Así, esta semana resulta clave para Grecia, y por ende para el resto de Europa. Los líderes del Viejo Continente vuelven a confiar su suerte en los planes del primer ministro griego, el socialista Yorgos Papandréu, la expectativa de que el parlamento ateniense consiga aprobar su enésimo plan de austeridad. Todo ello tras darse a conocer la 'solución francesa' a la reestructuración de la deuda helena, lo que abre la puerta a una salida (aunque sea momentánea) al laberinto griego.
"Les pido que escuchen su alma, la conciencia patriótica, ya que vuestro voto es esencial para que Grecia se ponga de pie", dijo Papandréu en el primer día del debate sobre las nuevas medidas que serán sometidas a votación el miércoles (29/06).
"Con el voto del programa nos aseguramos los 12.000 millones de euros del quinto tramo de ayuda externa, la estabilidad del país y la seguridad de sueldos y jubilaciones, además de la seguridad para los próximos años con un nuevo rescate externo", explicó Papandréu.
"Con la votación se cerrará un gran periodo de inseguridad y podremos empezar de nuevo, sin la inseguridad de los mercados y la amenaza de una crisis diaria", agregó.
En alusión a las medidas dolorosas que aumentan los despidos y recortan sueldos y jubilaciones y suben los impuestos, Papandréu se comprometió a que "las prioridades de los próximos meses serán garantizar empleo y cambios".
Declaró que gobernará hasta el fin de su mandato en 2013, descartando unas elecciones legislativas adelantadas. "En 2013 no solo estaremos fuera de peligro y con una deuda sostenible, si no que habrá crecimiento de la economía y con ese dato nos dirigiremos a los ciudadanos y pediremos el voto", declaró.
Papandréu afirmó que da por hecho el apoyo de su grupo parlamentario, que cuenta con 155 escaños, cuando se requieren 151 para aprobar las medidas.
"Es la hora de el que el grupo parlamentario del PASOK haga su deber para el futuro de nuestros hijos", dijo Papandréu.
"Me dirijo a los otros partidos. La votación no es solo un deber nacional, sino que una gran oportunidad para las fuerzas que quieren dejar atrás la crisis y cambiar al país, y demostrar con una voz que estamos unidos y que no nos dividen los intereses", afirmó Papandréu.
El jefe de Gobierno griego hizo también un llamamiento de solidaridad a sus socios europeos: "Pedimos a Europa que de el tiempo y las condiciones necesarias a Grecia, que le permita pagar su deuda sin asfixiar el crecimiento y al pueblo".
Europa está dispuesta a ayudar (¿Hay plan B?)
Los bancos franceses, los más expuestos a la deuda soberana helena, dieron ayer (27/06) el primer paso para ayudar "voluntariamente" a Grecia al anunciar su disposición a prolongar su financiación hasta 30 años. La medida fue saludada por las autoridades alemanas y está siendo analizada por las instituciones financieras europeas reunidas en Roma.
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, ha confirmado lo que el diario Le Fígaro había adelantado en la mañana de este lunes (27/06): las principales entidades financieras están dispuestas a prorrogar el cobro de parte de la deuda griega. El líder galo ha conseguido arrancar a los principales bancos del país el compromiso de reinvertir el 70%, y no el 100% como se planteaba hasta ahora, del capital que actualmente tienen en bonos griegos y que vencen de aquí a 2014 por nuevos títulos a 30 años. Una postura que marcará el camino a seguir por el resto de los países implicados y que Alemania aparece ver con buenos ojos.
Este plan alternativo francés, adelantado por "Le Figaro", establecería que el 50% de esos capitales se pondrían en nuevos créditos a 30 años y el 20% restante en títulos de deuda de "cupón cero", es decir, cuyos intereses no se van cobrando conforme se generan, sino al vencimiento. En cuanto al tipo de interés, sería por una parte equivalente al que Grecia tiene que pagar a los organismos públicos que han garantizado su salvamento, y por otra variable, indexado sobre un indicador de la economía griega, como el Producto Interior Bruto (PIB).
Se trataría de evitar el carácter obligatorio para los bancos del sistema planteado hasta ahora, que implica que las entidades financieras tengan que reinvertir en deuda griega el 100 % del dinero cuando esos préstamos venzan. Como Alemania se ha negado a dar garantías para esos nuevos préstamos a los que los bancos se verían abocados, el riesgo es que las agencias de calificación consideren que no se trata de un proceso voluntario, y por tanto declaren a Grecia en suspensión de pagos.
A pesar de este pacto, el dirigente francés ha aclarado que la postura de su Ejecutivo no es inmutable y que está abierto a discutir los términos de la participación del sector privado en el rescate de Grecia con el resto de países de la Eurozona. Inmediatamente después de que Sarkozy anunciase este acuerdo en conferencia de prensa en París, el portavoz del ministerio de finanzas germano, Kreienbaum Martin, ha querido mostrar el apoyo de su Gobierno. "Alemania da la bienvenida a todas aquellas iniciativas que impliquen al sector privado", ha declarado para matizar posteriormente que en el caso de las entidades bávaras el acuerdo todavía "deberá esperar", aunque ya se están llevando a cabo discusiones y analizando propuestas".
Estas reacciones se irán reproduciendo a lo largo de toda la jornada, especialmente relevantes serán las que lleguen de Roma. En esta ciudad tiene lugar un encuentro entre representantes de la Unión Europea (UE) y de la banca internacional que discuten la contribución del sector privado en el segundo rescate de Grecia. Esta reunión ha sido organizada por el presidente del Comité Económico Financiero, Vittorio Grilli, en el marco de los encuentros "informales" que mantienen las autoridades de la Eurozona "con todos los actores del mercado financiero" para tener "una visión más clara" de su exposición de la deuda helena e "identificar las vías que puedan contribuir mejor al éxito" de los planes de ayuda a Atenas, según ha explicado el portavoz comunitario de Asuntos Económicos, Amadeu Altafaj.
La UE quiere que la banca aporte al menos 25.000 millones de euros del nuevo plan de ayuda a Grecia , que ascenderá a unos 120.000 millones, para aligerar la carga de los contribuyentes, con la condición de que esta contribución no sea considerada impago por las agencias de calificación de riesgos.
Con este objetivo la semana pasada se iniciaron los primeros contactos con bancos de Francia, Alemania, Italia, España y Holanda para llegar a un acuerdo que permita aliviar las finanzas griegas de forma voluntaria.
Sin embargo, el comisario europeo también se dirigió "a aquellos que especulan sobre otras opciones", sobre planes alternativos.
Varios medios de comunicación se hicieron eco este lunes (27/06) que la Eurozona está trabajando en el plan B comentado por si el Parlamento griego rechaza el programa de austeridad.
"Déjenme decirlo claramente: no hay un plan B para evitar la suspensión de pagos", recalcó Rehn.
"La Unión Europea sigue estando preparada para ayudar a Grecia, pero Europa solamente puede ayudar a Grecia si Grecia se ayuda a sí misma", agregó.
¿China quiere ayudar?
El primer ministro chino, Wen Jiabao, llegó a Europa el día 24/06.
Con la eurozona en cuidados intensivos, a países como Grecia, España y Portugal también les gustaría que China comprase parte de sus desolados bonos del Estado. Aunque no se conocen las cifras exactas de las adquisiciones de bonos por parte de China, sí se sabe que los gestores chinos de fondos soberanos llevan un tiempo diversificando discretamente sus inversiones para no limitarse a los bonos del Tesoro estadounidense. Sus dirigentes políticos pronuncian palabras comprensivas y hablan de ayudar a la eurozona. La verdad es que a la economía china le perjudicaría que la economía europea cayese en picado (ver nota relacionada).
China, que posee las mayores reservas extranjeras del mundo -alrededor de US$ 3 billones, podría comprar la mitad de los bienes públicos privatizables de Grecia en un abrir y cerrar de ojos. ¿Deben desconfiar los griegos de unos chinos que llegan cargados de regalos? Ya lo dice el refrán: a caballo regalado no se le miran los dientes. Como explicó un destacado geoestratega chino al diario El País, con exquisita delicadeza oriental, "ustedes necesitan nuestro dinero".
El problema no es que a los chinos les resulte demasiado fácil invertir aquí, sino que a los extranjeros les resulta demasiado difícil invertir allí. Pero no cabe duda de que el poder económico chino ya está introduciéndose hasta el corazón de Europa, ni de que eso se traduce en influencia política.