Llaryora Río cuarto 2P.jpg
Martín Llaryora pudo cerrar un nuevo vencimiento.
Martín Llaryora lucha contra el contexto
Lo que debería ser un cumplimiento lógico es tomado como victoria en el Centro Cívico, donde monitorean a diario la caída abrupta de la recaudación local. Con un fuerte desplome de los recursos genuinos, la capacidad de agrandar la caja para hacer frente a los vencimientos venideros es más desafiante.
A ello se suma un escenario cambiario complejo que puede empeorar el problema de la deuda en dólares. Con ese pasivo anclado al dólar oficial, la administración de Llaryora está expuesta a una corrida cambiaria que multiplique el problema en moneda extranjera.
En ese mismo orden, lo que tampoco ayuda es el descenso inflacionario. Con un índice que se frena mes a mes, el Gobierno provincial cuenta con cada vez menos poder de “licuar” lo debido en dólares.
Por último, el factor más desfavorable es la caída de los giros coparticipables. La desaparición de esas partidas clave dejan a Córdoba en una delicada situación financiera, con una estructura en la que 6 de cada 10 pesos que se gastan provienen de recursos redistribuidos por Nación.
Así las cosas, Córdoba deberá afrontar un stock total de deuda (pesos y dólares) de 2.157 millones de dólares, lo que en diciembre del año pasado representaba casi 5 meses de recaudación completa.