Juan Schiaretti
El gobernador de Córdoba le dio con todo a Alberto Fernández.
Sin tanto poder de fuego, el gobernador de Córdoba parece estar haciendo y deshaciendo a gusto la relación con Nación. Y el principal temor de esta última en Córdoba es quedarse directamente sin representantes, en una legislativa que está contundentemente perdida para Carlos Caserio y Martín Gill, ambos representantes del Frente de Todos en Córdoba.
“Insisto tanto porque ahora nadie va a tener mayoría absoluta (en el Congreso). Ahora, en el país, hay un empate de debilidad; entonces se va a tener que negociar en el Congreso. Y en esa negociación nosotros vamos a llevar la bandera de que empiecen a bajar las retenciones, que vayan a cuenta de Ganancias... basta de que vía retenciones los cordobeses subsidiamos a los porteños”, expresó con claridad el gobernador de Córdoba. De esta manera, reveló contundentemente cual es la posición de su espacio de cara a lo que viene, teniendo en cuenta que el fraccionamiento del poder aumenta el valor de los congresistas que Hacemos por Córdoba pueda colocar en Buenos Aires.
“Las retenciones son un impuesto regresivo. Las retenciones no existen en ninguna parte del mundo. Vienen (los gobiernos) con el cuento de que aumenta la materia prima, por eso ponen más retenciones. ¿Cómo aumentan los minerales y en Chile no ponen retenciones?; aumenta el cobre y no hay retenciones. Acá le ponen el cepo a la carne, mientras que Uruguay exporta el 80 por ciento de la carne que produce. Consume el 20 por ciento y no tiene inflación”, insistió el gobernador cordobés. Así, su discurso se posiciona, una vez más, como netamente opositor.
Por último, recalcó que no tiene miedo a posibles represalias administrativas por su postura opositora. “No temo a ninguna represalia. Si nos quieren hacer algo, iremos a la Suprema Corte. Ya le ganamos una vez y le vamos a volver a ganar”, dijo recordando la disputa con el Gobierno nacional a principios de la década pasada.