros usos son: > Recubrimientos fotoemisores de telurio-rubidio en células fotoeléctricas y detectores electrónicos. > Afinador de vacío, getter, (sustancia que absorbe las últimas trazas de gas, especialmente oxígeno) en tubos de vacío para asegurar su correcto funcionamiento. > Componente de fotorresistencias (o LDR, Light dependant resistors, resistencias dependientes de la luz), resistencias en las que la resistencia eléctrica varía con la iluminación recibida. > En medicina para la tomografía por emisión de positrones, el tratamiento de la epilepsia y la separación por ultracentrifugado de ácido nucleicos y virus. > Fluido de trabajo en turbinas de vapor. > El RbAg4I5 tiene la mayor conductividad eléctrica conocida a temperatura ambiente de todos los cristales iónicos y podría usarse en la fabricación de baterías en forma de delgadas láminas entre otras aplicaciones eléctricas. Se estudia la posibilidad de emplear el metal en generadores termoeléctricos basados en la magnetohidrodinámica de forma que los iones de rubidio generados a alta temperatura sean conducidos a través de un campo magnético generando una corriente eléctrica.
En muchas aplicaciones puede sustituirse por el cesio (o el compuesto de cesio correspondiente) por su semejanza química.

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