No hay actor, futbolista, político o estrella internacional que venga por Perú y no sea invitado a pasear por las ruinas incas, con todo su séquito de admiradores, fotógrafos y periodistas que se mezclan con los más de 2.000 turistas que cada día acceden al lugar. Por sus laderas se han paseado los reyes de España, el millonario Bill Gates, los actores Cameron Díaz o Susan Sarandon, la cantante Olivia Newton John, todos ellos prestándose amablemente a poner su rostro ante la mítica montaña y seguir alimentando la rueda de la promoción.
Es ya un lugar común escuchar aquello de que hay que "desmachupizar" el turismo en Perú y buscar visitantes en las demás atracciones (y son muchas) que tiene el país, naturales y arqueológicas, pero la ciudadela inca tiene un "imán" innegable.
El 70% de los ingresos por turismo
La Cámara Nacional de Turismo considera que Machu Picchu significa el 70 % de los ingresos por turismo en Perú, ya que cada turista que tiene como primer destino la ciudadela inca visita entre tres y cinco lugares más (la ciudad de Cuzco, la de Arequipa, las líneas de Nazca, el Lago Titicaca y la selva) y deja en el país un promedio de 2.200 dólares (unos 1.538 euros).
Carlos Canales, presidente de Canatur, señaló que la ciudadela tiene capacidad para recibir más visitantes que en la actualidad (un máximo de 3.000) con un sistema planificado de horarios y rutas, pero no quiso avanzar una cifra. Sin embargo, la UNESCO ha advertido en varias ocasiones que el monumento se encuentra cercano al punto de saturación y el gobierno no debe emprender ninguna política de captación de nuevos visitantes, algo con lo que coincide el viceministro Roca Rey.
El último desencuentro entre el Gobierno peruano y la UNESCO no lo ha constituido tanto el número de visitantes cuanto los lugares de acceso a la ciudadela: la UNESCO ha alertado en reiteradas ocasiones sobre la anarquía urbanística en Aguas Calientes, el municipio más cercano, y las ansias de sus pobladores de aumentar una y otra vez las vías de acceso a la ciudadela.
La proyectada carretera entre el poblado de Santa Teresa y las ruinas (aprobada por el Congreso peruano) han hecho levantar las cejas a la UNESCO, temerosa de que esta nueva vía suponga mayores flujos de entrada en el monumento, algo que precisamente buscan los habitantes de Santa Teresa. Como también levantaron las cejas al conocer los planes de un "mega festejo" que las autoridades peruanas preparaban el 7 de julio en las mismas ruinas para conmemorar el centenario de su descubrimiento. Por presiones de la UNESCO, los festejos han sido trasladados a Cuzco y solo 200 elegidos asistirán a las celebraciones en las ruinas, que han sido debidamente "rebajadas".