La bronca, también quiere decir “resentimiento”, ese sentimiento persistente de disgusto e ira hacia los ineptos que nos gobiernan, nos gobernaron y nos gobernarán: la clase política. También poseer bronca es creer que no va cambiar, que no tomarán otro rumbo, sabiendo que el país tiene las condiciones y los recursos para hacerlo. Es decir, tener bronca también es saber que podemos mejorar pero no lo hacemos porque los que deberían hacerlo no figuran.
Por eso después el sentimiento que le sucede es “miedo”. El ser humano teme a lo desconocido e incierto. La plena incertidumbre política, los cambios y renuncias en el gabinete, las internas tanto en el FdT como JxC, y la crisis inflacionaria provocan en el ciudadano un temor al porvenir en el que no vislumbra horizonte alguno. En este sentido, se explica también el pesimismo de la gente reflejada en el nivel bajísimo de esperanza (13%).
La sociedad no es ilusa, no cree en respuestas mágicas y en resultados inmediatos. Simplemente su rabia responde a la falta de un rumbo concreto, eso sí que es inmediato en medio del actual naufragio político. Anhelan que al menos un partido, en vez de concentrarse en sus candidaturas, proponga y formule políticas coherentes para resolver los problemas inflacionarios y sociales que atraviesa el país.
El reciente banderazo de personas que se definieron como “autoconvocadas” del 9 de Julio es otra evidencia de la “bronca” hacia la dirigencia política. “Fuera chorros, queremos justicia y renuncien todos” , fueron los gritos que resonaron en el obelisco el sábado pasado que desgraciadamente recuerdan a la agitación social del 2001.
Es relevante destacar un breve pero interesante análisis que expuso Facundo Nejamkis sobre el posible comportamiento de la ciudadanía en adelante respecto a la dirigencia política en diálogo con TN el lunes pasado.
“El aprendizaje es el siguiente. La sociedad no va a tolerar más que el gobierno próximo responsabilice de su ineficacia al que le precedió. No le importará la desastrosa herencia, porque supuestamente están preparados para resolver todo tipo de problemas complejos que padece el país”.
De cara al 2023, los resultados expuestos claramente no contribuyen a la imagen del gobierno. Pero, el piso de CFK se nutre del conurbano bonaerense, aún con pésima imagen.
Sin embargo, “los principales referentes del Fdt hoy se encuentran en los niveles más bajos en términos de imagen desde el 2003. La imagen negativa de Cfk y Nestor antes era del 30%, ahora por debajo alrededor del 25%”, destacó Nejamkis.
Por eso desde Opina Argentina aseguraron que “la provincia de Buenos Aires se perfila nuevamente hacia una elección competitiva entre oficialismo y oposición en 2023".
“La situación electoral también es más favorable al oficialismo que la media nacional pero hoy sigue en situación de derrota frente a Juntos por el Cambio en niveles similares a los de la última elección legislativa del año pasado. Los liberales se ubican apenas por encima del 10%", agregó la consultora. JxC 35% y FdT 34%.
Otra dato interesante que rescató el estudio es que si se ignora la agenda económica nacional, los bonaerenses se muestran altamente preocupados por la seguridad (58%) por sobre la educación (20%) y la salud (12%)".
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