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Cómo describen a Stiusso Clarín y La Nación

Desde el domingo pasado, el que debería ser uno de los hombre de más bajo perfil de la Argentina es portada y noticia en todos los medios de comunicación. Este cambio se debe a la denuncia que realizó el ex ministro de Justicia, Gustavo Béliz, en el programa de Mariano Grondona sobre el director de Operaciones de la Secretaría de Inteligencia del Estado. "Participó en operaciones muy oscuras y turbias y hasta papelones internacionales como el tema AMIA", declaró Beliz sobre Stiusso.

El martes 27, los diarios Clarín y La Nación presentaron un perfil sobre Antonio Jaime Stiusso. Gerardo Young, que usualmente escribe sobre los temas de la Side para Clarín, centró su nota en las acusaciones de Gustavo Béliz en contra de la Side, analizándolas una por una. "La Secretaría de Inteligencia tiene un rol concreto en la investigación de delitos. No sólo puede hacerlo, sino que tiene la obligación si se lo pide la Justicia. El problema es que Béliz debió lidiar con esa facultad de la SIDE, por culpa de la histórica rivalidad entre ese organismo y la Policía Federal, que dependía de él. Con el aval de Kirchner, la SIDE logró que entre abril y mayo se separara de la Federal a casi toda su cúpula, incluidos los comisarios que investigaban secuestros. Y Béliz no pudo mediar por ninguno de sus hombres. En esas decisiones, la SIDE ocupó el rol del ministerio", tal como había denunciado Béliz. Young también se refirió a la denuncia de "carpetas raras": "La denuncia de Béliz coincide con muchas que se han hecho en la última década. Durante la presidencia de Eduardo Duhalde, el propio Kirchner dijo ser víctima de espionaje político de la SIDE". En cambio, el matutino La Nación enfoca la nota en los fondos de la Side y la imposibilidad de su control "La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) manejó $ 1270 millones en los últimos seis años y podrá gastar otros $ 238 millones este año. Un total de $ 1507 millones desde 1998 en adelante -un promedio de $ 215 millones cada doce meses- con controles ínfimos o inexistentes, dado el secreto que rodea el trabajo propio de los agentes". Luego el cronista intenta hacer una semblanza de modus operandi de sus agentes: "Un espía de la SIDE no puede dudar y no duda. Puede trabajar con vos durante meses, pero si tiene que ponerte un tiro en la cabeza, lo hará. Si tiene que pagarle a alguien para obtener información, lo hará. Y si tiene que entregar dinero, no pregunta para qué. Es su trabajo", comentó a La Nación un fiscal federal que trabajó con agentes de inteligencia. Ambos diarios complementan con perfiles de Antonio Jaime Stiusso, pero la imágenes que de él se recrean son divergentes. Algunas de las definiciones que da Clarín: "Con 32 años en la Secretaría de Inteligencia, es el más cotizado, temido, indispensable, amado y odiado del organismo. (…) Ni tan maldito, ni tan genial, Stiusso es un ingeniero en sistemas que conoce como nadie su "casa", la SIDE. Llegó al cargo de director de Contrainteligencia durante el gobierno de la Alianza y ya nadie lo tocó. (…) Stiusso comenzó a ganar fama en el ambiente judicial a fines de los ochenta, cuando se ocupó de famosos golpes contra narcotraficantes —algunos con procedimientos muy cuestionados—, casi siempre en sociedad con la Policía bonaerense, donde encontró tantos amigos como enemigos en la Policía Federal. (…) Según Miguel Toma, tiene un prestigio "impresionante" y recorrió el mundo haciendo operaciones de inteligencia, siempre para el gobierno de turno, aunque su matriz de origen era un radical: Enrique Nosiglia. (…)No usa armas pero, con carpetas o sin ellas, dicen que sabe todo lo que tiene que saber para ser casi un intocable". En La Nación el perfil lo escribió Hernán Cappiello, quién se refiere a: "Antonio Stiusso es un maestro en su oficio: el espionaje. Es inteligente al extremo, calculador, frío y eficaz. Eso lo lleva en la sangre y se lo dieron sus 31 años en la SIDE, 24 de los cuales en el área de Contrainteligencia. (...) Fue el contacto con los servicios extranjeros para lograr la declaración en la causa AMIA del testigo C, que dijo que el ex presidente Carlos Menem cobró dinero para encubrir a los autores del ataque. En el juicio, declaró durante dos días y habló ininterrumpidamente como una computadora, sacando papeles de un maletín. Impresionaba su memoria, su precisión y sus escasas muestras de fatiga. Allí, acusó a Galeano y a Sala Patria de haber tramado juntos el pago a Telleldín para acusar a los ex policías bonaerenses que están enjuiciados. (…) Aún hoy Stiusso es temido dentro y fuera de la SIDE. Su poder, sigue intacto".

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