Consecuencia de que las crisis no resueltas, se agravan, la coyuntura explota cuando la extenuante pandemia -que no impidió en la Argentina un índice proporcional de fallecimientos superior al promedio mundial- envió al horno a la economía.
Diagnóstico
9 meses atrás, el conjunto de anuncios del jueves 01/10 hubiese logrado un impacto muy superior entre los agentes económicos. Por lo menos se hubiera considerado un intento de recuperar el consumo.
Todavía no existía el desempleo récord ni el cierre de comercios récord ni la pobreza súper récord..
9 meses después, ya no es lo mismo. Porque hoy día el problema de fondo consiste en que se ha resquebrajado la confianza de los agentes económicos en la capacidad de la Administración Fernández para gestionar la economía.
Sí, es brutal, pero verdadero. La Administración Fernández se ha negado a aceptarlo pero tampoco puede explicar cómo es que una deuda pública recién renegociada reacciona como si fuese a suceder un default en algunos meses.
Es obvio: los agentes económicos ya no le creen a los funcionarios ni a su moneda, el peso de los argentinos. Ellos sólo creen en el dólar o el oro.
Por lo tanto, la prioridad era restablecer la credibilidad, pero los funcionarios no trabajaron con semejante foco sino que dieron por hecho que con algunos anuncios podían regresa la confianza, tal como si los 9 meses recientes no hubiesen transcurrido.
Ya no se trata de un error de diagnóstico sino de una soberbia llamativa, un descaro descomunal. Para muchos agentes económicos es una provocación.
Lo más grave
Haber lanzado un conjunto de medidas sin red, conlleva algunos riestos considerables.
Sin duda, es la última oportunidad del equipo económico del Presidente.
Si la respuesta de los agentes económicos es negativa, él ya no tendrá otra posibilidad que remover a algunos funcionarios, cambiar su gabinete, posibilidad a la que viene resistiéndose desde hace meses.
La pandemia puso en evidencia la baja calidad del gabinete del Presidente. En el caso de la economía, el cuestionamiento es cotidiano. En el caso del ministro Martín Guzmán, ocurrió pese al acuerdo con los acreedores financieros en dólares.
El Presidente no es consciente de esta situación, es una coincidencia de los agentes económicos.
Esta conclusion lleva a otra: la ausencia de comprensión de los funcionarios de qué sucede en la actividad privada, la que toma riesgo cotidiano.
Final anunciado
Urgente24 advirtió el miércoles 30/09 que los anuncios que ocurrirían el jueves 01/09 acumulaban mucho riesgo.
Por un lado, eran decisiones unilaterales de la Administración Fernández, que hizo de la promesa del consenso su slogan principal.
Luego de pasar días prometiendo escuchar a los empresarios y productores, los funcionarios recibieron instrucciones de diferir todo acuerdo porque los anuncios serían decididos por el Ejecutivo en forma exclusiva.
Por otra parte, las definió la obsesión por obtener dólares estadounidenses. Pero la falta de dólares es una consecuencia y no un origen.
Todos los anuncios fueron apurados porque no hay más reservas de libre disponibilidad en el Banco Central.
Ahora bien, ¿por qué las autoridades esperaron hasta el último día para reaccionar ante aquello que era previsible desde hace algunos meses? Nadie logra explicarlo. El mercado se convence más de que la cotización de los dólares informales arrastará al dólar oficial. Esto es muy malo para el Presidente.
Todavia el Gobierno sigue sin responder al gran interrogante: ¿por qué quedarse en pesos?