Nobleza obliga, de no haber sido por la presión de la oposición, padres, madres, parte de la comunidad educativa y hasta la Sociedad Argentina de Pediatría, la Casa Rosada jamás se hubiera preocupado por el regreso a las aulas.
No solo esto resulta insólito por tratarse de la educación, con todo lo que ello implica, sino también porque el Gobierno nacional decidió reabrir el 95% de las actividades económicas frente a la imposibilidad de presupuesto para la asistencia social (IFE y ATP). Entonces, ¿cómo pretende mantener la actividad económica totalmente abierta sin que los padres puedan dejar a sus hijos en las escuelas? Realmente, no se puede creer el grado de improvisación que está teniendo el equipo que rodea al presidente Alberto Fernández, a quien, dicho sea de paso, no se lo ve muy comprometido en la materia.
Mientras tanto, el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta, evita la confrontación con los gremios y sale a confrontar con Cambiemos por la Administración Macri: "Después de una década de esfuerzo, en el 2015 logramos superar el 6% del PBI en la educación. Los cuatro años de Macri se caracterizaron en una caída de la inversión educativa hasta el 4,9% en 2019"
El funcionario indicó que "es un regreso cuidado, seguro. No es cualquier regreso porque estaríamos incumpliendo nuestra responsabilidad y exponiendo al riesgo a docentes y nuestros hijos". Además marcó que "catorce de veinticuatro provincias están pensando iniciar las provincias el 1 de marzo".
"En noviembre el Gobierno tomó dos decisiones importantes: un plan de trabajo sobre la presencialidad segura y que los docentes sean grupos priorizados al momento de la presencialidad", contó el funcionario, que de todos modos recordó que "la mitad de las provincias tuvieron presencialidad en 2020".
A su vez, llama poderosamente la atención la falta de compromiso de los gobernadores con el debate sobre el regreso al colegio.