La renovación se trata de una tarea muy delicada para el Centro Cívico tras un año donde se destaparon varios entramados de corrupción interna en las fuerzas de seguridad cordobesa. Todo ello en medio de un avance del fantasma narco que perdió un poco de lugar en Rosario y que amenaza con penetrar con mayor fuerza en Córdoba, donde ya hay bandas instaladas con terreno fértil para prosperar a nivel económico.
En ese sentido, la firmeza de la FPA sería clave para el futuro de la gestión de seguridad de Llaryora y el Ministerio Público Fiscal. Cabe recordar que dicha fuerza fue creada como respuesta al "narcoescándalo" de mediados de la década pasada, donde se destaparon casos de colaboración policial con narcotraficantes.
En el Centro Cívico consideran al tráfico de estupefacientes no solo un factor de riesgo en sí, sino también un potenciador de otras áreas delincuenciales como la violencia urbana, robos y hurtos que han atormentado a los principales centros urbanos cordobeses en los últimos meses.
Los 78 kilos de marihuana secuestrados por la FPA
Cambios en la FPA de Córdoba.
Dominar la seguridad, el desafío para 2025
A nivel electoral, la materia de peor performance para el oficialismo provincial en sus más de 25 años de gestión ha sido la seguridad. Ese estigma heredado por Llaryora sería un condicionante muy fuerte a la hora del debate en 2025.
De hecho, la temática es la punta de lanza de opositores con aspiraciones gobernables como Luis Juez o Rodrigo de Loredo, quienes ya se lanzaron en campaña para el 2027 inclusive. Por eso, el Gobierno provincial estaría dispuesto a redoblar la apuesta en materia de seguridad, tras un 2024 de “barrido y limpieza” en varios sectores.
El año que termina dejó una radiografía muy compleja con problemas internos en la Policía de Córdoba, la propia FPA y el Servicio Penitenciario de Córdoba (SPC), tres pilares de la seguridad local. Una cuestión que avalaría la percepción generalizada de los cordobeses sobre un aumento de la inseguridad, según admitió el propio ministro de Seguridad Juan Pablo Quinteros en declaraciones recientes.
Más allá de la tarea interna, Llaryora también podrá exhibir algunos avances como la inclusión de armas no letales, la creación de la Guardia Urbana en toda la provincia y la incorporación de personal con experiencia militar a la FPA.
En el tintero quedará un aumento real del número de agentes policiales como principal respuesta al mayor problema de la gestión de seguridad en la actualidad: la falta de policías.