Revolucionario avance para extraer células madre de embriones clonados, procedentes de personas con patologías
Hace poco más de 1 año, la noticia dió la vuelta al mundo: científicos surcoreanos habían logrado extraer por 1ra. vez células madre de embriones humanos clonados. Ahora, estos mismos investigadores han conseguido mejorar extraordinariamente esta técnica y crear líneas celulares a partir de embriones clonados de personas, adultos y niños, con enfermedades. Semejante paso acerca mucho más la aplicación práctica de la investigación con células progenitoras para la cura de numerosas patologías. Muchos científicos pensaban que harían falta décadas hasta conseguir los resultados que hoy publica la edición 'on line' de la revista 'Science'. En poco más de 1 año, un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de Seúl (Corea del Sur) y de la Universidad de Pittsburg (USA) ha desarrollado vertiginosamente la técnica empleada para extraer células madre de embriones clonados, esta vez procedentes de personas con determinadas patologías. Lo que se consiguió en 2004 (el desarrollo de una línea celular embrionaria después de 200 intentos), ahora se ha multiplicado por 11 lineas celulares y con muchas menos pruebas por línea. Esta vez para obtener 1 línea celular se han hecho menos de 20 intentos. Por línea celular se entiende aquellos cultivos de células madre ya establecidos que mantienen sus propiedades a lo largo de un tiempo. "Lo que el estudio muestra es que las células madre pueden desarrollarse a partir de pacientes, independientemente de su edad y sexo, y que estas células son combinaciones idénticamente genéticas a los donantes", ha declarado Gerald Schatten, coautor del estudio surcoreano y catedrático de la Universidad de Pittsburg. "Si pueden utilizarse de forma segura en un trasplante, la promesa de un tratamiento eficaz —quizás incluso de una cura— para devastadoras enfermedades y heridas estaría dentro de nuestro alcance", agregó. Juan Carlos Izpisúa, director científico del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona y del Centro de Células Madre del Instituto Salk de La Jolla, California (USA), se ha mostrado interesado en este estudio. "El hecho de que se trabaje con donantes que presentan patologías documentadas aporta una variable añadida que marca la diferencia con lo realizado hasta ahora y sienta unas bases positivas en cuanto a las investigaciones con embriones", explicó Izpisúa. La técnica El investigador principal del estudio, Woo Suk Hwang, y sus colaboradores, exponen en su informe que para este trabajo han empleado 185 ovocitos procedentes de 18 mujeres (de las cuales 10 eran menores de 30 años) y células de la piel de 11 donantes (mujeres y hombres de entre 56 y dos años de edad) obtenidas a partir de una biopsia. Entre estos últimos, había individuos con diabetes juvenil, con daños en la médula espinal o con un trastorno de inmunodeficiencia (hipogammaglobulonemia) que provoca un aumento del riesgo de infecciones. El siguiente paso fue extraer el núcleo de los ovocitos, u óvulos, e insertarles los núcleos de las células epiteliales. Tras una serie de técnicas, similares a las que se emplearon en la clonación de la oveja Dolly, los óvulos comenzaron a dividirse como si hubieran sido fecundados hasta convertirse en blastocitos (conjunto de células indiferenciadas). En la fase de blastocito (cuando el embrión tiene seis días), los investigadores extrajeron células madre y consiguieron 11 líneas celulares. Por cada línea celular se utilizaron una media de 17 ovocitos. Ni la edad ni el sexo de los donantes nucleares (los 11 pacientes) pareció influir en el éxito de la técnica. Sin embargo, los óvulos donados por mujeres jóvenes mostraron una mayor tasa de éxito que los de las mujeres más mayores. Entre las donantes menores de 30 años, se precisó una media por debajo de los 14 ovocitos para generar líneas celulares embrionarias. "Esta investigación es doblemente importante porque muestra que eficientes modelos celulares específicos de pacientes pueden desarrollarse y estudiarse con más precisión que nunca", explica Schatten. "Con la promesa de ser una cura para devastadoras enfermedades y heridas irreversibles que causan tanto sufrimiento humano, ¿no es una obligación moral para los científicos continuar esta avenida de investigación responsablemente?". Posibles aplicaciones e incovenientes 9 de las 11 líneas celulares proceden de personas entre 10 y 56 años con daños en su médula espinal. El equipo ha comenzado a probar estas líneas en modelos animales con traumas en su columna, pero Hwang advierte de que harán falta años hasta que estas células puedan transplantarse a personas. Otro cultivo procede de un niño de 2 años con una inmunodeficiencia congénita. En teoría, los científicos podrían corregir los genes defectuosos en estas células y luego trasplantarlas en el chico sin que haya riesgo de rechazo ya que proceden de un embrión clonado, es decir, genéticamente idéntico. Sin embargo, los científicos ya advirtieron a los padres de este paciente que era improbable que esta investigación les ayudase a ellos directamente. Algo similar ocurre con otro participante con diabetes y del que también se ha logrado una línea celular a partir de las células de su piel. Los investigadores creen que esta enfermedad podría estudiarse en el laboratorio y ver qué es lo que está mal en las células productoras de insulina. "Por primera vez tendremos la oportunidad de estudiar las causas originales de la enfermedad", explican los autores. No obstante, a pesar de los prometedores resultados, los autores insisten en que antes de que estas células madre (específicas de pacientes) puedan utilizarse en la práctica clínica, una variedad de temas deben valorarse. Como la posibilidad de que se manifiesten las características de la enfermedad de la persona de la que se han obtenido. Aunque existen todavía muchas incógnitas por resolver en torno a la investigación con células madre, Juan Carlos Izpisúa explica que "si queremos avanzar y comprender mejor los mecanismos patogénicos de algunas enfermedades, desarrollar nuevos tratamientos, estudiar la respuesta a nuevos fármacos y desarrollar células y tejidos con valor terapéutico, la utilización de técnicas de transferencia nuclear (lo que conocemos comunmente como clonación terapéutica) es apropiada. Es importante que esta iniciativa se vea complementada con garantías en el marco legal que regulen todos estos trabajos y optimicen los resultados". La otra cara Un editorial de la revista 'British Medical Journal' avisa del peligro que puede suponer la carrera tecnológica con células madre emprendida para "curar". Si no se aplican una serie de medidas de seguridad en la manipulación de estas células se corre el riesgo de infectar a los pacientes con virus o priones y de poner en riesgo sus vidas. En los últimos dos años, el avance experimentado en el conocimiento, obtención y cultivo de estas células ha sido espectacular. También han sido numerosas las publicaciones científicas que anuncian repetidamente que el uso de células madre procedentes de embriones puede ser la respuesta a muchas enfermedades. Los enfermos con trastornos degenerativos como la enfermedad de Parkinson o la diabetes tienen sus esperanzas puestas en este tipo de terapia y la presión existente sobre la comunidad científica para avanzar en este terreno es cada vez mayor. Para los autores del aviso que ahora publica 'BMJ', esta carrera por el éxito puede tener consecuencias desastrosas. Y citan algunos ejemplos recientes que recuerdan mucho a la situación actual. La aplicación prematura de las terapias genéticas que no condujeron a nada, el efecto devastador del contagio del sida a muchos hemofílicos en los años 80 o la crisis de las vacas locas son sólo algunos de ellos. "Sólo mediante un control riguroso y meditado de la tecnología es posible prevenir estos problemas", afirman los autores. En este sentido, la Unión Europea publicará en abril de 2006 una normativa que obligará a todos los centros que manipulen células madre a cumplir una serie de requisitos de seguridad. Esta nueva legislación implica la selección y control de los donantes, el método de obtención y análisis de las células que luego se cultivarán y la obligatoriedad de comunicar cualquier efecto adverso así como la de registrar a los sujetos que reciben el trasplante y la procedencia exacta del mismo. El cultivo de estas células en distintos laboratorios que intercambian muestras, puede hacer que una sola célula enferma o infectada pueda multiplicarse y alcanzar a cientos de pacientes de diferentes zonas geográficas. "La presión y el deseo de ser los primeros en producir determinadas líneas celulares para el tratamiento de diversas enfermedades está llevando a prácticas demasiado audaces, arriesgadas y éticamente cuestionables", afirman los autores. No se están realizando controles adecuados sobre la posibilidad de que algunas de estas células puedan estar infectadas por virus o diminutas partículas priónicas causantes de enfermedades como la encefalopatía espongiforme (enfermedad de las vacas locas). Los autores concluyen que la terapia con células madre es indudablemente motivo de esperanza y tiene un gran potencial. Sin embargo, debe ser mimada y manejada de forma exquisita si no queremos repetir errores dramáticos de la historia más reciente del progreso en biomedicina.
