Según los ingenieros a cargo del proyecto, una reciente prueba del material que incluyó una pequeña explosión sobre un panel de vidrio, arrojó resultados ampliamente satisfactorios.
El panel es una capa de plástico reforzado con vidrio, que se ubica entre dos hojas delgadas de vidrio. La extrema delgadez de las fibras, concretamente de entre 15 y 25 micrómetros de diámetro, un grosor que es aproximadamente la mitad del que posee un cabello humano típico, es uno de los factores que facilita el éxito de la nueva tipología.
Asimismo, mientras el vidrio tradicional a prueba de explosiones presenta una tonalidad verdosa, la resina de polímero utilizada en este nuevo enfoque permite que el cristal sea transparente y absolutamente incoloro. Al mismo tiempo, aunque el nuevo diseño será similar en cuanto a costos a los actuales paneles de vidrio a prueba de explosiones si consideramos solamente el material, su menor grosor y peso marcarán la diferencia.
Es que al ser más delgado y liviano permitirá su incorporación en los marcos de ventanas estándar, por ser mucho más práctico y rentable para instalar. Su utilización comercial, en consecuencia, tendrá amplias posibilidades de desarrollo, permitiendo el acceso a la población en general.
De esta manera, podrán estructurarse diseños a un precio asequible, con paneles sencillos de instalar que permitirán el desarrollo de ventanas resistentes a explosiones en todo tipo de estructuras civiles convencionales, protegiendo las vidas de sus ocupantes contra múltiples amenazas y riesgos.
Hasta el momento, el nuevo vidrio ha sido probado con prototipos a pequeña escala. Próximamente se iniciarán testeos en los cuales el tamaño de los paneles de vidrio se aumentará de dos a cuatro veces, para determinar así el efecto de las dimensiones del material sobre su resistencia a las explosiones. Se espera que en tres o cuatro años puedan estar disponibles en forma comercial paneles resistentes a explosiones con un tamaño de 48 por 66 pulgadas.