El banco emisor suizo reconoció que pese al establecimiento de un suelo en el cambio frente a la moneda única europea, el franco suizo seguirá excesivamente revalorizado si se sitúa de manera estable en el entorno de los 1,20 francos por euro.
De ser este el caso, el BNS aseguró que adoptará medidas suplementarias si considera que así lo exigen las perspectivas económicas y existe un riesgo de deflación en la economía.
El Banco Central de Suiza (BNS) ha asegurado que su intención es lograr una depreciación "substancial y sostenida del franco", que con su ascenso en los últimos meses está condicionando a la baja los resultados de sus bancos, una de las principales industrias del país, ya que buena parte de su negocio viene del exterior; así como a sus farmacéuticas, líderes mundiales, a su gran grupo de alimentación como Nestlé y a sus empresas vinculadas al lujo.
De hecho, afirma el BNS en el comunicado en el que ha hecho publica su decisión que su nivel actual es "extremo" y constituye "una grave amenaza para la economía suiza".
"Con efecto inmediato, ya no se tolerará una tasa cambiaria euro/franco suizo por debajo de la tasa mínima de 1,20 francos. El BNS hará cumplir esta tasa mínima con la mayor determinación y está preparado a comprar moneda extranjera en cantidades ilimitadas", ha defendido la institución. El propio organismo ya llegó a decir en agosto que el ascenso de la divisa suponía una "amenaza" para su crecimiento.
El organismo ya había intentado en los últimos meses atajar la revalorización del franco a través de diversas inyecciones de liquidez, pero el alto grado de incertidumbre que atenaza el futuro económico de las grandes potencias ha dejado sin efecto estas medidas. Por ello, ahora ha optado por decisiones más drásticas, ya que el establecimiento de un cambio fijo le obligará a comprar importantes cantidades de moneda extranjera -principalmente euros y dólares- si quiere lograr su objetivo.
Además, el Banco Central de Suiza no descarta tomar medidas adicionales en un futuro "si el panorama económico y los riesgos deflacionarios así lo requieren", ya que considera que una tasa de 1,20 francos contra el euro sigue un nivel alto y apuesta porque que siga bajando en un futuro.
En un efecto colateral de la revalorización del franco, la deuda suiza a 2 años cotiza ahora en el mercado secundario, donde se intercambian los títulos de deuda soberana una vez emitidos, en negativo: el miedo de los inversores a perder su dinero en otras apuestas más comprometidas por el entorno económico les lleva a llegar a aceptar incluso un rendimiento negativo, aunque controlado, antes que asumir mayores riesgos.