La torpeza de los K facilitó la elucubración a Clarín al lanzar, como parte de la ofensiva, la polémica 'Ley de Medios'. Todo había comenzado, deberá recordarse, con el binario Hugo Moyano portando un cartelito contra Clarín durante un acto gubernamental, a propósito de las diferencias que el gremio de los camioneros tenía con los camioneros del sistema de reparto de diarios y revistas. En definitiva, una acción sindical mafiosa por un tema de logística terminó convertida en la defensa de la libertad.
En 2020 no aparece, todavía, un conflicto con la libertad de expresión sino con el precio del negocio de las telecomunicaciones, y es mucho más difícil para Clarín obtener consenso.
Para comenzar, la mayoría de la población considera que hay abuso frecuente de parte de las compañías de telefonía móvil y reclaman a menudo por el ancho de banda de las compañías que prestan transmisión de datos -básicamente servicio de internet-.
Además, si son telefónicas, claramente hay -al menos en el imaginario popular- mucho dinero de por medio, y los ricos & famosos a menudo integran 'el bando de los malos'.
Clarín necesita, para darle más volumen a su estrategia, organizar un cártel que trascienda la telefonía. Por ahora, las fuerzas gubernamentales no le han dado fundamentos suficientes aunque, conociendo la estupidez que alimenta a muchos de ellos, no hay que confiar demasiado.
Pero afirmar que hay preocupación en la Casa Blanca o el Departamento de Estado, puede volverse en contra de Clarín. Por un lado, todos saben que USA no tiene buena prensa en la Argentina. Para colmo, ¿fotografía de Donald Trump?
Por otra parte, las torpezas de USA son frecuentes y la demostración más evidente es su fracaso en Venezuela.
De todos modos, cada uno hace su juego. Pero, a este paso, en breve Clarín padecerá melancolía por aquel otro conflicto, si es que no aparecen nuevos elementos de juicio. Era más fácil.
Resultaría apropiado calmar los ánimos y sentarse a negociar, tal como lo intentan Telecentro, Claro y Telefónica, para superar rápidamente esta coyuntura inconveniente para todos.
Ya habrá tiempo de revanchas, en especial cuando se trata de un Gobierno muy condicionado por sus dificultades. Pero esperar nunca es la estrategia de Clarín.