En verdad, la Reforma Judicial pendiente tiene que ver con Cristina Fernández de Kirchner. El reclamo fue realizado en presencia del hijo primogénito de la líder del Frente de Todos, el diputado nacional Máximo Kirchner.
Alguien podría afirmar que el presidente Fernández quería que quedara constancia de su interés personal en que prospere la agenda pendiente de su aliada política (otros dicen que es su jefa pero Urgente24 considera que la importancia de la institución presidencial no merece semejantes especulaciones).
Otro podría afirmar que Alberto Fernández le transfirió el tema a Máximo Kirchner, con Sergio Massa como testigo: el Ejecutivo dice que es un problema del Legislativo.
Hipocresía
De todos modos, el 'efecto arrastre' entre 2020 y 2021 tiene otros eslabones muy importantes:
** la pandemia y
** la crisis de la economía.
El Presidente prefiere omitirlos porque le fue mal en ambos escenarios.
** La pandemia ha desgastado intensamente su imagen pública y la economía otro tanto porque sus dificultades son anteriores al covid-19. Habría que remontarse al discurso inaugural de Fernández el 10/12/2019, cuando él renunció a elaborar un plan económico.
** Para 2021, es oficial que hay "preocupación" por el incremento de los contagios. A la vez, es probable que el anhelo de una economía con gran crecimiento provenga más del interés de Massa por mostrarse integrado al Gobierno que de un análisis objetivo de los recursos disponibles y de los posibles.
Va de nuevo: La "preocupación" en ebullición por el covid-19 requerirá muy probablemente de medidas de restricción a evaluar luego de la primera semana del año nuevo pero revela una enorme hipocresía porque fue el Presidente el organizador del multitudinario bochorno del sepelio de Diego Maradona en la Casa Rosada, y el promotor de las movilizaciones acerca de la interrupción voluntaria del embarazo. Fernández ha perdido toda autoridad para solicitar distanciamiento social. Él tiene menos credibilidad en ese tema que las vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2.
En cuanto a la economía, él no ha corregido el enfoque absurdo de la economía CFK 2007/2015, aunque goza de cierto paraguas aún por el desastre de Mauricio Macri 2015/2019. Sin embargo, no se sostiene el voluntarismo de prometer la recuperación en V, que el ciclo económico 2021 permitirá recuperar la mitad de lo perdido en 2020.
Entonces, no hay mucho para festejar salvo celebrar la vida. Es cierto que no es poco pero sí es austero.
La ofensiva
Lo mejor que podría haber realizado Alberto Fernández para interrumpir el 'efecto arrastre' entre 2020 y 2021 era un cambio de gabinete de colaboradores.
Sin embargo, decidido a reafirmar su autoridad ante CFK, él decidió no hacerlo.
Así, él perdió una oportunidad que lo beneficiaba para descomprimir los fracasos.
Objetivamente, era necesario un cambio de equipo porque quienes siguen estos temas -los formadores de opinión- coinciden en que abunda cierta descoordinación en el discurso, ausencia de elaboración política y carencia de un enfoque conjunto en la acción: la base no está, quizás nunca estuvo.
Las investigaciones de opinión pública demuestran que la agenda del Gobierno no es la agenda de la gente.
Alberto Fernández dice procurar una inclusión social pero él carece de una inclusión comunicacional y esto impacta mal en las expectativas. Al final de cuentas, las expectativas tiene una influencia relevante en toda gestión.
Por lo tanto, frente al año 2021 es probable que algunos aconsejen a Alberto repetir el error de Macri 2017: potenciar la Grieta. ¿Cómo hacerlo cuando él necesita de Horacio Rodríguez Larreta y los gobernadores de Juntos por el Cambio frente al enemigo común, el virus?
El otro problema de los malos consejeros consiste en que ellos afirman que el triunfo electoral 2021 -lo único que parece importarles, porque dicen que hay que salir de campaña para ocultar las diferencias domésticas- depende de mantener la asistencia social a la 'masa crítica' de electores, pero lo hacen con un discurso confrontativo con los electores que pagan esa asistencia social.
Si los opositores sintonizaran correctamente este error, podrían elaborar una propuesta social interesante. Pero, confundidos en el mercado de las neuronas, ellos también se aferran, a menudo, a la grieta binaria.
2021
En definitiva, el año que comienza presenta fisuras en cuanto a la unidad nacional que debería garantizar un brindis conjunto.
Cuando ni la peste ni la econompia acompañan, se requieren elaborar consignas que estimulen otros disparadores de la atención y la comprensión de la opinión pública.
Difícil articularlo ante líderes que creen que lo saben todo pero son antiguos, analógicos, dinosaurios en el siglo 21 y no se esfuerzan por conocer lo mucho que desconocen y actualizar sus tácticas y estrategias.
Por lo tanto, vamos de nuevo: celebremos la vida, lo mejor que nos deja el 2020 y que promete el 2021.