El nuevo escándalo de Citigroup y Maturana
POR ANA VERÓNICA PEÑA Fernando Maturana dictó su última clase ante un grupo de selectos empresarios nacionales el 7 de octubre de 2004 en la Escuela de Negocios de la Universidad de los Andes. El tema versó sobre cómo invertir fortunas en el exterior, con alta rentabilidad y bajo costo impositivo. En eso, él es experto. La suya fue la tercera de las cuatro clases del segundo foro anual organizado por la filial chilena de Family Business Network, a cuya versión 2005 se podrá asistir previo pago de poco más de medio millón de pesos (US$ 863,71) por persona. Claro, que después de ser preseleccionado, porque a estos eventos no va cualquiera. Según se lee en la página web universitaria, la Family Business Network "es la agrupación de empresarios dueños de empresas familiares y miembros de familias empresarias más importantes del mundo", fue creada en Europa en 1988, tiene su sede central en Suiza y en la actualidad apenas alcanza los 2.000 socios. Nada de masividad, esa es la regla. Debe ser por eso que una de sus 15 sedes, la más austral del planeta, funciona nada menos que en la Escuela de Negocios de esta exclusiva universidad ligada al Opus Dei. Y allí, Maturana es como de la casa. Algunos académicos, alumnos e integrantes del Consejo Asesor Empresarial de la Escuela tienen en común con Maturana algo más que los foros: varios son clientes del Citigroup Private Bank, el mismo en el que Pinochet y sus familiares poseían 63 cuentas corrientes, fondos mutuos e inversiones, y cuyas discretas oficinas en Chile-ubicadas en el 6to. piso de avenida Andrés Bello 2687- dio a conocer LND en su edición del 23 de abril. Fernando Maturana Cortés hoy día también es cliente de esas oficinas, como empresario y como gerente general de Capital Advisors, una empresa del rubro asesoría financiera, constituida en agosto de 1999 por Luis Hernán y Alfonso del Corazón Peró Costabal, primos de Martín Costabal Llona, el último ministro de Hacienda de Pinochet. Costabal también está ligado -aunque de otra forma- al Citigroup, pues durante años fue presidente del directorio de AFP Hábitat, controlada por esa empresa, cargo que abandonó recientemente para asumir como director de la Compañía Manufacturera Papeles y Cartones, en representación de las AFP. Pinochet Fernando Maturana, ex gerente del Citigroup Private Bank en Chile y, después, en México, hoy está de vuelta en Santiago. Fernando Ramón Maturana Cortés, 52 años, ingeniero, casado con María Isabel Almarza e hijo del ex diputado y fundador del Partido Nacional, Fernando Maturana Erbetta, no es un cliente común y corriente en el Citigroup Private Bank chileno. Maturana fue gerente de esa repartición entre 1990 y 1995 y, en función de su cargo, le correspondió supervisar el trabajo de Maureen Ruggiero, la ejecutiva que pasaba un mes en Chile y otro en USA para atender a sus clientes, entre ellos a los miembros de la familia Pinochet, y que la Policía de Investigaciones todavía busca para interrogarla, pues llegó a Chile el 11 de marzo pasado y aún no registra salida legal del país. Pero la relación de Fernando Maturana con el manejo de la fortuna que los Pinochet escondían en el extranjero podría ser aún más importante. Según estableció el último informe del Senado estadounidense, el Citigroup Private Bank es la entidad financiera que más servicios prestó al ex dictador chileno y sus familiares: durante 24 años, sólo en Nueva York y Miami, les abrió 63 cuentas y certificados de depósitos. "Por otra parte, desde por lo menos 1988, el Citigroup proporcionó a algunos miembros de la familia Pinochet cuentas financieras, CDs (certificados de depósitos) y líneas de crédito en otros países, incluyendo la Argentina, Bahamas, Chile, Suiza y Reino Unido", se lee en el mismo documento. Pero éstas no están contabilizadas entre las 63 antes citadas, porque "están fuera de la jurisdicción de este subcomité", se explica. Para comparar, en el Riggs -el banco que le dio el nombre al caso judicial que encabeza en Chile el ministro Sergio Muñoz- se detectaron sólo 28 cuentas a Pinochet y sus cercanos. El Citigroup Private Bank reconoció ante el subcomité estadounidense que en el caso Pinochet no se cumplió con las normas internas, que exigían incluir entre los antecedentes del cliente dos recomendaciones por escrito de terceros a modo de referencia. En todo caso se precisó que, de acuerdo con el manual interno, este requisito podía ser reemplazado a manera excepcional por la firma de la máxima autoridad de la oficina en que se abría la cuenta. Una pista sobre la cual la policía ya está trabajando y que podría colocar a Maturana justo en el centro de la atención. A modo de ejemplo, según se lee en el informe del Congreso estadounidense, el 13 de mayo de 1991 Pinochet realizó un depósito en la sucursal de Miami de Citigroup Private Bank (el Nº 3701621), que fue retirado el 21 de junio de ese mismo año. Ambas operaciones no aparecen precisamente a su nombre, sino a una variación de éste (José P. Ugarte), destinada -según señala el informe- a "ocultar su verdadera identidad". Pero no sólo eso llama la atención. Lo más curioso es que en ambas fechas, el entonces comandante en jefe del Ejército estaba en Chile. Los investigadores del caso suponen que el depósito y posterior retiro se habrían realizado en Chile, en las oficinas del Citigroup Private Bank, al igual que otras cinco operaciones similares que se registraron entre 1991 y 1993, siempre bajo el nombre de José P. Ugarte y mientras Pinochet se encontraba en Chile. Todo esto cuando Maturana era el jefe de la oficina en Chile. Antes de que el ex gerente del Citigroup abandonara el cargo en 1995, el ex dictador retiró otro depósito que mantenía en la sucursal de Miami a nombre de José P. Ugarte (Nº 37010063), cerró dos cuentas en esa misma sucursal (Nº 12032544 y Nº 38803825) y dos en la sucursal de Nueva York (CF1077602 y CF1077602, ambas en fideicomiso con su hijo Marco Antonio). También abrió otras dos en la sucursal de Nueva York del mismo Citigroup Private Bank, pero esta vez a nombre de J. Ramón Ugarte y Marco P. Hiriart. Todo esto sin moverse de Chile. Perdiendo la pista Bajo la jefatura de Maturana, la oficina chilena del Citigroup Private Bank se habría preocupado especialmente de disfrazar la relación que mantenía la entidad con el ex dictador. De hecho, el informe del Senado de USA consigna que a partir de abril de 1990 "se observa que el cliente cambió la titularidad de sus cuentas de José Pinochet a José P. Ugarte", como quedó registrado en un memorando enviado el 13 de ese mes por Emily O’Neil, una de las asistentes de Maureen Ruggiero. Es más, tiempo después se comenzaron a cerrar las 15 cuentas abiertas desde 1981 a nombre del ex comandante en jefe del Ejército. Cuando Maturana se fue a México ya no existía ninguna. Según se desprende del mismo documento, en vez del viejo modus operandi, el banco privilegió el contacto con los familiares más cercanos de Pinochet, especialmente sus hijos, yernos y nueras. Al menos, siete operaciones financieras se habrían realizado bajo esta modalidad en el Citigroup Private Bank de Nueva York y Miami, mientras Maturana se desempeñaba en las oficinas chilenas como su máxima autoridad local. También fue en ese período que aparecieron las primeras cuentas codificadas o a nombre de empresas relacionadas a la familia. El informe estadounidense señala al respecto que, entre 1991 y 1993, el Citigroup Private Bank abrió cuatro cuentas corrientes y tres de fideicomisos codificados bajo el nombre de Trust MT-4964N. Entre 1991 y 1994 creó otras siete cuentas corrientes y un fideicomiso a nombre de Redwings Holdings. Y en 1994 abrió una cuenta corriente, otra de custodia y una de fideicomiso a nombre de Meritor Investments Ltda. Trust MT-4964N, Redwings Holdings y Meritor Investments Ltda. fueron identificadas por el comité norteamericano como "entidades offshore (constituidas fuera del territorio norteamericano) que el Citigroup había creado o había arreglado", a petición de Inés Lucía Pinochet Hiriart, las dos primeras, y de su hermano Marco Antonio, la última. Mientas Maturana permaneció en el cargo en Chile, el Citigroup Private Bank entregó además tarjetas de crédito y "préstamos sustanciales" a miembros de la familia Pinochet. En el documento senatorial se menciona, por ejemplo, un crédito por US$ 2 millones cursado a Augusto Pinochet Ugarte y su hijo Marco en 1993; US$ 195.000 facilitados a Redwings Holdings el mismo año y US$ 385.000 a Marco Antonio en 1994, respaldados en equivalentes cuentas de custodia en USA. Según expertos en el tema, este tipo de operaciones son habituales en el lavado de dinero. Especial Aproximadamente entre fines de 1995 y principios de 1996, según recuerdan nuestras fuentes de la institución bancaria, Fernando Maturana Cortés fue trasladado a México como jefe del Citigroup Private Bank de ese país. El cambio llevaba también una promoción implícita. Según el Sistema de Registros de Prestadores de Servicios Financieros de México, Maturana no sólo se desempeñó como "director general de banca privada" de Citibank México S.A., sino también como "consejero suplente" (lo que en Chile equivale a director suplente) del Grupo Financiero Citibank S.A., entidad controladora de la citada institución bancaria azteca. En el mismo registro se consigna que, en función de sus cargos, Maturana manejaba "poderes generales mancomunados para representar a la entidad en pleitos y cobranza, actos de administración y de dominio; para designar funcionarios y delegados fiduciarios de la sociedad; y para suscribir, avalar y en general negociar títulos de crédito en nombre de la sociedad". Pero Maturana no sólo iba a México en calidad de premiado. También llegó para apagar un incendio: Raúl Salinas de Gortari (hermano de Carlos, ex Presidente de la República), identificado como el cliente confidencial número 1 (CC1) de la Banca Privada del Citibank en México, había sido detenido por asesinato en febrero de 1995 y el Citigroup era investigado por el Senado norteamericano bajo sospecha de facilitarle a Salinas el lavado de dinero del narcotráfico. A mediados de 1997, Maturana enfrentó su momento más difícil en México. La muerte de Amado Carrillo, jefe del cartel de Juárez y conocido como el 'Señor de los Cielos' -por la facilidad con que despachaba cocaína por vía aérea-, dejó al descubierto sus intentos de instalarse en Chile. De acuerdo a un reportaje publicado en 'La Jornada', de México, Maturana fue reconocido por los vecinos de Carrillo como uno de los visitantes de la hacienda Luz, lugar donde el capo de la droga recibía a sus más íntimos amigos. Así se supo que Carrillo era el CC2 de la banca privada del Citigroup en México, y Maturana fue detenido por la policía azteca a plena luz del día y a vista y paciencia de todo el personal a su cargo. Manuel Jesús Bitar Tafich, lugarteniente de Carrillo encargado de preparar el desembarco del cartel en Chile, fue detenido el 2 de agosto de 1997 cuando regresaba a México desde Santiago. Simultáneamente, su esposa -Martha Rodríguez- era arrestada en Chile. Acorralado, Bitar Tafich no dudó en acogerse de inmediato al Programa de Protección de Testigos. Dos semanas después, el 18 de agosto, fue detenido en Santiago uno de los dueños de la casa de cambio Américas, Jaime Ventura Cohen, junto al abogado y ex embajador en Londres entre 1990 y 1993, Hernán Errázuriz Talavera, y al corredor de propiedades José Ramírez Zepeda (el padrastro de las hermanas Prieto), todos bajo sospecha de asociación ilícita para el narcotráfico. El ex embajador y Jaime Ventura Cohen quedaron en libertad al día siguiente por falta de mérito. Pero eso fue en Chile. En USA, Jaime y su hermano Alejandro fueron detenidos e investigados judicialmente. Pagaron una multa de más de US$ 850.000 por cambiar medio millón de dólares en cheques viajero a Amado Carrillo, pese a que su defensa sostuvo que el Citibank México, institución que emitió los travelers, les recomendó por escrito al empresario mexicano. El firmante de la carta de recomendación fue Fernando Maturana y su destinatario, Alejandro Ventura Cohen, a quien se le congelaron 26 millones de dólares de su cuenta del Citigroup Private Bank en Nueva York por considerarlos parte de los fondos del cartel de Juárez. La misiva, en la que se aseguraba que Juan Arriaga Rangel -el alias que usaba Carrillo- era un "conocido algodonero y ganadero" que vivía en el estado de Durango, sirvió también al jefe del cartel de Juárez para ingresar a Chile más de US$ 6 millones con la venia del Comité de Inversiones Extranjeras (CIE). Quienes conocen de estos asuntos dicen que, en esos tiempos, este organismo aparentemente no se caracterizaba por su rigurosidad al momento de autorizar inversiones. Cuando Carrillo vino a Chile, en esa institución primaba una planta "amarrada" justamente por Martín Costabal, quien, como ministro de Hacienda, firmó la Ley 18.904, que traspasó a todos los funcionarios que al 31 de diciembre de 1989 se encontraban a honorarios en el Banco Central a la planta inamovible del CIE. "La autorización se otorgó porque todos los papeles estaban en regla", afirmó el entonces abogado jefe del comité, Juan Bandera. Pero el pasaporte de Amado Carrillo (a nombre de Juan Arriaga Rangel) era falso. Los antecedentes de Jesús Manuel Bitar Tafich, quien actuó en Chile con su verdadera identidad, no eran precisamente intachables. Y el tercer socio de la empresa constructora Hércules -que era la que pedía el permiso ante el CIE-, el chileno Jorge Concha Retamal, era sólo un modesto contador que vivía en Puente Alto y registraba a la fecha antecedentes laborales como administrativo de una empresa de servicios temporales. Cuando declaró ante las autoridades mexicanas, Fernando Maturana dijo que su relación con el caso se debió a un "error lamentable". Y cuando fue interrogado en Estados Unidos, simplemente repitió la historia: un antiguo cliente en Chile (Alejandro Ventura) le había pedido que averiguara antecedentes de un empresario mexicano. Él lo hizo y, de buena fe, le mandó los datos equivocados proporcionados por una de sus asistentes. Así se libró del asunto. En junio de 1998, los hermanos Ventura Cohen decidieron demandar al Citigroup por los daños sufridos, valorados en 30 millones de dólares. La principal prueba era la carta de Maturana recomendando a Carrillo. Pero el proceso no pasó siquiera la primera instancia. Alejandro falleció en diciembre de ese mismo año, y Jaime, en junio de 2000. El abogado que los representaba en esa causa sólo hace unos días se enteró por LND que Fernando Maturana está en Chile, y su sorpresa fue mayúscula cuando supo que había sido también el banquero del clan Pinochet. Y es que el jurista Eduardo Contreras es uno de los querellantes contra el ex dictador chileno.
