“Hablamos con Paraguay. Nos ayudó mucho el presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, le agradezco profundamente su apoyo y su gentileza porque él habló con el presidente de Paraguay también por su lado y el canciller me dijo no tenemos inconveniente de que vengan ustedes a la Asunción y aquí recarguen ustedes combustible y permanezcan ustedes las horas que sean necesarias”, contó el canciller.
Entonces, con la autorización del presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, el vuelo se dirigió hacia Asunción donde descendió para recargar combustible y para finalizar el proceso de autorizaciones con los demás países.
El propio Alberto F. agradeció la generosidad de Abdo Benítez y del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador. "Tuvimos serias dificultades para garantizar la seguridad de Evo, de Linera y sus ministros", contó sobre las gestiones de las que participó.
Con el permiso de Brasil, Perú y Ecuador, el avión despegó de Paraguay. Pero ya en vuelo, Ecuador -que gobierna Lenín Moreno- retiró la autorización, por lo que tuvo que rodear el país y entrar en aguas internacionales y desde allí finalmente continuar el vuelo.
"Como un viaje por la política latinoamericana", dijo el canciller boliviano para describir la complicada gestión con los países cercanos para permitir el sobrevuelo o descenso del vuelo que traslada a Evo Morales.
Lo sorprendente fue que Jair Bolsonaro -quien horas antes celebró la renuncia de Evo, asegurando que era "un gran día"- le haya permitido sobrevolar Brasil.
Esta situación -salvando la 'generosidad' de Bolsonaro- dejó en evidencia el posicionamiento de los países de Latinoamérica, donde la centro-derecha predomina. Y esto será un problema para la política exterior de la Argentina cuando Alberto Fernández asuma el gobierno.
El presidente electo tuvo un rol muy importante como mediador en la cuestión del asilo político de Evo. Fernández mantuvo un diálogo con los presidentes de México, de Perú y de Paraguay. A diferencia de Mauricio Macri, quien no solo evitó hablar de un golpe de Estado en Bolivia sino que empezó a tender puentes diplomáticos con sus aliados regionales como Jair Bolsonaro (Brasil), Iván Duque (Colombia) y Sebastián Piñera (Chile) para esgrimir un discurso conjunto ante la crisis de aquel país.
Cabe destacar que Alberto F. mantiene una tensa relación con el mandatario de Brasil, quien ya ha lanzado duras críticas hacia el presidente electo y hasta se negó a venir para su asunción.
En Uruguay, la derecha -con Luis Lacalle Pou a la cabeza- tiene grandes chances de imponerse en el balotaje del próximo 24/11, lo que implicaría también un nuevo gobierno distante al argentino.
En este escenario latinoamericano, Alberto Fernández sólo tendría una relación estrecha con México, que es considerado por Felipe Solá como puente para "un acceso adicional a Washington". Aunque, como ya ha informado Urgente24, el presidente mexicano parece estar en una posición algo frágil como para considerárselo en este preciso momento un acceso a Washington.
Luego está Nicolás Maduro, con quien Alberto Fernández trata de mantener un vínculo equilibrado: niega que se trate de una dictadura y habla de "autoritarismo".
"Las dictaduras suelen tener un origen no democrático, y no es el caso de Venezuela. Pero muchas veces las democracias, por abuso de quien gobierna, se convierten en autoritarismos, que es lo que yo digo que ocurre en Venezuela", ha dicho el presidente electo.
Con la renuncia forzada de Evo Morales, cae un aliado de Alberto F. en la región. Y parece que cada vez son menos.