Durante el acto, el ministro Dominique Bussereau dijo que la Argentina “será el primer país en el continente que tendrá este tren" que generaría unos 5000 puestos de trabajo directos.
El 26 de marzo de 2008 el por entonces ministro de Economía Martín Lousteau, firmó la resolución que aprobaba la "estructura financiera" de la obra, tras varios trastornos y demoras.
Al escándalo que ya se había originado por el pésimo estado de los ferrocarriles en el país y las criticas de la oposición sobre la urgencia del proyecto, se sumó otra polémica: El esquema de financiación preveía saldar la inversión de u$s 4.000 millones con un crédito a largo plazo garantizado con la entrega de Títulos Públicos por 30 años. La financiación externa por la totalidad de las obras, la aportaría el banco francés Natixis.
El plan de Cristina era, durante su primera visita a Europa como jefa de Estado, llevarse los convenios firmados para el almuerzo que mantendría el 7 de abril de 2008 en París con Nicolás Sarkozy.
A mediados de abril se conocieron las denuncias de corrupción de Alstom por ‘sobornos globales’ pagados por la empresa. La investigación en Suiza y Francia seguían la sospecha de coimas que precedieron a megacontratos, en México, Venezuela, Brasil y la Argentina, donde incluía el caso del Tren Bala.
La empresa le pagó a Manuel Vázquez u$s 500 mil en concepto de consultoría. Vásquez era el principal asesor de Ricardo Jaime.
A pesar de todo, el Gobierno continuó con su plan y recién a fines de abril, la presidente firmó finalmente el contrato para el tren bala.
Pero la crisis financiera internacional, desatada ese año, llegó a su clímax y cerró las vías de financiación. Natixis, estaba con las cuentas en rojo por casi 1.000 millones de euros.
Mientras el Gobierno argentino mantenía la expectativa por la realización el faraónico proyecto, Alstom mantenía el depósito de la caución semestral de u$s 3 millones al Estado argentino, de acuerdo con el contrato firmado en 2008.
Pero en diciembre de 2010, por decisión del gobierno, ese depósito quedó suspendido hasta el primer semestre de 2011.
Según indicaba el diario Ámbito Financiero, la empresa habría decidido dejar de mantener activa la caución y reclamar los u$s16 millones que había pagado.
Desde entonces Cristina tenía la responsabilidad de decidir si cancelaba el proyecto, pagaba el dinero requerido y/o encontraba nuevas fuentes de financiamiento.
Hasta hoy nada más se supo del Tren.