Qué implica el tratado
El Tratado de Cooperación en materia de Patentes establece un sistema internacional que permite centralizar la presentación de solicitudes de patentes con efectos en múltiples países.
En términos prácticos, facilita que una empresa o inventor pueda iniciar un trámite único que luego tenga alcance en distintas jurisdicciones, en lugar de realizar presentaciones separadas en cada país.
Para el oficialismo, avanzar en esta dirección implica mejorar el posicionamiento de Argentina en el sistema global de propiedad intelectual.
Internas en el Gobierno
Sin embargo, el camino no está libre de tensiones. Dentro del propio Gobierno existen diferencias sobre cómo avanzar con el tratamiento legislativo.
Por un lado, hay sectores que consideran que el expediente aprobado por el Senado en 1998 quedó “obsoleto” frente al nuevo contexto internacional y a los compromisos asumidos recientemente.
En cambio, otros espacios sostienen que ese antecedente parlamentario sigue vigente y que lo más conveniente es avanzar directamente en Diputados sin reabrir toda la discusión legislativa.
Esta diferencia no es menor, ya que define el ritmo y la complejidad del trámite en el Congreso.
Señales regulatorias previas
En paralelo a la negociación legislativa, el Gobierno ya empezó a mover piezas en el plano regulatorio.
Una de las medidas más recientes fue la resolución 75/2026 del Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INPI), que actualizó los aranceles del organismo y creó la Unidad de Medida Arancelaria de la Propiedad Industrial (UMAPI).
Este nuevo esquema comenzará a aplicarse desde mayo e incluirá ajustes mensuales atados al índice de inflación (IPC).
Además, el Ejecutivo eliminó las restricciones vigentes desde 2012 sobre la patentabilidad farmacéutica, que hasta ahora funcionaban como un filtro específico para el análisis de invenciones químico-farmacéuticas.
A partir de este cambio, el INPI deberá evaluar cada caso según la Ley 24.481, sin ese marco restrictivo previo.
El frente más sensible: los laboratorios
El principal foco de conflicto está en el sector farmacéutico. Allí se concentra la mayor resistencia interna y externa al avance del tratado.
Los laboratorios internacionales impulsan la adhesión al PCT, mientras que los locales advierten sobre el impacto que podría tener en la competencia, la producción de medicamentos genéricos y el mercado interno.
Esa tensión atraviesa la mesa política de Balcarce 50, donde conviven sectores alineados con la agenda de apertura hacia Estados Unidos y otros que plantean reparos sobre los costos económicos y políticos de avanzar sin cambios.
Un debate que recién empieza
Con este escenario, el Gobierno busca acelerar los tiempos y llevar la discusión al Congreso en abril.
El resultado de ese debate no solo será clave para el futuro del sistema de patentes en Argentina, sino también para el avance del acuerdo comercial con Estados Unidos, en un contexto donde las definiciones en política económica e internacional se vuelven cada vez más sensibles.
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