No pudo ser: Baldomir fue un toro ciego, Mayweather, un torero de lujo
La pelea entre el argentino Carlos Baldomir y el norteamericano Floyd Mayweather, por la corona mundial de los semimedianos del CMB tuvo un aperitivo escandaloso. Ayer, se sucedió un grotesco que incluyó insultos y agresiones entre los equipos de ambos pugilistas. Mientras Baldomir respondía, durante una conferencia de prensa, sobre el compromiso en el que iba a exponer el título, un entrenador de Mayweather, Leonard Ellerbe, le lanzó una bandera de adorno al mexicano Javier Zapata, manager del santafecino. En ese momento comenzó un duelo verbal entre Ellerbe y Zapata, quien le tiró un vaso con agua, acción respondida por el norteamericano. El hecho hizo que Baldomir perdiera la tranquilidad y estuviera a punto de pelearse con los asistentes de su rival, pero fue separado. Como vemos, la pelea, ya había comenzado antes de empezar. El clima estaba bastante calentito y el argentino estaba molesto con aquello de que llegaba de punto a este importante combate. Y lamentablemente, no pudo ser. Era de suponer que Mayweather, considerado el mejor boxeador del mundo en la actualidad y nítidamente superior a Baldomir en el aspecto técnico, trataría de imponer su ritmo desde el campanazo inicial. El plan del "Tata" debía pasar por enmarañar el desarrollo y no darle distancia al "Pretty Boy", para buscar su chance en los últimos rounds. Sin embargo, las cosas se complicaron desde temprano. Mayweather impuso sus condiciones, derrumbó rápidamente las hipótesis de una pelea pareja y, con ellas, las ilusiones argentinas. Su superioridad quedó marcada a fuego en el 5º round, cuando la mandíbula del santafesino sintió tres mortíferos impactos de derecha. Sin embargo, la garra y el coraje de Baldomir no se iban a agotar siquiera ante la más dura adversidad. Ya sin norte ni plan, con una derecha que no encontraba el rostro de su rival, el argentino aguantó y fue resignando una decisión en las tarjetas en pos de una oportunidad en el último tramo de la pelea. Tampoco pudo ser. Entero y rápido, con todas las luces encendidas, Mayweather no le dio tregua y siguió horneando una victoria contundente. Desafiante, le amagaba con la guardia y lo invitaba a buscarle la zona alta, el argentino compraba y quien ahora es cinco veces campeón del mundo respondía con una combinación letal. La escena se repitió una y otra vez hasta el final. Cuando se moría la pelea, el estadounidense levantó los brazos y el argentino reconoció la inapelable victoria de su rival. Las tarjetas exhibieron fidelidad con lo sucedido en el cuadrilátero: 120-108, 120-108 y 118-110 para Mayweather. El sueño terminó, pero nadie puede quitarle lo bailado a Baldomir, quien a los 35 años alcanzó la gloria con las bases del sacrificio y el esfuerzo. Sólo perdió ante el mejor.
