De ese modo comenzó la discusión entre las empresas, que terminó con la denuncia de la depositaria. Según Oleos del Centro, el fin del depósito de los animales no era solo de engorde, sino también de venta, algo que para la fiscalía santiagueña, no figuraba en los contratos.
Así, Magliano fue imputado directamente por estafa y hurto por la fiscal Olga Bitar De Papa, que también detuvo al apoderado de la firma denunciada, Damián Manzanelli. Según la defensa del empresario, se trata de un conflicto civil, por lo que la detención del mismo estaría fuera de contexto, al igual que la denuncia penal.
Cabe destacar que la detención se realizó por medio de un acuerdo con la fiscalía, que lo consideró en carácter de prófugo. Por ese motivo, hasta ayer regía sobre el empresario una orden de arresto internacional.
Además de la denuncia contra Oleos del Centro, los representantes legales de la firma Haciendas San Eugenio solicitaron a la fiscalía que se investigue el accionar policial de la zona, ya que a pesar de que se trató de un largo periodo de tiempo, “no es fácil trasladar 3500 cabezas de ganado sin ser controladas”. Un dato importante para la investigación son los antecedentes económicos de Magliano.
Según investigaciones periodísticas, el empresario habría estado pasando por un apremiante momento económico junto a su compañía. Incluso Oleos del Centro se encontró en concurso preventivo de acreedores.
El periodista Rubén Curto reveló que Magliano cargaría consigo una deuda de más de 5 millones de dólares por otras operaciones. En los registros del Banco Central puede verificarse en detalle la cantidad de cheques rebotados que tenía la empresa (rondaría los 200).
Todo este marco de deudas, podría complicar aún más la situación judicial de Magliano. El empresario no solo habría tenido problemas con Haciendas San Eugenio, sino que con toda una serie de productores a los cuales les ofrecía el servicio de feedlot.