Cuenta regresiva para AMIA: Jacoby y los caza-recompensas
El 3 de agosto de 1998, el abogado Pablo Miguel Jacoby presentó el siguiente pedido ante el Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nº 9 de la Ciudad de Buenos Aires: "Señor Juez: Juan José Salinas, por derecho propio, con domicilio constituido en Avenida Córdoba 838, 10º Oficina 20, en la causa Nº 1.156, con el patrocinio letrado del Dr. Pablo Miguel Jacoby, a Vuestra Señoría respetuosamente digo: Que en la convicción de haber aportado datos veraces y fehacientes, aptos para esclarecer el llamado atentado a la AMIA, vengo a solicitar de Vuestra Señoría me expida una certificación donde conste tal circunstancia a fin de reclamar ante la Secretaría de Seguridad y Protección a la Comunicado de la Presidencia de la Nación, el pago de la recompensa pertinente. Será Justicia". La actuación de los caza-recompensas resultó nefasta en la causa AMIA que, además, afrontó un pésimo juicio debido al interés del Tribunal Oral Federal Nº 3 de politizar el proceso para cuestionar lo ocurrido en días de Carlos Menem, y librar de culpa y cargo a la Policía Bonaerense. Entre los caza-recompensas no sólo hubieron periodistas sino también abogados. El caso de Jacoby es curioso porque también fue el abogado de Jorge Lanata, de Román Lejtman y de Raúl Kollman (de estos dos, hasta 1998). Jacoby pudo haber influido, además, a través de medios que patrocina como el diario Página/12 y la revista Veintitrés. También el semanario Día 8. Además, Jacoby fue apoderado del grupo Memoria Activa, que boicoteó, en forma permanente, la actuación de las entidades judías en la Argentina, DAIA y AMIA. El socio de Jacoby fue ministro de Justicia de Adolfo Rodríguez Saá; y la actual pareja sentimental de Jacoby, Susana Villegas, trabaja junto al consejero del Consejo de Magistratura de la Nación, Beinusz Szmuckler. ¿Podría inferirse que la resistencia del juez Juan Galeano a extender la certificación a Salinas tuvo que ver con la animosidad del ‘universo Jacoby’ contra el magistrado, contra quien libra una ‘guerra santa’ el tal Beinusz Szmuckler hoy día? Jacoby no acusó a los agentes de la Policía Bonaerense por el atentado pero sí a Carlos Telleldín, de quien afirmó tener constancia de haber armado la Trafic utilizada en el atentado, lo que sin embargo rechazó el TOF Nº 3. Jacoby-Salinas es un ejemplo del costado sórdido que tiene la AMIA, al igual que los US$ 400.000 pagados por la Secretaría de Inteligencia de Estado a Telleldín, de lo que no quiso hacerse cargo el muy deteriorado físicamente Hugo Anzorreguy, ex titular de la SIDE.
