Pero ahora, la nueva figura verborrágica de la oposición tiene nombre y apellido: Fernando Iglesias, que desde hace vario tiempo viene derrapando con sus polémicas declaraciones pero que, en pleno inicio de la campaña electoral, quedó en el ojo de la tormenta por sus expresiones misóginas.
Incluso, los dichos de Iglesias impactaron de lleno en JxC, justo cuando el espacio intentaba ordenar su campaña de cara a las PASO y concentrar sus esfuerzos en su competencia con el Frente de Todos.
La incontinencia verbal de personajes como Iglesias o Carrió, puede ser muy perjudicial para el camino que busca transitar el jefe de Gobierno porteño y su deseo de ser Presidente, pero por otro lado, también hay otros perjudicados, que ante dos lenguas incontrolables quedan totalmente silenciados.
Mientras Horacio Rodríguez Larreta debe buscar la forma de frenar a sus verborrágicos para que no empañen y ensucien la campaña, del otro lado están algunas figuras que, al igual que Larreta, tienen altas aspiraciones y deseos de llegar a la Casa Rosada.
Es allí donde aparece el gobernador Gerardo Morales, quien en 2023 se le termina el mandato y ya avisó que quiere ser una figura central en el armado de la oposición en las presidenciales. Eso explica un poco las chispas entre Radicales y PRO, y las durísimas internas que han salido a flote en las últimas semanas.
Incluso, Elisa Carrió está convencida de que el neurocientífico Facundo Manes es la punta de lanza con la que el radical Gerardo Morales pretende empezar a desplazar al jefe de gobierno porteño en la carrera hacia la presidencia, y por ello, Lilita no ha parado de disparar contra Manes, a quien entre muchas otras cosas trató en los últimos días de "mitómano" y amenazó con denunciarlo ante la Justicia.
Gerardo Morales sabe de esta desventaja, y admite que tener en la vereda del frente a personas tan verborrágicas y frontales como Elisa Carrió o Fernando Iglesias, son un peligro, y que dentro del radicalismo, no hay quienes verbalmente puedan hacerle frente a estos dos personajes; por eso, en sus últimas declaraciones periodísticas, ha tratado de nivelarse respecto a sus dichos y ha disparado contra el propio jefe de Gobierno porteño de manera tajante:
"Larreta ya lo corrió a Mauricio Macri y le pasó el cepillo a Patricia Bullrich", dijo.
Además, sobre el código de no agresión que firmó la coalición Juntos, Morales agregó: "No comparto eso del código de convivencia. Eso es más bien para un jardín de infantes. Las cosas se hablan, se da la palabra y se cumple".
No hay acuerdo de convivencia o no agresión que valga para la interna de Juntos y la carrera a la presidencia por el liderazgo sobre cuál será la cara que competirá en 2023 contra el oficialismo, lo que si es seguro es que del lado de Larreta y de Morales, los verborrágicos de siempre más que sumar, restan en su campaña.