El plan en ejecución es el que había armado la Administración Perotti y negociaba con el ministro de la Nación, Matías Kulfas, hasta que éste dejó de atender el teléfono y se conoció el decreto de necesidad y urgencia de Alberto Fernández, cuyo texto no fue preavisado al gobernador ni al propio ministro de Agricultura de la Nación.
Cuando la reacción fue tan negativa al anuncio de Alberto Fernández en plena pandemia, éste aceptó regresar a la agenda de Perotti pero en forma condicional, y así comenzó a trabajar el gobernador santafecino.
Luego de muchas críticas locales a Perotti, éste tiene mucho para perder si no lograra ejecutar con éxito su plan, y por eso el tema trasciende a Vicentín.
Sin embargo, el gobierno santafecino afirma haber logrado avanzar, con los accionistas, con la Justicia interviniente y con los acreedores más importantes (por ejemplo, Banco Nación, Banco Provincia de Buenos Aires y Nuevo Banco de Santa Fe), en articular una renegociación de pasivos y una recomposición accionaria.
El dato no es menor cuando el presidente Alberto Fernández es cuestionado, desde la oposición, como poniendo en riesgo la seguridad jurídica de las empresas privadas.