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Weiwei debió pactar su silencio como condición de su liberación

El recientemente liberado artista y (¿ex?) activista se muestra manso y tranquilo. Su liberación es claramente una buena noticia para los que instaban a su libertad, incluso si la condición de su liberación es permanecer callado. Sin embargo, la repentina reaparición del artista plantea tantas preguntas como respuestas, entre la que se destaca: ¿Por qué? Sin duda, no por la presión internacional.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). En medio de su campaña más intensa contra la disidencia en varios años, ¿las autoridades chinas han mostrado signos de ablandamiento en el caso del destacado activista, Ai Weiwei?.

En la noche del 22/06, un poco más delgado después de casi 3 meses de detención, el artista barbudo y corpulento regresó a su casa. Su libertad, sin embargo, ni implica una tregua en los esfuerzos de China por silenciar las críticas. Más bien, todo lo contrario. Las promesas de silencio son a menudo una condición de la liberación.

La liberación del artista y disidente Ai Weiwei fue anunciada por la agencia oficial de noticias china Xinhua, en su versión en español, en un cable de tan sólo 536 caracteres y con un escueto encabezado: “Libera bajo fianza a Ai Weiwei en China” (ver nota relacionada).

El cable asegura que “el departamento de policía de la capital china dijo hoy (por el 23/06) que Ai Weiwei fue liberado bajo fianza por su buena disposición a confesar sus crímenes, así como por una enfermedad crónica que padece”.

La decisión también se tomó en consideración, continúa Xinhua, “de que Ai ha dicho en repetidas ocasiones que desea pagar los impuestos que evadió, informó la policía”. El texto remata: “La policía informó previamente que Beijing Fake Cultural Development Ltd., una compañía controlada por Ai, evadió una enorme cantidad de impuestos y destruyó intencionalmente documentos contables”.

Ni una sola palabra sobre su trabajo como artista, ni desde luego, de sus críticas contra el gobierno.

¿Alguna palabra de Weiwei para defenderse de la condena que registra Xinhua? Amordazado por los laberintos de la justicia china, sólo alcanza a decirle a la prensa extranjera: “No puedo dar entrevistas mientras espero el proceso en mi contra estando en libertad bajo fianza”. Ni hablada, ni escrita: Hasta anoche, su cuenta de Twitter (@aiww), que cuenta con 89.032 seguidores, seguía sin actualizarse desde el 3/04, fecha en que fue apresado.

Las dudas surgen ante el hermetismo de las autoridades chinas sobre el proceso legal y ante el total aislamiento al que fue sometido el diseñador de la estructura, llamada “Nido de pájaro”, del estadio olímpico de Beijing: ¿cómo logró “convencer” la policía a Weiwei que era culpable? 3 meses de “meditación” logran, a veces, milagros.

Con anterioridad a su detención, las autoridades ya habían acosado a Ai Weiwei con un derribo forzoso de su taller en Shanghai al considerar que infringía las normas urbanísticas.

La liberación de Weiwei se da, coincidencias de la vida, justo a unas horas en que el premier chino, Wen Jiabao, inicia una gira oficial por Europa donde visitará a Hungría -que preside este semestre a la Unión Europea-, Gran Bretaña y Alemania, quienes no dudaron en criticar la aprehensión del pintor, literato y arquitecto y habían pedido su liberación.

El 16/05/09, Weiwei afirmaba, a través de una entrevista concedida al diario El País: “Exijo mi derecho a discutir abiertamente y dar mi opinión sobre la cultura, la sociedad y la política, e intentar expresar mis sentimientos personales, por ejemplo, en mi blog, en Internet. La sociedad china actual no tiene moral, juicio propio, y la gente no está acostumbrada a asumir su responsabilidad. No está acostumbrada porque el mayor éxito de las sociedades totalitarias es hacer pensar a la gente que no es nada, que haga lo que haga nada va a cambiar”. ¿Que pasó que ahora no habla?

Por cierto, el juicio -y el silencio impuesto a Weiwei- podría durar hasta un año, plazo en el que no podrá dejar Beijing.

La liberación de Ai Weiwei después de 11 semanas de detención es claramente una buena noticia para los que instaban a su libertad, incluso si la condición de su liberación es permanecer tranquilo y callado. Sin embargo, la repentina reaparición del artista plantea tantas preguntas como respuestas, entre los que destacan: ¿Por qué?

La respuesta fácil es que Ai fue puesto en libertad debido a que el gobierno chino sucumbió a la presión internacional y la indignación mundial.

Pero la explicación real es otra y debe buscarse en la política interna china. El encarcelamiento de Weiwei fue una expresión directa de la batalla que se libra en Beijing sobre quién va a gobernar el país en los próximos años.

La narrativa en gran parte de Occidente es que Ai Weiwei fue detenido porque era un crítico del gobierno chino. Las organizaciones internacionales de derechos humanos insisten en que este fue uno de los casos en que la comunidad internacional se puso de pie con éxito frente a Beijing, y que la libertad de Weiwei se debió en directo a la fuerza de la opinión pública mundial. Señalan a las campañas en museos y exhibiciones, a la firma de petitorios y la continuas quejas de los funcionarios que interactúan con sus contrapartes chinas que fogoneaban el caso de Ai como elemento irritante en las relaciones con Beijing.

Pero mientras que Weiwei goza ahora de cierto grado de libertad, un número importante de sus asociados permanecen detenidos o bajo vigilancia. No hubo tampoco una amnistía general. El silencio sobre esos casos no debería ser ninguna sorpresa: Beijing se viene mostrando indiferente a la tentación de pulir su imagen internacional. Donde sea que la presión internacional aparezca -desde la reevaluación del yuan a la pacificación de las tensiones en el Mar Meridional de China-, los funcionarios chinos prefieren mirar para otro lado antes que con parsimonia.

Si bien Weiwei puede gozar de un alto perfil y cierto reconocimiento en algunas partes, no deja de ser un elemento menor en una pelea política superadora que aún continua sin un claro vencedor: ¿Será el ala derecha del Partido Comunista, con sus ideas de reforma política y protección jurídica de los ciudadanos que desea asistir al gobierno por ser parte de una oposición leal? ¿Serán los izquierdistas, que favorecen un retiro hacia valores socialistas, incluso si necesita de las masas y la nostalgia para llegar allí? ¿O será el liderazgo actual del centro, que piensa que la sociedad tiene que ser supervisada?

Weiwei probablemente perdió su libertad porque se olvidó de que todos los medios de comunicación social en China y del mundo no podrían protegerlo de ser borrado del mapa (político). Y probablemente haya recuperado la libertad una vez que la línea dura del partido -que libra 100 batallas todos los días para garantizar la estabilidad- le haya hecho acordarse justamente de eso.

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