Le echaron la culpa a Javier Milei
Y el cierre se produce en un contexto en el que la gastronomía viene mostrando señales preocupantes. La caída del consumo modificó los hábitos de buena parte de los argentinos y salir a comer se convirtió en uno de los primeros gastos que muchas familias decidieron recortar.
Una encuesta nacional realizada por Kantar ya había mostrado la dimensión del fenómeno: el 76% de los consultados reconoció haber reducido la frecuencia de sus salidas a comer afuera. Entre los sectores de menores ingresos, el porcentaje llegó al 85%. El costo apareció, además, como el principal factor a la hora de resignar este tipo de consumo.
Los números más recientes sobre empresas también muestran un escenario complejo.
Según el Monitor Mensual de Empresas elaborado por Fundar a partir de información de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en mayo de 2026 se registraron 341 empresas menos en alojamiento y gastronomía respecto del mes anterior, una caída del 1,4%. Fue, en términos porcentuales, el sector más golpeado durante ese período.
El fenómeno excede ampliamente a los restaurantes. El mismo relevamiento sostiene que entre noviembre de 2023 —último mes previo a la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada— y mayo de 2026 se perdieron 30.633 empresas empleadoras en el país.
El restaurante se despidió en redes sociales
En ese escenario aparece ahora el cierre de Santa Evita, un restaurante que nunca escondió su identidad política y cuya despedida inevitablemente adquirió también ese tono.
Mientras algunas coberturas del cierre apuntaron directamente contra la política económica de Milei, el comunicado difundido por los responsables del restaurante eligió concentrarse en los clientes, los recuerdos y los casi ocho años de historia del lugar.
“Fueron 8 años difíciles pero hermosos en los que hicimos lo que más nos gusta: dar de comer, hacerle cosquillas a los sentidos”, señalaron.
Antes del cierre definitivo habrá una última celebración. Durante septiembre, Santa Evita organizará eventos y shows de su ciclo cultural y volverá a ofrecer algunos de los platos que se convirtieron en clásicos del restaurante, entre ellos el locro y su histórico flan.
Incluso anunciaron que algunos de sus platos estarán disponibles para que los clientes puedan llevárselos a sus casas durante el último mes.
“El Santa Evita cierra pero sigue latiendo en nuestro corazón el deseo de darles de comer, de compartir música, de seguir unidos en comunidad”, escribieron sus dueños, dejando abierta la posibilidad de que el proyecto pueda regresar en algún otro formato.
La última frase elegida para despedirse resume el tono con el que decidieron afrontar el final: “Fue hermoso mientras duró”.
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