Macri recordó que su partido manifestó desde el comienzo su disposición a colaborar con las reformas del Gobierno, pero sostuvo que esa voluntad no encontró la respuesta que esperaba.
“Desde el primer día dijimos: 'Vamos a ayudarlo con los cambios'. Me genera impotencia porque podríamos haber aportado muchísimo, implementar muchísimo a la hora de implementar en términos del cambio. Pero bueno... es lo que nos tocó y lo estamos haciendo con la mayor dignidad posible”, expresó.
El expresidente consideró que la administración libertaria desaprovechó la experiencia de dirigentes que ya habían ocupado responsabilidades de gobierno y que podrían haber contribuido a la implementación de distintas políticas públicas.
“No tuvieron la apertura para recibir apoyos más orgánicos de nuestro partido. No es que haya genios, sino que hubo gente que ya estuvo”, planteó.
De esta manera, Macri volvió a marcar una diferencia con Milei: mientras el Presidente apuesta a consolidar una estructura política propia, el fundador del PRO considera que el Gobierno debería ampliar sus espacios de colaboración para fortalecer la gestión.
También remarcó que su partido acompañó al oficialismo sin exigir cargos ni contraprestaciones políticas, aunque reconoció que su capacidad de influencia fue limitada.
La advertencia de Macri sobre 2027 y el posible regreso del kirchnerismo
Más allá de los reproches al Gobierno, Macri puso especial énfasis en el escenario electoral que comenzará a definirse durante el próximo año.
Para el expresidente, las elecciones presidenciales de 2027 volverán a colocar a los argentinos frente a una decisión entre profundizar las transformaciones actuales o regresar a un modelo político anterior.
“Estamos de vuelta llegando a la misma encrucijada, volver atrás o continuar, de esta manera, con un modelo con más diálogo”, sostuvo.
En ese sentido, planteó que la continuidad del rumbo económico necesita algo más que resultados fiscales: requiere construir acuerdos políticos y recuperar la confianza de la sociedad.
También hizo una reflexión sobre su derrota electoral de 2019. Según su interpretación, muchos de los ciudadanos que no acompañaron su reelección habrían votado de otra manera si hubieran conocido anticipadamente cómo sería la gestión de Alberto Fernández.
El mensaje apunta directamente al futuro de Milei. Aunque Macri respalda buena parte de las reformas económicas, considera que el oficialismo debería evitar el aislamiento político si pretende consolidar su proyecto y reducir las posibilidades de un regreso del kirchnerismo.
Elogios a Caputo, pero dudas sobre la llegada de inversiones
En materia económica, Macri reconoció los avances del Gobierno y destacó especialmente la rapidez con la que consiguió ordenar las cuentas públicas.
Sin embargo, advirtió que la estabilización fiscal todavía no logró traducirse en el nivel de inversiones que necesita el país para sostener el crecimiento.
“La inversión no acompañó la hazaña de lograr el equilibrio fiscal en 60 días”, señaló.
A su entender, uno de los principales problemas de la Argentina continúa siendo la falta de confianza, tanto entre los propios argentinos como entre los inversores internacionales.
“Argentina tiene un dilema no se termina de confiar y menos de los de afuera”, expresó.
Para Macri, la previsibilidad política y la capacidad de construir consensos resultan fundamentales para atraer capitales y consolidar las transformaciones económicas.
En ese contexto, destacó el desempeño del ministro de Economía, Luis Caputo, a quien consideró uno de los funcionarios más importantes del Gabinete libertario.
El elogio también tuvo una lectura política: Caputo formó parte de su administración y representa, para el expresidente, un ejemplo de cómo la experiencia de gestión de dirigentes vinculados al PRO puede contribuir al actual Gobierno.
Entre el respaldo a Milei y la necesidad de recuperar un lugar político
Las declaraciones de Macri reflejan el dilema que enfrenta el PRO desde la irrupción de La Libertad Avanza.
El partido que gobernó la Argentina entre 2015 y 2019 perdió buena parte del protagonismo que había construido alrededor de la figura de su fundador. Al mismo tiempo, comparte con Milei una agenda de reformas económicas que dificulta posicionarse como una oposición tradicional.
Esa situación explica por qué Macri combina elogios a la gestión económica con cuestionamientos a la estrategia política del oficialismo.
“La historia pesa, la falta de diálogo del Gobierno para generar espacios también. Si queremos desarrollarnos tiene que haber espacios donde construir, la confianza es algo mágico”, afirmó.
El expresidente también reconoció que el Gobierno avanzó inicialmente con decisión y que encontró una sociedad dispuesta a acompañar medidas económicas difíciles.
“Ellos hacían lo que les parecía razonable, con muchas agallas, la primera parte la hicieron muy bien con un argentino que estaba dispuesto a bancar cosas que en el pasado no bancó. Bienvenido”, sostuvo.
Sin embargo, su planteo deja una advertencia política: el equilibrio fiscal y las reformas económicas podrían resultar insuficientes si no están acompañados por una construcción de confianza que permita sostenerlas en el tiempo.
Macri no plantea romper con Milei, pero tampoco oculta su malestar por el lugar que ocupa actualmente el PRO. Mientras La Libertad Avanza concentra el liderazgo del oficialismo, el expresidente intenta reivindicar la experiencia de su partido y reclamar un espacio de participación que, según sus propias palabras, nunca terminó de encontrar.
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