Vanesa y Mónica lo intentan pero Correo Argentino sigue siendo analógico en la Era Digital
La empresa Correo Argentino (CORA S.A.) expresa la alianza entre Máximo Kirchner y Sergio Massa, vigente.

La empresa Correo Argentino (CORA S.A.) expresa la alianza entre Máximo Kirchner y Sergio Massa, vigente.
Preside la empresa un cuadro de la agrupación La Cámpora, Vanesa Daniela Piesciorovski, quien ya estuvo en el directorio del Correo Argentino.
La secunda Mónica Edith Litza, ex diputada nacional y exconcejal de Avellaneda por el Frente Renovador, efímera secretaria de Empleo de la Nación.
También integra la conducción de la empresa, Juan Horacio Pacheco, ex responsable del área operativo de otorgamiento de exenciones impositivas en la Provincia de Buenos Aires y ex coordinador regional del Fondo de Garantías de Buenos Aires (Fogaba), impulsado por Santiago Cafiero.
En días de aislamiento social preventivo obligatorio, el servicio postal logró un incremento notable en el transporte y distribución de lo que se conoce como 'encomiendas', un capítulo decisivo del comercio electrónico.
La compra online, que se concreta en forma tan veloz, requiere de una entrega al cliente acorde en cuanto a rapidez y eficiencia. Muchos reclamos y fracasos ocurrieron al fallar la logística del transporte y distribución.
Piesciorovski / Litza decidieron participar de la 'ventana de oportunidad' y empujaron a la empresa del Estado en esa dirección. Esta resolución fue correcta pero no es sencillo concretarla porque se requiere flexibilidad en las organizaciones.
Cuando los Moyano se acercaron al presidente Alberto Fernández fue para incrementar la participación del Sindicato de Choferes de Camiones (SiChoCa) en el Correo Argentino, ya que no pudieron cortarse una tajada de Mercado Pago, tal como antes no pudieron apropiarse de OCA, y antes no pudieron crear el sindicato de programadores informáticos.
En el servicio postal, tanto OCA como Andreani acumulan menos quejas que Correo Argentino. Y algo muy interesante: muchas empresas PyMEs han logrado un desempeño mucho más eficiente que las grandes, que confiaron en estructuras postales convencionales.
Ests empresas PyMES reaccionaron creando estructuras dinámicas, a veces propias o bien coparticipadas, y en territorios acotados, que lograron resolver el 'cuello de botella' de la entrega en tiempo y forma. Por este motivo se afirma que empresas chicas y no grandes han sido grandes ganadoras del comercio electrónico en la cuarentena interminable. Pero estas PyMEs han pagado un precio elevado: limitar su entrega a geografías limitadas. De lo contrario, lo convencional sigue siendo 'morir' en el Correo Argentino o el más oneroso correo privado.
Piesciorovski / Litza decidieron competir en el segmento PyMEs (pequeñas y medianas empresas) con el servicio MiCorreo/e-commerce PyME. El problema clave es que prometieron lo que a veces no consiguen cumplir y la pregunta es qué sucede en esos casos.
Se han acumulado quejas que ambas coprotagonistas de la alianza política ya mencionada deberían evaluar cómo lo resuelven en forma satisfactoria porque cuando esto no ocurre, el asunto provoca enojos que impactan en la pérdida de clientes.
1. Correo Argentino habilita una cuenta en la que la PyME deposita dinero a cuenta del servicio que recibirá. Es decir que es un servicio de prepago. Esta situación de por sí requiere el cumplimiento del compromiso reflejado en dinero.
2. Correo Argentino ofrece la opción de un servicio de retiro de la mercadería en el domicilio informado por la PyME, para su entrega en destino, o que la PyME lleve la mercadería a una agencia autorizada o concesionario. Ahora bien, ¿qué sucede cuando Correo Argentino no cumple con el retiro solicitado? Para comenzar, es un incumplimiento del acuerdo que ameritaría la cancelación de la operatoria y la devolución del dinero a la PyME.
3. Sin embargo, Correo Argentino prevé la opción B: que la PyME lleve la mercadería a alguna agencia habilitada, en general kioscos, donde debería haber un locker para el depósito de la encomienda. Aquí aparece un problema grave: la falta de información y capacitación de parte del Correo a estos prestadores, para que puedan satisfacer la recepción y custodia de la mercadería a cuenta de los transportistas del Correo. El acuerdo logístico de correo y kioscos fue algo que ya habían diseñado Alfredo Yabrán y Héctor Colella en los días de oro de OCA, antes de la destrucción desatada por Domingo Cavallo, Chacho Álvarez y Graciela Fernández Meijide. No ocurrió por la falta de visión estratégica de la Sociedad Distribuidora de Diarios y Revistas. Ahora bien, ¿qué sucede cuando la PyME no consigue que esa mercadería consiga ingresar al circuito teórico previsto y comprometido? Sería la 2da. falla del compromiso asumido por el Correo, otro motivo para la cancelación del acuerdo y devolución del dinero.
4. Pero Correo Argentino ni informa los pasos a seguir ni devuelve el dinero con la celeridad con la que lo recepcionó. La burocracia ingresa a escena, con evasivas o con falta de respuestas. La impotencia, primero, y el enojo, después, que provoca en las PyMEs, anticipa un fracaso de la operatoria si no ocurren las rectificaciones necesarias, más allá de las denuncias en sede judicial por estafa.
Competir en la Era del Comercio Electrónico requiere de capacitación para la reconversión de analógica a digital, y cumplimiento de lo comprometido por el comerciante al consumidor. Esto es lo que lograron, por ejemplo, en otro rubro del Nuevo Comercio el delivery de Glovo, Rappi y Pedidos Ya. Tal como sucede en estos tiempos, el sindicalismo no entiende de estas cuestiones que quedan fuera de su alcance e intentan trabar el cambio. Pero si no entienden al consumidor de estos tiempos, están fuera de combate. Y los funcionarios públicos que prometen y no cumplen también son responsables solidarios.