ver más
podcast 7_hugo haime-336 cele

En elección ya pareja, ambos bandos temen el 'Cisne Negro'

N°1: Tanto el Frente de Todos como Juntos por el Cambio han extremados esfuerzos por apoderarse de todos los sufragios que no estaban en la grieta. N°2: Juntos por el Cambio ha logrado descontar mucha de la ventaja que le llevaba el Frente de Todos. N°3: Todavía el Frente de Todos se encuentra adelante, de acuerdo a la mayoría de las investigaciones de tendencias en la opinión pública. N°4: Durante las jornadas recientes, el Frente de Todos ha acometido más errores que Juntos por el Cambio. N°5: Ambos se encuentran 'cortando clavos' y el gran temor es a lo imprevisible, el llamado 'Cisne Negro'. Por lo demás, la estrategia cada vez se parecen más a las aplicadas en batallas de muchos frentes simultáneos, donde el aporte de cada parte o segmento de soldados (o electores), puede definir una lucha o, en este caso, una elección. Tal es la escasa diferencia  en cantidad de votos que tienen las dos fuerzas que han polarizado la elección presidencial y la bonaerense.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Para el peronismo kirchnerismo hay que fortalecer Córdoba y Santa Fe, saben que en el Gran Buenos Aires su máximo poder de votos está en la 3ra. Sección Electoral, tienen en claro que Axel Kicillof no tracciona todos los votos necesarios y hay dudas sobre la capacidad de sumar sufragios que tiene el propio Alberto Fernández, quien parece haber alcanzado un techo. Por eso, ahora aparece Cristina Fernández de Kirchner para recorrer el Gran Buenos Aires e intentar ampliar la diferencia a favor.

El macrismo sabe que está perdiendo a nivel nacional y en la Provincia de Buenos Aires. Tiene que lograr que la diferencia con el kirchnerismo sea menor a entre 5% y 6% de los votos, hoy se encuentra en entre 6% y 7% puntos en territorio bonaerense y a nivel nacional, cerca de la meta buscada, pero con pocas chances de achicarse en las dos semanas que faltan para votar.

En la Ciudad de Buenos Aires el macrismo espera romper la barrera del 50% y hacerle 2 a 1 al deslucido kirchnerismo porteño. Confía en sumar votos en la 1ra. Sección Electoral y reducir diferencias en la 3ra. Sección. En Córdoba vienen creciendo y el kirchnerismo parece que alcanzó su techo. Apuestan a convencer en el 'living' a “desilusionados”, un reconocimiento implícito de que el Gobierno perdió el control de las calles.

El macrismo apuesta al corte de boleta en la Provincia de Buenos Aires, pero es como jugarse todo el capital a un “pleno”, en la ruleta. Hay chances de fracaso, pero si se acierta el “pleno”…. En La Plata celebran: ya se ha visto circular votos “Cristina – Vidal” distribuidos en algunos templos religiosos. Aparecen la Iglesia Católica y diversos cultos evangélicos a jugando a doble ganador. En Córdoba, el kirchnerismo publicó un aviso: "Aquellos que pidan boletas, se las llevan a su casa". Es el tan temido o tan buscado “voto delivery”. 

De esta forma, mientras en tierras cordobesas el “voto delivery” es una buena noticia para el kirchnerismo, es mala en la Provincia de Buenos Aires, a tal punto, que la semana pasada, Alberto Fernández tuvo que reunirse con los “Barones del Conurbano” para reclamarle que no haya diferencias “importantes” entre los porcentajes de votos presidencial, provincial y municipal. Todos entendieron el mensaje.

Alberto Fernández y Mauricio Macri, buscando los votos que les faltan.


En las últimas tres semanas, la “gira” por los medios de María Eugenia Vidal logró sus frutos: ella recordó los casi 400.000 votos de diferencia contra Axel Kicillof (la medición es de consultoras cercanas al kirchnerismo). Sin duda, es un fenómeno en sí mismo, y todavía falta para que produzca el milagro de obtener la reelección, en especial ante el fuerte empujón que recibirá Axel Kicillof desde el lunes 29/07, con afiches junto a más de 100 funcionarios, intendentes y candidatos en los 135 distritos bonaerenses; y con CFK presentando su libro en el Gran Buenos Aires.

Para Vidal y para el macrismo, el desafío es romper el “cerco” electoral que levantaron el kirchnerismo y el peronismo en la 3ra. Sección Electoral. Cada voto que se recorte en esa parte del territorio bonaerense decide el futuro de la elección provincial y, quizás, la nacional.

Pero en la 3ra. Sección Electoral es donde más duro ha pegado la crisis, junto con los sectores más pobres de la 1ra. Sección Electoral. Allí no ha podido llegar el largo brazo de la ministra de Desarrollo Social y Salud, Carolina Stanley. Es territorio de colectivos sociales, “Barones del Conurbano” y agrupaciones de izquierda, que hacen militancia en los locales donde dan de comer a los vecinos.

María Eugenia Vidal y Axel Kicillof inician una semana decisiva.

El macrismo quiere que el domingo 11 de agosto vote la mayor cantidad de ciudadanos. Se esperan 26 millones de votantes sobre 33,2 millones habilitados para sufragar. Eso equivale a 78% del total del Padrón, contra 75% de provinciales en donde se realizaron elecciones locales hasta ahora, pero con una particularidad: en los distritos más grandes, la participación estuvo por debajo del 70%, mientras que en los más pequeños estuvo por arriba del 75%. Técnicamente hablando hay unos 18 puntos porcentuales que nunca votan (personas fuera del padrón, fallecidos, ciudadanos lejos de su lugar votación o en el extranjero, enfermos y otras causas). Esto implica que para las Generales, habría por crecer un máximo de 2,3 millones de votos.

De los 26 millones de votos que se esperan, el kirchnerismo espera obtener 8 millones de sufragios y el macrismo estaría por encima de 7 millones de votos. Eso implica 11 millones de votos entre otras fuerzas, en blanco, anulados y observados. Es decir, que entre las PASO y las Generales, macrismo y kirchnerismo deberán buscar los votos ganadores entre los 2,3 millones que se puedan sumar y los 9 millones potenciales que pueden haber votado candidato en las PASO que no estarán en Octubre

Si de esos 11 millones de votos 60% fueran para Mauricio Macri y 40% para Alberto Fernández, el Presidente de la Nación pasaría los 13,5 millones de sufragios y el ex Jefe de Gabinete de Cristina Fernández, 12,5 millones. Por eso todavía nada está dicho, más si tenemos en cuenta que se espera una elección cerrada, donde el futuro Presidente de la Nación podría llegar o quedarse otro Mandato en la Casa Rosada por 2/3 puntos porcentuales.

Pero llamar a votar a la mayor cantidad de gente posible puede ser poco conveniente para el Gobierno, dado que los votantes mayores de 65 años, sobre todo de las Clase Medias y Baja, se vuelca hacia el kirchnerismo, lo mismo que los más jóvenes. Sin embargo, como cada voto cuenta, el macrismo no teme en jugarse el todo por el todo.

Las estadísticas macroeconómicas están comenzando a ser favorables para el Gobierno, pero no la calle. Por eso, ayer se realizaron 400 “livings” para tratar de convencer ex votantes macristas “desilusionados”; las calles lucen dominada por el kirchnerismo, el peronismo y aquellos que están muy enojados con la gestión de Mauricio Macri. En vista de los votos que hay que sumar, 400 “livings” parecen pocos, demasiados pocos.

El Gobierno tiene la campaña más organizada, con más recursos, con más coherencia y segmentación. Pero el kirchnerismo domina la calle y el peronismo controla los territorios. En consecuencia, un triunfo del oficialismo sólo se dará si aquellos que controlan los territorios no “cuidan” las urnas del kirchnerismo o se mueven su aparto al favor del Gobierno; tal como ocurrió en el Gran Buenos Aires o en Córdoba, en 2015.

Las grandes empresas y los bancos prefieren al Gobierno.

Los sindicatos y las Pymes prefieren al kirchnerismo.

Electoralmente hablando, los gremialistas y las Pymes tienen más llegada a votantes que los holdings y las entidades financieras.

La capilarización territorial y social la tiene el kirchnerismo, 'la Caja' la tiene el Gobierno. En el fondo, es “La Grieta” explicada por segmento social.

Sólo Raúl Alfonsín y CFK fueron candidatos con chances de ganar sin haber tenido gestión territorial, como es el caso de Alberto Fernández.

Carlos Saúl Menem, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner fueron gobernadores. Fernando de la Rúa y Mauricio Macri fueron Jefe de Gobierno porteño. A decir verdad, Alberto F. no ganó ninguna elección per se (en eso, también se parece a Alfonsín). Y si gana ésta, tampoco será per se, dado que la figura de CFK es definitoria. Sería un interesante caso de estudio, pero no nos adelantemos.

Senadores CFK y Miguel Ángel Pichetto: antes aliados, hoy enfrentados como nunca.

La campaña kirchnerista enfrenta una realidad: la figura de Alberto Fernández alcanzó su máximo rendimiento, ya no suma votos por el centro.

No es casual que Mauricio Macri haya recortado la diferencia más de 5 puntos porcentuales en dos meses. Por eso es necesario 'mostrar' a CFK más allá de su esquema pasivo. Ya se hizo con Kicillof en Mar del Plata. Esta semana tocó en la convulsionada La Rioja (en donde el peronismo corre riesgo de perder) y en Mendoza (donde el peronismo no alcanza con sus votos para expulsar al radicalismo del poder).

Pero CFK es un riesgo para el esquema de campaña que diseñó Alberto F. con su pequeño grupo de asesores. La referencia a las marcas “pindonga” y “cuchuflito” fue muy bien aprovechada por el macrismo. Luego fue el turno de Mendoza, donde dijo que a Evita Perón la odiaban con ser bella. La ex mandataria tiene una lengua filosa, ella sabe cómo alentar a sus votantes y como crispar a sus opositores. Pero unir a la oposición en su contra, no es lo que necesita el kirchnerismo hoy.

Pero Alberto Fernández se encuentra cada día con declaraciones de figuras, candidatos o ex funcionarios kirchneristas que “meten la pata” y el macrismo aprovecha esos errores. Aníbal Fernández, con su referencia que dejaría a sus hijos al famoso femicida Ricardo Barreda antes que con María Eugenia Vidal obligó a candidatos kirchneristas, como Facundo Moyano y Matías Lammens, a salir a responderle. El resto, se llamó a silencio.

Aníbal Fernández: Parece no haber aprendido la lección de 2015.

Pero cuando el equipo de campaña de Alberto Fernández trataba de calmar las aguas por la frase de Aníbal Fernández, Verónica Magario sostuvo que María Eugenia Vidal “es una Madre que no tiene sensibilidad”, lo que despertó nuevos rechazos y confirmó que la intendente de La Matanza se quedó con las ganas de enfrentar a la Gobernadora bonaerense.

Hay que sumar las peleas entre kirchneristas en Tucumán, el choque de Alberto Fernández con los periodistas o el ataque contra Luis Otero por un concejal kirchnerista y colaboradores. En el fondo, destrozan el intento de mostrar un “kirchnerismo herbívoro” para sumar votos moderados, independientes y de centro.

Como ninguno tiene asegurada la elección, todos temen y desean la aparición de un “Cisne Negro” que defina la elección. Pero ni los ataques personales, ni las frases desorbitadas, ni las peleas entre militantes sirven para ese objetivo. Los “Cisnes Negros” no son tan pueriles ni surgen con tanta sencillez. Aparecen en forma inesperada y sacuden a los votantes. ¿Puede aparecer uno? La verdad es que nadie lo sabe…

Más Leídas

Seguí Leyendo