En efecto, la falta de dinero y empleo es el factor que más limitantes genera a estos jóvenes, seguido por la falta de
experiencia laboral.
Son personas ansiosas, con una fuerte autoestima, para quienes el reconocimiento de su familia y de sus amigos, es altamente valorado. Esto es, el entorno cercano, la validación paterna y también de instituciones educativas.
De hecho, se destaca entre ellos la prioridad por trabajar y luego por estudiar y terminar los estudios. Son muchos también los que planean además viajar, irse a vivir solo, comprar su casa y divertirse con amigos.
En ese marco, el ahorro es importante para ellos como también ayudar a la familia.
Esfuerzo, estudios y un buen empleo es lo que les garantiza, según ellos, un buen futuro. Eso sí, la gran mayoría ha descubierto su vocación. Sueñan con una profesión, ser felices, viajar y un buen empleo. Pero también con tener éxito y un emprendimiento.
Admiran a personas de su entorno, más que nada a sus padres, en quienes destacan la superación de obstáculos, el esfuerzo, logro de sus metas, "hacerse de abajo". Pero a la vez, los ven abiertos al diálogo, protectores y permisivos.
Y si bien están en desacuerdo en cuanto a formas de pensar, sienten que comparten con ellos las prioridades en la vida.
La mayoría ve el trabajo de manera positiva, como posibilidad de autonomía, satisfacción y crecimiento, más que como medio para para ganar dinero.
La posibilidad de progresar, desarrollarse y aprender pero además, sentirse a gusto, estar cómodos, y disfrutar, son las principales características que valoran los nuevos jóvenes.