ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele
ARCHIVO

El amor del padre Pedro y Leticia: 'Montecristo' vuelve a transgredir

En una sociedad a la que hasta hace mucho conmovía el amor entre Camila O'Gorman y el padre Ladislao Gutiérrez, 'Montecristo', la telenovela de moda que protagonista Pablo Echarri, plantea la pasión del padre Pedro y Leticia Lombardo.

El beso del padre Pedro (Horacio Roca) y Leticia (María Onetto) fue el cierre del capítulo del jueves 6 de 'Montecristo' (Telefé) que alcanzó 25.3 puntos en el rating de Ibope, por sobre 'ShowMatch' (24.6 puntos). Hasta ahora el personaje del padre Pedro había logrado superar la seducción que planteó una agradecida Leticia, a quien ayudaba a superar el desquicio al que la había condenado su esposo Alberto Lombardo. Pero anoche el padre Pedro ya no resistió, y luego de haber besado los pétalos de rosas que conservaba de cierta cena que le había preparado Leticia, resulta que apareció Leticia en la soledad de la parroquia, y el padre Pedro comenzó a transgredir sus votos sacerdotales. En 'Montecristo' el padre Pedro, protector de pobres y ausentes, se enamora apasionadamente de Leticia, reflejando una visión diferente, no convencional, de los sacerdotes católicos. Una vuelta de tuerca de los guionistas Adriana Lorenzón y Marcelo Camaño, buscando conmover a los muchos seguidores de la telenovela, y que provocará muchos comentarios, según hasta dónde llegue esa suerte de 'historia prohibida' que vivirán Leticia y Pedro. 'Montecristo' venía presionando mucho con el delicado tema de la adopción de hijos de detenidos-desaparecidos, con una permanente invocación de Abuelas de Plaza de Mayo, pero el marketing del programa exigía algo más, y se decidió apelar a lo que hasta hoy resulta casi una transgresión en la TV argentina: un sacerdote católico enamorado de una mujer que no lo ve como clérigo sino como el hombre que la ayuda a superar sus odisea psíquica. En verdad, el padre Pedro ya había avanzado en alguna conducta que podía chocar con la ortodoxia católica, que a menudo reniega de Sigmund Freud: había recurrido en forma reiterada a la hipnosis para tratar la amnesia de Leticia. 'Montecristo' apuesta a convertirse en un producto cultural que refleje la 'moral de la época', lo que tiene muy orgullosa a Bernarda Llorente, subdirectora artística de Telefé, actual esposa del canciller Jorge Taiana. La trama tiene un fuerte componente de venganza disfrazada de 'hacer justicia', una tendencia de estos tiempos. Hay un torturador (el personaje que interpreta Roberto Carnaghi). Hay dos personajes que buscan su identidad (los que representan Viviana Saccone y Paola Krum). Hay gente de pasado muy oscuro que, curiosamente, militan en la oposición a un gobierno que no se identifica. Pero Alberto Lombardo (Oscar Ferreiro) y su hijo Marcos Lombardo (Joaquín Furriel), participan de un partido opositor, de derecha, que desea derrumbar al gobierno que se intenta presentar, por espejo, como 'progresista'. Lo que se instala es que ese partido de derecha es corrupto y malvado; y obviamente que el televidente no quiere que triunfe por sobre un gobierno que, se supone, es todo lo contrario. Telefé Contenidos intenta escribir, entonces, la historia oficial del 'kirchnerismo', aunque solamente se trate de una telenovela, la 2da. más exitosa del momento, detrás de 'Sos mi vida', de Canal 13, pero que va en un horario central decisivo, compitiendo contra el ganador de la temporada pasada, Marcelo Tinelli. En 'Montecristo' la figura del detenido-desaparecido está siempre presente, determinando las historias de varios de los personajes. Hay una fuerte legitimación del detenido-desaparecido, dentro de los cánones establecidos por el Centro de Estudios Legales y Sociales, y Abuelas de Plaza de Mayo. Es otra batalla perdida -y de profunda repercusión social- por quienes afirman que muchos de los detenidos-desaparecidos eran terroristas o soporte o simpatizantes de terroristas. Esta versión de la historia argentina no tiene expresión en la TV masiva, y es asumida como cercana a los Lombardo, los malos de 'Montecristo'. No es la visión del conflicto que tenía Sergio Villarruel, el periodista padre de Claudio Villarruel, quien conoció a casi todos los personajes de aquellos años, frecuentó el edificio de Viamonte y avenida Callao, y fue -junto a Roberto Maidana y Mónica Cahen D'Anvers- la expresión del programa Telenoche, de Canal 13, cuando lo administraba la Armada Argentina. Pero la Argentina tiene ese capítulo fascinante, que ya lo había demostrado Jacobo Timerman: las biografías siempre se pueden reescribir, y si no lo hacen los protagonistas, cuando mueren lo hacen sus padres. Entonces Claudio Villarruel dice: "Lo que sucede es que los pueblos necesitan que pase un período importante de tiempo para poder enfrentar los sucesos más negros de su historia. Lo que nosotros pensamos cuando concebimos ‘Montecristo’ es que era el momento, que estábamos preparados como sociedad y que a partir de una ficción podíamos darle una devolución distinta sobre la dictadura al público." Para quienes creen que en la Argentina ocurrió una tragedia con 'Dos Demonios' -la teoría más lógica, alejada por igual de de Luciano Benjamín Menéndez y Horacio Verbitsky-, no hay lugar en 'Montecristo' ni en una sociedad que ha perdido la racionalidad para debatirse entre dos opuestos, alguna gente entre escéptica y desinteresada, y mucha gente joven desconocedora de todo aquello, que resultan el objetivo verdadero de 'Montecristo'. En cuanto a Verbitsky y la lectura prevaleciente de los '70 / '80, resulta que él ha iniciado desde hace tiempo una revisión histórica que apunta a dejar en claro la posible participación o bien condescendencia de la jerarquía católica durante la represión que comenzó durante el gobierno justicialista y se multiplicó durante la dictadura militar. Es probable que, en breve, el padre Pedro sea enriquecido por este capítulo adicional de la trama argentina.

Más Leídas

Seguí Leyendo