Fernández denunció la connivencia del grupo DOTA con el raid de violencia.
Además, le dijo a TN que terminó en una oficina encerrado en la sede de la UTA y que hay gente herida junto a él. Pidió por ese medio a la Policía que entre y que el interior del edificio está completamente destrozado. La Guardia de Infantería está trabajando en el lugar, para calmar la situación.
Alberto Crescenti, titular del SAME, informó que 11 heridos ya fueron trasladados a diversos hospitales de la Ciudad y no descartan que haya más. "No se puede entrar, estamos a distancia prudencial porque no sabemos el peligro que corremos", expresó. Hay 7 unidades del SAME trabajando en el lugar. Los centros de salud de la zona ya están en alerta.
Estos episodios tienen como marco la huelga sorpresiva por parte de las línea de DOTA por el despido de un delegado de la línea 257. La medida de fuerza no contó con el acompañamiento de la cúpula de UTA, encabezada por Fernández. "No la avalamos", dijeron desde el gremio.
El paro fue impulsado por Miguel Bustinduy, un exempleado de la DOTA que renunció al Consejo Directivo de UTA enemistado con Fernández. Además, los trabajadores de la empresa realizaron piquetes en los principales accesos a la Capital Federal, como los puentes Pueyrredón, Alsina y La Noria.
"Hay paro de 50 líneas de colectivo por el despido de un compañero que tenía fueros", explicó Miguel Bustinduy dirigente de la UTA en diálogo con El Destape y afirmó que hace una semana iniciaron el reclamo. "El paro va a durar lo que tarde en solucionarse el problema", agregó.
En tanto, desde UTA, no avalaron el paro y afirmaron que no es una medida del gremio. "El consejo Directivo Nacional de la UTA, con motivo del paro sorpresivo del Grupo Dota y sus empresas vinculadas en el día de la fecha, informa al público en general que la UTA no ha decidido ni avala en lo más mínimo dicha medida de fuerza", indica el comunicado que lleva la firma del Secretario General, Roberto Fernández.
Con el cambio de gobierno, el liderazgo de la UTA está en juego. En un principio, Fernández apoyó al gobierno de Mauricio Macri y luego se desligó de él.