Este desmarque de Bullrich —motivado en esta ocasión por una cuestión de formas— no es un hecho aislado, sino que forma parte de una saga que comenzó con el caso de Manuel Adorni. Cuando se acrecentaban las sospechas de corrupción sobre el entonces jefe de Gabinete, la senadora presionó para que este presentara su declaración jurada e intentó que Milei lo apartara del cargo.
Bullrich también marcó distancia respecto a la negativa de la Casa Rosada de validar el pliego de una jueza por ser familiar del periodista Hugo Alconada Mon. La legisladora invocó una "objeción de conciencia" para no acompañar la postura oficialista e incluso puso a disposición del Presidente su renuncia como titular de la bancada de La Libertad Avanza (LLA) en la Cámara Alta por ese motivo.
Si bien la diferenciación planteada por Bullrich este jueves no es tan potente ni políticamente determinante, introduce otro ruido en su relación con Milei, a quien nadie desde adentro le recrimina sus formas violentas.
En cuanto al vínculo con Brasil, la senadora recordó que Lula "recibió en la puerta del Planalto (sede de gobierno brasileño), abrazándolo y diciéndole 'espero que seas el próximo presidente de la Argentina', a Sergio Massa".
"Entonces, cuando nuestro Presidente va a Brasil con todo el derecho de apoyar a quien cree que tiene que apoyar, es considerado una intromisión. En cambio, cuando Lula apoya a Luis Arce (Bolivia), a Gabriel Boric (Chile), a Gustavo Petro (Colombia), a Yamandú Orsi (Uruguay) y a Massa en nuestro país, no se considera intromisión", señaló, al denunciar una supuesta doble vara en el análisis.
Asimismo, puso de relieve que cuando Lula fue autorizado por la justicia argentina a visitar a Cristina Kirchner en su arresto domiciliario, Milei "no dijo ni una palabra", y pareció adjudicarle al presidente de Brasil la imposibilidad de que su par argentino pudiera hacer lo mismo con Jair Bolsonaro, detenido tras una condena por intento de golpe de Estado.
"Entonces, respetemos a la Argentina, que no sea tratada como un país de segunda, como si Brasil estuviese en condiciones de hacer cosas que la Argentina no puede hacer", reflexionó.
Finalmente, insistió en el "derecho" de Milei de apoyar a Bolsonaro, pero concluyó que "el vocabulario siempre hay que cuidarlo", reafirmando así su distancia respecto de los insultos del mandatario.
Bullrich pidió que el embajador brasileño vuelva al país. "Hoy estamos trabajando en muchísimos frentes con Brasil y eso va a seguir así. Le pido a Lula y a Brasil que el embajador vuelva, que se separe la política de las relaciones institucionales y estratégicas que la Argentina y Brasil han tenido siempre", dijo.
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