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El Gobierno baja el tono y no aplicará el protocolo antipiquete en la Marcha Federal Universitaria

El Gobierno cambia de estrategia de seguridad de cara a la marcha de este miércoles 17/09. Los manifestantes no sufrirán el protocolo antipiquetes.

El Gobierno decidió dar un giro en su estrategia de seguridad y no aplicará el protocolo antipiquete en la movilización convocada para esta tarde 17/09 contra el veto al financiamiento universitario. En la Casa Rosada reconocen que la protesta tendrá un carácter masivo y, por lo tanto, optaron por no ordenar a las fuerzas federales que bloqueen los cortes de calles.

“Que marchen, los vamos a dejar”, resumieron fuentes oficiales, en un mensaje que busca desactivar posibles choques en una jornada que se anticipa caliente.

El Gobierno aplicará un operativo de “contención”

Según trascendió, el Ministerio de Seguridad montará un esquema preventivo en torno al Congreso Nacional, con vallados y la coordinación del comando unificado integrado por Gendarmería, Policía Federal, Prefectura y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Según adelantaron, el accionar de los efectivos se limitará a intervenir en caso de intentos de derribar las vallas o dañar edificios públicos.

El operativo también fue coordinado con la Policía de la Ciudad, mientras que el secretario de Inteligencia del Estado, Sergio Neiffert, mantuvo reuniones con el asesor presidencial Santiago Caputo en la previa de la protesta.

Una marcha con fuerte respaldo político y sindical

La Marcha Federal Universitaria, que se desarrollará desde las 17 en la plaza del Congreso, coincide con la sesión en Diputados donde se tratarán los vetos presidenciales a la Ley de Financiamiento Universitario y a la Emergencia Pediátrica.

A la protesta confirmaron su presencia la CGT, sectores del PJ, la UCR, la Coalición Cívica, el Frente de Izquierda y agrupaciones estudiantiles de todo el país. El oficialismo, en tanto, insiste en que la movilización tiene un “sesgo político” y acusa a la oposición de “instrumentalizar” la agenda educativa y sanitaria.

La disputa por los recursos

El trasfondo del conflicto es estrictamente presupuestario. Según el decreto de veto firmado por Javier Milei, la ley universitaria vetada implicaría un costo de $1,06 billones sobre el presupuesto prorrogado de 2023. El Ejecutivo fundamenta su decisión en el artículo 38 de la Ley de Administración Financiera, que obliga a que toda nueva ley de gasto indique su fuente de financiamiento.

En paralelo, el Gobierno intentó enviar una señal de negociación con la promesa de elevar las partidas para universidades a $4,8 billones en el Presupuesto 2026, junto con aumentos del 5% para jubilaciones y del 17% en Salud. Pero esas medidas no lograron frenar la convocatoria.

Lo que se juega en Diputados

La Cámara Baja se convierte así en el centro de la pulseada política. Para revertir el veto presidencial, la oposición necesita dos tercios de los votos presentes, un escenario complejo que dependerá de las ausencias y del rol que jueguen los legisladores alineados con los gobernadores.

Mientras tanto, en la calle, estudiantes, docentes, gremios y movimientos sociales intentarán mostrar músculo en defensa de la educación pública y la salud, en una jornada que marcará un nuevo round en la relación entre el Congreso, la Casa Rosada y la sociedad civil.

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