En ese sentido, De la Sota plantea una nueva gestión más abierta al diálogo, pero sin casamientos con extremos de la grieta. “Quiero más diálogo. Tenemos que dialogar más. Martín es un gran candidato, pero tenemos que sentarnos a dialogar con todos los dirigentes que estamos queriendo y que sabemos que podemos ser parte de lo que viene”, aseguró.
Sin dudas, la diputada participará solo si puede negociar su impronta, muy parecida a la de su padre en cuanto al perfil de gestión. Y, en consecuencia, un poco más alejada del modelo schiarettista, que enfrenta sin tapujos con el Gobierno nacional.
“Hacemos por Córdoba ha sido una fuerza que se ha mantenido a lo largo de los años equidistante de la grieta. Y esto es un valor. Para mí lo es. Una fuerza que ha tomado sus propias decisiones, donde no ha habido dirigentes a nivel nacional, de un lado y del otro, que nos diga qué tenemos que hacer, cuáles son nuestros candidatos. Me parece que los cordobeses han tomado eso, lo han hecho propio. Y yo voy a decir lo que pienso a la hora de que esto se discuta en el seno de la fuerza que es lo que tiene que suceder”, concluyó.
Así, Natalia de la Sota parece tener un panorama más claro que el resto de los dirigentes con pretensiones a protagonismo dentro del nuevo gobierno que planea desatar el peronismo en Córdoba. La oportunidad de comenzar un rumbo nuevo es muy grande para una dirigente que quiere crecer y convertirse en líder.
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