Este nombramiento se da luego de varias especulaciones que afirmaban que el gabinete albertista tenía demasiado protagonismo kirchnerista y peronista, y a los masistas, que aportaron también en el triunfo del Frente de Todos, estaban quedando rezagados. Sin embargo, Alberto Fernández llamó personalmente a Malena y le ofreció ese cargo nacional, a pesar de que ya Axel Kicillof le había ofrecido un Ministerio en la provincia de Buenos Aires.
Contrario a los rumores, que alegaban que CFK había bajado el pulgar a los nominados de Massa para conformar el equipo de Gobierno del presidente electo, esta nueva confirmación en el gabinete de Alberto Fernández suma entonces dos massistas. Galmarini en AySA y Mario Meoni en el Ministerio de Transporte.
El cargo de Galmarini en AySA es sin dudas una jugada estratégica de Sergio Massa, que aunque su cabeza esté puesta ahora en el Congreso Nacional, no se olvida de Tigre. Así las cosas, Massa entonces se garantiza la continuidad de las obras de esa empresa estatal en su provincia.
Y es que por ejemplo, durante la gestión macrista se realizaron más de 205 obras y hay casi 100 en ejecución, con un promedio de 26.000 millones de pesos anuales. Por supuesto, no es poca plata.
Además, Tigre tiene un gran problema cloacal que debe ser resuelto, que es la construcción de 40 kilómetros de túneles para darle cloacas a 5 millones de habitantes. La administración macrista comenzó esa obra pero quedó a medias, y entonces Massa quiere asegurarse que tenga continuidad.
En esa línea, Massa prefiere asegurar su provincia directamente desde Nación, ya que por ahora, las cosas entre Massa y Julio Zamora no andan bien. La razón: Los concejales de Massa no dieron quórum para el tratamiento del Presupuesto municipal 2020. Malena Galmarini fue una de las ausentes pese a que se trataban los recursos para un Hospital de Agudos, que no tiene Tigre. Y de todos modos, Zamora se las arregló y logró la aprobación. Habrá que ver si se puede dejar todo atrás y hacer borrón y cuenta nueva.
Por ese motivo, más temprano que tarde, es probable que haya un acuerdo superador entre ambos.