Milman es un diputado cercano a la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y había sido vinculado a la causa luego de que un testigo lo escuchara, en un bar cercano al Congreso, decir: “Cuando la maten, yo voy a estar camino a la costa”. Esa frase derivó en una serie de medidas judiciales que incluyeron el análisis de los teléfonos de sus colaboradoras.
Qué dijo sobre los teléfonos de sus asesoras
Uno de los puntos más polémicos de la causa fue la supuesta eliminación de información en los dispositivos móviles de sus secretarias. Sin embargo, Milman negó de plano que eso haya ocurrido: “Es falso que se hayan borrado los teléfonos. Uno se abrió y estaba completo. El otro no se pudo desbloquear, pero tengo plena confianza en que no se manipuló”.
Además, rechazó que los equipos hayan sido alterados en oficinas vinculadas a Bullrich: “No hubo ninguna manipulación. Yo dirigía una ONG de Patricia y al mismo tiempo era diputado. El personal circulaba entre ambas oficinas. Eso no implica ninguna irregularidad”, sostuvo.
La estrategia política detrás del paso judicial
Aunque el trasfondo político del caso sigue siendo complejo, Milman intenta reposicionarse fuera del foco principal. Con esta declaración espontánea, busca descomprimir la presión judicial y mediática que lo rodea desde hace más de un año.
Por ahora, la Justicia deberá evaluar si su testimonio aporta nuevos elementos o si se trata simplemente de una estrategia defensiva para quedar definitivamente fuera del expediente que investiga uno de los hechos más graves desde el regreso de la democracia.
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